La Leyenda de Tarzán ★★★

Julio 19, 2016

Crítica de la película La leyenda de Tarzán

Tarzán vuelve al cine para las nuevas generaciones. Lo cual implica varios cambios y ciertas variaciones para adaptar al personaje a los tiempos que corren, a las nuevas audiencias y a los nuevos y más actuales gustos de las mismas, que hacen que el resultado en sí no tenga el espíritu de los libros, pero quede reflejada como una de las mejores adaptaciones del personaje a la gran pantalla que podemos recordar. Un personaje que no ha sido todo lo bien tratado que debía ser por el cine o la televisión, y que recientemente, al margen de un par de versiones animadas y otras más fallidas que es mejor no recordar, había sido olvidado casi por el medio, relegado a personaje en la memoria. El cine había optado por considerarlo siempre un personaje de serie B, pero en esta ocasión, con 180 millones de dólares, la película goza por fin de la relevancia que se merece, del tipo de presupuesto de serie A que puede elevar una propuesta por encima de la media. El resultado es tremendamente entretenido, con acción y aventuras para toda la familia, pero que dejará a los fans del personaje literario algo desangelados. Ellos buscaban otra cosa.

Pero no es justo atacar a la película centrándose en ello. Sí, no tiene ese aire de fantasía y magia que tenían las novelas (mucho más emparentadas con Conan, con ese género pulp que tan buenos recuerdos deja a quien se acerca a los libros y relatos de aquellos autores), pero la película, en sus propios términos se sostiene perfectamente gracias a diversos factores. Pasado el tema de la adaptación, en este nuevo mundo de Tarzán encontramos personajes interesantes, acción a raudales, buen gusto a la hora de rodar y crear este nuevo marco y un guión bien estructurado y competente. Un guión que nos lleva a un Tarzán acomodado en Londres, que ha dejado atrás África, que tiene fantasmas con los que lidiar allí, y que debe regresar a su pesar porque algo se cuece en el Congo gobernado por los belgas. La codicia de unos y la venganza largamente esperada de otros. A su regreso, Tarzán deberá recorrer el país para salvar a Jane y, de paso, al pueblo oprimido por los belgas. Una historia sencilla pero bien planteada, con ciertos personajes muy interesantes y un reparto que merece la pena ser visto en pantalla, empezando por el nuevo Tarzán.

Alexander Skarsgård es un excelente actor, además de una gran presencia física, que nos proporciona un Tarzán pocas veces visto en la pantalla, más maduro, más torturado (aunque es debatible si eso era necesario), con dudas, con unos dones sobrehumanos (la película está muy emparentada con el cine de superhéroes, del que el personaje literario es uno de sus padres)… A su lado la Jane de Margot Robbie, no sólo preciosa, sino con mucha presencia como actriz, aunque su personaje termine siendo la damisela en apuros habitual de estos relatos. No es que esté mal, es que queríamos más para el personaje, pero el género es así. Junto a la pareja Samuel L. Jackson, Christoph Waltz (aunque Hollywood parece empeñado en darle siempre el mismo papel), Djimon Hounsou (que debería salir más en el relato), Casper Crump (el Vandal Savage de Legends of Tomorrow), Jim Broadbent o Ben Chaplin, aunque estos dos en casi un cameo. Sólidos actores, que superan los tópicos de sus personajes gracias a su talento y a la emoción del relato. Y de los que aprovecha todo el director David Yates.

Ya desde la escena de arranque, la película se acerca también al género camp, algo que nos trae a la memoria las películas de la Momia de Brendan Fraser, sin dejar nunca de lado el tono superheroico del personaje, enfrentado a poderosos villanos pero con sus propios poderes también, algo que queda más que claro en la brillante escena de pelea en el tren, uno de esos momentos que uno se lleva a casa y recuerda tiempo después, como la estampida o la pelea con el gorila. Sabe moverse Yates entre grandes presupuestos y el tono de serie B, distendido, sin querer ser más que lo que es. Una buena propuesta de cine de aventuras en un verano que ha estado algo huérfano en propuestas de calidad del género. Lo consigue de sobra, sin detener nunca el relato más de lo necesario, con momentos de gran belleza también (sabe aprovechar que han rodado parte de la película en África y esos parajes son irrepetibles), aunque con demasiada corrección política. Son otros tiempos, otros públicos, otras expectativas… La prueba la tuvimos con John Carter, mucho más fiel al texto, pero un fiasco en la taquilla. Aquí han arriesgado menos, pero han convertido el relato en algo más asequible para todos.

Quizá más riesgo hubiese dado una película mejor, aunque el público podría mostrarse menos interesados. Por ejemplo, aprovechar más el personaje de Djimon Hounsou (en nuestra video crítica de la película expongo una teoría al respecto que creo funcionaría mejor), demasiado desaparecido durante el metraje central, darle a Robbie algo más que hacer en lugar de ser capturada. Una versión amazona de Jane sería genial… O quizá, quitar dramas y angustias que no casan con el personaje de Tarzán. Porque ese Tarzán brutal, aplastando enemigos, como una mala bestia, interesa más que el que tiene pesadillas. No todos los héroes tienen que estar torturados, algunos sólo tienen que hacer lo que tienen que hacer para proteger su hogar, por ejemplo. Como digo, son detalles, porque a grandes rasgos el resultado es más que bueno. En todos los sentidos. La película es puro entretenimiento para toda la familia, con momentos magníficos y con mucha acción, nunca aburre, nunca para, nunca desentona. Son casi dos horas de metraje que se pasan en un suspiro y que dejan ganas de más. De más Tarzán y Jane en África. Yo ya deseo que hagan una secuela, pero que metan el tono fantástico, por favor. Vayan a verla, lo pasarán en grande.

Jesús Usero

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

Modificado por última vez en Martes, 02 Octubre 2018 14:24
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión