HISTORIAS DE SAN VALENTÍN ***

Jesús Usero Febrero 12, 2010

Hay películas que nacen destinadas a ser grandes éxitos, salvo catástrofe absoluta. De hecho, los responsables de Historias de San Valentín ven tan claro el negocio que ya han encargado una segunda parte. Y, viendo el envoltorio del regalo, uno se pregunta ¿qué puede fallar? A nivel comercial parece que no mucas cosas pueden alejar esta película de ser uno de los grandes éxitos del mes. Cinematográficamente hablando, Historias de San Valentín podía haberse convertido en una comedia romántica más, insulsa y descafeinada, como tantas y tantas otras que circulan semana tras semana por las carteleras y que sólo consiguen entusiasmar a los más apegados al género, que, aún así, nunca saldrán contentos del todo de la sala de cine. Esta película no es así.

 

Historias de San Valentín capta con gran acierto la esencia dejada por una película de gran éxito comercial hace unos años, pero rodada al otro lado del Atlántico, la británica Love Actually. Aquella también jugaba con elementos similares, con la clara intención de resultar interesante y divertida a la mayor cantidad de público posible, y lo consiguió merced a unas bases que la película de Garry Marshall ha seguido a la perfección.

 

Para empezar a nadie le puede pasar desapercibido un reparto experto de una u otra forma en estas lides, variado y plagado de alguno de los rostros más importantes del cine actual. Como decía mi compañero Miguel Juan Payán recientemente, la película tiene un plantel de estrellas capaces de conquistar a cualquier tipo de público, con estrellas en ciernes (Emma Roberts, Taylor Lautner...), otras recientes, las más, (Aston Kutcher, Jessica Biel, Bradley Cooper, Anne Hatthaway, Jennifer Garner, Patrick Dempsey...), comediantes (George López), astros consegrados (Julia Roberts) o actores con sólidas carreras y el prestigio de la edad (Kathy Bates, Héctor Eliozondo...). Desde la televisión o el cine, desde la comedia al drama, pasando por géneros tan dispares como la acción o los personajes de cómic, Historias de Valentín posee un reparto capaz de atraer por uno o múltiples motivos al mayor espectro de públicos posible. De hecho, casi seguro, se trate del reparto más atractivo para el gran público del año. Y eso se nota. Sobre todo porque ese reparto, que podría haber hecho la guerra por su cuenta, se une para dar vida a diez historias de amor, de toda clase y condición. Y se les nota que han disfrutado enormemente con el proyecto. En sus personajes cualquiera puede, de una forma u otra, sentirse identificado.

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Sin duda algo habrá tenido que ver un artesano como Garry Marshall también. El ajustado metraje de la cinta, la sobria puesta en escena, la dirección de actores, el manejo de la sensiblería que nunca llega a desbordar la pantalla y el perfecto ritmo de la cinta a la hora de intercalar romance y comedia, se deben a este artesano al que se le debe la que, seguramente, es la comedia romántica más conocida de la historia del cine, Pretty Woman. No es la única muestra del género en su carrera, pero sí la más reconocida. Quizá Historias de San Valentín no sea un cuento de hadas como era aquella, pero en muchos aspectos es una película más elegante y divertida que Pretty Woman. Es lo mejor que se puede decir de un artesano. Quizá su trabajo no sea el de un genio, pero no va a arruinar una película, siempre conseguirá mejorarla

 

El tercer punto imprescindible es el guión que narra esas diez historias. Un guión sólido, bien escrito, que quizá no pase a los anales de la historia como la obra cumbre del género (o de ningún género), pero que cumple con efectividad con su cometido principal. Entretener y conquistar al espectador. Y, sobre todo, algo de lo que la mayoría de las comedias románticas parecen haberse olvidado últimamente, ser divertidas. Hacernos reír. No tomarse demasiado en serio a sí misma. Los momentos que arrancan auténticas carcajadas de la película no escasean y sobre todo dan pie a los personajes que permanecen en el fondo de la acción para lucirse y conseguir los momentos más memorables de la película. Los empelados de la floristería de Ashton Kutcher, la gente en un restaurante, la boda hindú que se celebra, un desconocido en un banco del cementerio, el sexo telefónico de pago... El grado de locura de estos personajes, en perfecta consonancia con los protagonistas, mantienen una continua sonrisa en el público y hacen reír con bastante frecuencia. Y eso se agradece. Hasta el evidente juego de las conexiones entre los personajes (todos está unidos entre sí de una u otra forma) lo consigue sacar adelante con bastante solvencia. Incluso alguna historia consigue sorprendernos en su desarrollo y final, algo que en esta clase de películas parece casi un milagro. Sin olvidarnos de ese número musical al más puro estilo Bollywood, esa pequeña excentricidad dentro de una película bastante excéntrica de por sí.

 

Claro que la alegría no puede ser completa, cómo no. Recordemos que se narran diez historias de amor, y aunque algunas tienen más peso que otras (elegidas con bastante acierto), hay personajes cuya ausencia o presencia en pantalla se nos hacen irrelevantes y podrían casi haber sido eliminadas de la pantalla (por ejemplo Jessica Alba, quien no aporta casi nada porque su historia poco tiene que aportar). Y carece de la mala uva y sarcasmo que sí contenía Love Actually, cargada de flema británica y de cierto desencanto. Si en esta el guión es sólido, en la cinta de Richard Curtis era un punto más inteligente y realista. Más ácido y con personajes mejor dibujados. Quizá no había tantas historias de amor, quizá más desencuentros. O quizá los personajes estaban aún más locos que aquí.

 

Si bien es costumbre estrenar una comedia romántica cada año pro el 14 de Febrero, es difícil que nos vayamos a encontrar en bastante tiempo una tan honesta, plagada de estrellas y divertida como Historias de San Valentín. Si se concreta la secuela, sólo esperemos que sea tan decente como lo es su antecesora.

Modificado por última vez en Viernes, 12 Febrero 2010 10:09