Musa ***

Noviembre 06, 2017
Jaume Balagueró se adentra en el terror de raíces mitológicas y poéticas, con esta oscura película cuya atmósfera recrea con esmero una atmósfera enrarecida y misteriosa.

Mucho más cercana a Frágiles que a la saga de REC, Musa es una obra cargada de reflexiones sobre los conceptos de la creación y los fantasmas que anidan en ella. A través de una tesis argumental un tanto rocambolesca, sobre el precio que los humanos deben pagar a la hora de concitar a las mitológicas damas de la inspiración artística; Balagueró apuesta por un guion de clasicismo militante en el género del terror, con espectros inmutables por los siglos de los siglos, personajes angustiados por los destinos macabros, caserones con ruidos hasta en la mesa de la cocina y revelaciones al borde de la neurosis colectiva.

Unos elementos que el director español asume con una comodidad convincente, y que se erigen como el mejor aval de un guion que peca de ejecutar un relato demasiado laberíntico en su desarrollo.

La historia comienza con un suicidio inexplicable a primera vista: el de una alumna de literatura, que se quita la vida en el cuarto de baño del profesor con el que mantiene una relación en secreto. A partir de aquí, el protagonista (el citado educador y escritor, al que pone físico el pétreo y esforzado Elliot Cowan) empieza a tener unas extrañas pesadillas, sobre el supuesto asesinato de una mujer en una casa apartada de la ciudad de Dublín (urbe de gótica prestancia, donde está ambientado el filme). Al principio, el hombre no sabe cómo interpretar los sueños que le atormentan, hasta que descubre por la televisión que los hechos apercibidos en el colchón forman parte de la realidad.

Mucho más certera en el ingrediente del suspense que en el del horror sobrenatural, Musa deambula con soltura por los escenarios en los que transcurre la trama, en los que Balagueró exhibe su capacidad para transformar los espacios cotidianos en lugares sujetos a las reglas del Más Allá. De esta manera, el esqueleto visual del largometraje genera el suficiente interés como para que los espectadores sigan el argumento sin demasiados problemas, hasta casi el desenlace del mismo. Una tarea en la que participa en gran medida el acertado e impactante cuadro actoral, que presta su físico a los opacos personajes del libreto.

Elliot Cowan resulta muy verosímil e implicado, dentro del rol del profesor con ansias de descubrir la verdad de su situación y del fallecimiento de su amante; mientras que la colaboración de conocidas estrellas (tales como Franka Potente, Christopher Lloyd y Joanne Whaley) contribuye a dar lustre a una cinta que se pierde, a la hora de materializar las sensaciones creadas mediante las atmósferas y la inquietante banda sonora.

Balagueró intenta agarrarse a la importancia de las siete musas que dan origen al título para provocar el componente espectral, y lo hace con todo el arsenal de efectos fantasmagóricos que consigue inventar. Sin embargo, la incorporación a la historia de estos seres mágicos y malignos queda lastrada por un incomprensible juego de revelaciones un tanto deslucidas; y por la acumulación de mensajes poco esclarecedores, relativos a lo que estas señoras infernales quieren conseguir en el mundo de los vivos.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Martes, 07 Noviembre 2017 12:18
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