Deep **

Octubre 30, 2017
El cambio climático, y sus consecuencias en las especies abisales de los mares, sirve de plataforma temática para esta entretenida película de Julio Soto Gurpide, la cual recuerda bastante a Buscando a Nemo.

El atractivo y colorido mundo, al más puro estilo del pensado por Disney y Pixar para Buscando a Nemo y Buscando a Dory, supone el mayor atractivo de esta imaginativa producción de factura española y alma hollywoodiense; a la que le pierde una ingenuidad excesiva, a lo largo de su desarrollo argumental.

La sencilla historia planteada por Julio Soto Gurpide sirve para meterse sin problemas en el paraíso acuático organizado por el Kraken (el abuelo del protagonista), quien pretende mantener con vida a sus compañeros de existencia submarina. Entre estos vecinos protegidos, se halla el nieto del citado guardián: el pequeñín llamado Deep. Un simpático pulpo amarillo, que posee un especial olfato para las travesuras y para meterse en líos.

Al lado del citado torbellino de aventuras imaginadas, la gamba Alice (quien desea ser valorada por sí misma) y el temeroso Evo forman la pandilla principal de esta fábula narrada con todos los lujos concernientes a la animación propia del siglo XXI; aunque con fondo marcadamente añejo, sobre todo en cuanto a las pretensiones moralizantes que esconde.

Existe una cierta sensación de déficit de profundidad en la historia de Deep, y esto hace que muchas de las situaciones supuestamente cómicas no funcionen como deberían, ni que los números musicales cojan en ningún momento la velocidad de crucero de otras películas con similar factura.

Esta tendencia a quedarse en el efectismo visual se muestra enfatizada por el hecho de que los personajes que aparecen en el largometraje están marcadamente estereotipados, y son incapaces de aportar un mínimo de agradable sorpresa dentro del engranaje general.

Soto elabora un producto con clara intención de deslumbrar a los más pequeños de la familia, y se olvida de esparcir el perfume de un humor mínimamente inteligente, que sí le caracteriza a muchas de las movies firmadas por Pixar y Dreamworks.

El ingrediente light del guion de Deep da pie a que las interacciones entre la fauna abisal resulten de una ingenuidad absoluta, y a que las constantes moralejas contribuyan a que la película se atisbe como un vehículo esencial para que las niñas y niños aprendan a comportarse en el mundo que nos ha tocado vivir, y no para que reflexionen sobre las dobles y triples lecturas de los chistes y de las situaciones planteadas.

Con tales trazas, la atrayente idea de plantear el filme a raíz de una hecatombe ecológica, provocada por el efecto del cambio climático, queda pronto hundida en el pozo de la inoperancia. Algo que resta eficacia al viaje llevado a cabo por Deep y sus colegas.

No obstante, los chispazos de creatividad inherentes a la obra de Soto elevan la factura final, a través de partes realmente divertidas; como la ejecutada por la dama pulpo que está encerrada en El Titanic, o el baile rapero desplegado por la banda de cangrejos en una Nueva York sepultada por el océano.

Unos aciertos que se mezclan con episodios menos agradecidos; como el que tiene lugar en el laboratorio regentado por animales, y que supone un notable bajón de ritmo escénico.

Jesús Martín

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Modificado por última vez en Martes, 07 Noviembre 2017 12:19
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