Secuestro ***

Agosto 03, 2016
Intriga bien resuelta y con giros que funcionan.

Secuestro es un ejercicio competente de intriga que me ha recordado series españolas como Acusados y Bajo sospecha y el largometraje El cuerpo. Reiteradamente el cine de género policial está demostrando ser muy interesante entre las producciones recientes de nuestra cinematografía, y ésta película no es una excepción. Alejándose del cine negro para entrar más en el territorio del relato de enigma en cuarto cerrado, más propicio a pensar en las adaptaciones de casos reales reinventados para la ficción cinematográfica que pusiera en pantalla Pedro Costa en su serie La huella del crimen y en largometrajes como El caso Almería, Redondela, Una casa en las afueras, El crimen del cine oriente, etcétera.

Secuestro me parece digna heredera de esa otra manera de entender el género policial como prolongación de los crímenes reales convenientemente transformados en ficción por el cine, más que como un ejemplo más de la mitificación cinematográfica que se da en otras variantes del relato criminal adaptado al audiovisual.

Se construye sobre un guión sólido que consigue mantenernos interesados en todo momento por la trama pero además tiene la virtud de saber salir adelante sin establecer un protagonismo sencillos y cómodo para el espectador, al que se le marea con habilidad en el juego de simpatías e identificaciones con los personajes y se le hace sospechar de todo o casi todo, y de todos, o casi todos los personajes.

Esa fórmula se asienta siempre sobre el trabajo de los actores. En Secuestro destaca una Blanca Portillo que vuelve a mostrar el sus cualidades como actriz en un papel que inevitablemente nos trae a la memoria la serie Acusados citada anteriormente. Pero además valoro muy positivamente las características que muestran que finalmente el audiovisual español está adquiriendo en su trato con los géneros, sea en la pequeña o en la gran pantalla, una actitud de industria consolidada que le permite utilizar con absoluta competencia a sus repartos. Eso hace que en esta película no podamos hablar de protagonista, sino de protagonismo más compartido que coral, porque como en toda buena novela policíaca, cada personaje tiene su propia historia, su propio grano de arena al puzle de subtramas que integran el rompecabezas del caso central de la película. Destacan así junto a Portillo un Antonio Dechent perfecto como el policía Requena y un Vicente Romero que está como pez en el agua interpretando a su segundo de a bordo, Carreño. Pero junto a los anteriores tienen su momento para lucirse también Andrés Herrera, que clava el papel de Charlie, el presunto culpable, y Macarena Gómez como su sufrida compañera. Y cerrando la colección de tipos humanos reclutados para enredar la trama tenemos a un José Coronado en un personaje que podría ser considerado secundario, como todos los demás, en una catalogación más tópica y simplona de la propuesta, pero con la flexibilidad a la hora de abordar las fórmula del género que exhibe Secuestro, se convierte en una ventana abierta a un giro en el argumento en un momento crucial en el que podría frenarse pero sin embargo se sirve de su personaje como uno de los motores para seguir alimentando la intriga por un camino diferente. Giros. Esa es la clave de este juego, y el guionista Oriol Paulo ya demostró que lo domina bien en su película como director, El cuerpo.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Jueves, 25 Agosto 2016 20:58
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