Lejos del Mar ***

Septiembre 01, 2016
Ariesgada y valiente propuesta de Imanol Uribe. El director de Días Contados, entre muchas otras, estrena por fin una película que lleva un tiempo rodada pero no encontraba su hueco en la cartelera, quizá por el tema que trata, quizá por la forma que tiene de enfocarlo, quizá porque no todo el público está preparado para una historia así, e incluso puede levantar alguna ampolla, aunque finalmente tenga demasiados elementos que cuesta creerse como para ser la gran película que podía haber sido. Es fascinante, sin duda, intrigante y plantea un tema espinoso de forma muy curiosa, alrededor de víctimas y verdugos, del pasado, la violencia, el sexo y la tragedia entre varios personajes, principalmente dos que se reencuentran sin saberlo.

Una de las virtudes de la película es disfrutarla sin haber visto ningún tráiler ni leer ninguna sinopsis, ni ver ningún tráiler, llegar casi virgen de todo comentario y toda instrucción previa, como me sucedió a mí, y así disfrutar de una grata sorpresa y giro de guión a mitad de película. Intentaré evitar todo spoiler al respecto, toda información excesiva, para comentar que la historia gira entorno a un hombre que sale de la cárcel y viaja a Almería a visitar a un antiguo compañero, intentando rehacer su vida. Allí conocerá a una mujer, ligada a su pasado. Y más no quiero contar. En serio, es mejor no saberlo y sorprenderse a mitad de película. En ese giro reside la clave de la historia, el drama terrible de los personajes.

Eduard Fernández puede ser perfectamente el mejor actor español del momento, o uno de los mejores sin duda (a su altura se me ocurren pocos nombres, es un monstruo) y vende con solvencia a un personaje parco en palabras, sereno, en paz, con trazas de cine negro, como el resto de la película, intentando huir de un pasado que volverá para encontrarle y saldar cuentas. Fernández tiene pasmosa facilidad para encarnar cualquier personaje y hacerlo creíble. A su lado Elena Anaya, brillante como siempre, con una mezcla de perturbación y presencia física a veces imponente, otras rota. Entre esos dos talentos sería injusto no mencionar a José Luis García Pérez, que interpreta al marido de Anaya, un personaje tan humano, que duele.

Uribe sabe sacar partido al paisaje, a veces casi de western (el encuentro en la playa), sabe plasmar a sus personajes con retazos, detalles sutiles (lo que come y cómo come Fernández, los encuentros con las diversas familias, la suya y la ajena…) y una trama tan intrigante como valiente. Muy, muy valiente. Y en parte necesaria. Pero, y aquí llega el gran pero, fuerza la máquina. Llegado un punto la historia se vuelve inverosímil, imposible, completamente bizarra, y el espectador desconecta, se despega de la misma durante buena parte de la misma. Dos escenas y sucede eso. La clave de sexo igual a dolor, no placer… no queda como debe quedar de reflejada… Es una lástima, porque el último tramo de la película está lastrado por eso, consigue alejarnos de la historia, que es muy apreciable. Por su conjunto, por su final, por su valentía y por su modestia. Podía haber sido un brillante reflejo de nuestra historia reciente…

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Jueves, 20 Octubre 2016 19:16
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