Figuras ocultas ***

Enero 17, 2017
Theodore Melfi consigue sorprender con su película, más por lo desconocido de la historia que narra que por la eficacia a la hora de presentar los hechos. No obstante, hay que reconocer la excelente banda sonora de Pharrel Williams, la milimétrica ambientación sesentera y la sobria y madura interpretación de Kevin Costner.

Las cintas relativas a la marginación racial en el país de las barras y estrellas suelen tener la batalla emocional ganada desde el principio. Y Figuras ocultas no es una excepción a la norma. La injusticia cometida con las mujeres afroamericanas que pusieron sus privilegiados cerebros al servicio de la NASA levanta ampollas en la conciencia de cualquier ser humano, y Theodore Melfi aprovecha el componente sensible de esa realidad.

Habría sido un error mayúsculo plantear el guion desde el punto de vista de la brillantez matemática de Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, sin entrar de lleno en la segregación racial a la que fueron sometidas por sus jefes y compañeros. Una lacerante situación social que da pie a Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monáe para construir unas caracterizaciones que no pasan desapercibidas.

Sin embargo, la apuesta queda un tanto desequilibrada a la hora de valorar la auténtica personalidad de cada una de las protagonistas. Los personajes de las llamadas calculadoras de carne y hueso están como desdibujados en su drama cotidiano, y solo aparecen pinceladas breves y difusas de los problemas que les acarreaba tener un color de piel oscuro.

Y eso a pesar de que escenas como la de las carreras al baño para negros de Katherine, la de la biblioteca que experimenta Dorothy, o la de la imposibilidad de Mary Jackson para asistir a una escuela para sacarse el título de ingeniero dan buena cuenta -aunque sea como meros apuntes- de los obstáculos que la población con la epidermis de ébano debía sufrir en la cuna de Jefferson y Kennedy.

Una marginación que está mal explicada en cuestión de género. Johnson, Vaughan y Jackson padecieron también la indiferencia del mundo científico por su condición de mujeres, en un mundo altamente machista. Un freno añadido a la inteligencia de estas féminas, que la cinta trata de manera bastante tangencial.

Sin embargo, no es el tema de las barreras sociales el que está peor encarrilado en Figuras ocultas, sino el del patrioterismo carente de sentido que exhibe la totalidad de los personajes ante los triunfos en la carrera espacial de la NASA. Melfi resuelve los viajes con brochazos dulzones y lacrimógenos; y vierte sobre los astronautas una pátina de pétreo heroísmo, que deja al descubierto una falta de imaginación absoluta para ir más allá de lo reflejado en los libros de historia y en los noticiarios de la época.

Junto a estos coletazos desastrados, el largometraje también naufraga a la hora de poner en escena la complicada situación de USA en los años sesenta, con asesinatos de afroamericanos en el sur del país y la preparación de la gigantesca marcha hacia Washington perpetrada por Martin Luther King.

Jesús Martín

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Modificado por última vez en Lunes, 20 Febrero 2017 10:22
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