El otro lado de la puerta **

Mayo 05, 2016
El otro lado de la puerta. Floja propuesta de terror con temática de fantasmas.

La India aporta lo más interesante de esta película a través de sus paisajes, otorgándole una cualidad de misterio y exotismo a lo que es esencialmente un ejercicio bastante tópico de cine de terror muy convencional que desperdicia algunos de sus elementos más válidos y prefiere encerrarse en la repetición de esquemas narrativos y visuales habituales en el género, perdiendo así su oportunidad de darle identidad propia a un relato que argumentalmente cuenta con elementos para ser más interesante de lo que finalmente es. Me refiero concretamente a todo lo que rodea al templo, la figura del templo con el rostro tapado por las manos o la tribu de nativos que vive en torno a los cementerios. Me resulta inexplicable cómo los guionistas y el director han renunciado a esos elementos para caer en la trampa de volver a repetir los esquemas del más trillado terror de familia acosada por los fantasmas. En eso le ocurre algo parecido a lo que en su momento le pasaba a otro intento fallido de terror, La pirámide (2014), que de partida tenía mimbres para poder haber sido una divertida celebración del terror pero perecía engullida por la falta de recursos para imponer una personalidad distintiva frente a otros intentos similares.

¿Dónde habría podido encontrar esa personalidad? Pues miren ustedes, durante toda la proyección no dejé de pensar que, puestos a jugar con los tópicos del género y encerrarse en la casa en lugar de sacarle todo el jugo al paisaje (es significativo lo rápido que cortan la secuencia de la pérdida de la niña en el laberinto de callejuelas de la ciudad, desperdiciando una secuencia que podría haber sido más larga e inquietante, en la línea de las carreras por Venecia de Donald Sutherland y Julie Christie en el clásico Amenaza en la sombra, dirigido por Nicolas Roeg) le habría venido muy bien tomar como referencia el cine de terror italiano de los maestros del asunto, Mario Bava, Dario Argento, Lamberto Bava… o simplemente tirar por el camino de los terrores de Lucio Fulci.

No es el caso, pero al menos la diferencia frente a la falta de personalidad de La pirámide es que al menos El otro lado de la puerta cuenta a su favor con su protagonista, Sarah Wayne Callies, a la que sin duda recordarán los seguidores de la serie The Walking Dead por su papel como Lori Grimes. La actriz hace lo mejor que puede para levantar el personaje tópico de una madre incapaz de soportar la pérdida de uno de sus hijos que abre la puerta del más allá a una manifestación sobrenatural que no consigue inquietarnos realmente porque transita por el camino de lo ya visto. Poco respaldada por el guión, Sarah Wayne Callies se sumerge en una estructura argumental que debería recordar a los personajes de Rose Byrne en las dos primeras entregas de la saga Insidiuos o de Lily Taylor en Expediente Warren, hijas directas de aquella otra fémina aterrada por las filtraciones de lo sobrenatural en lo cotidiano que fuera el personaje interpretado por Mia Farrow en el clásico de Roman Polanski La semilla del diablo, pero en realidad acaba teniendo que medirse con un guión que la deja en una situación más próxima al tópico como la que en su momento viviera Annabelle Wallis en Annabelle.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Martes, 31 Mayo 2016 10:55
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