Fallida primera superproducción de Netflix. Un reparto liderado por Will Smith, Joel Edgerton y Noomi Rapace, David Ayer (que antes de que le odiéis por Escuadrón Suicida, hizo películas tan potentes como Corazones de acero o Sin Tregua) dirigiendo la película, Max Landis como guionista de una historia realmente llamativa y un presupuesto de 100 millones de dólares, con la confirmación de una secuela incluso antes de que se haya estrenado la película en Netflix. ¿Qué podía salir mal? Muchas cosas, la verdad. Hay potencial para algo muy superior, y realmente la película no es el desastre que nos han hecho creer algunos. Pero ciertamente no alcanza a cumplir con las expectativas. Sobre todo por culpa del guión, aunque no es lo único que falla.

La película presenta un mundo alternativo al nuestro en el que convivimos con seres fantásticos, desde los estirados elfos que parecen los dueños del mundo, a los despreciados orcos, pasando por hadas, que son como alimañas sacadas de una película de Guillermo del Toro. En este mundo un par de policías, un humano y un orco, encuentran una varita mágica y deben protegerla a toda costa en una noche que revelará que son mucho más de lo que parece a simple vista. Un cruce de El Señor de los Anillos con Alien Nation, es como la han descrito algunos, pero sin alcanzar nunca a ninguna de las dos películas. Ni de largo. Pese a la idea interesante, a la premisa más que potente, no termina de funcionar.

Sí, por un lado Will Smith vuelve a hacer de Will Smith y cuesta diferenciarle de otros papeles similares. Por otro la película, pese al despliegue visual, tiene problemas para que veamos qué está pasando en pantalla con tanta oscuridad. Pero, lo principal, el guión de Landis, que arranca de forma más que prometedora, acaba convirtiéndose en pura fórmula, llena de clichés, con escaso desarrollo de personajes (los protagonistas pasan media película discutiendo lo mismo sin avanzar) y demasiado obsesionado por parecer “cool”, más que por contar una historia decente. La decepción de ver cómo la historia inicial, que daba para mucho más, se pierde en una trama policial simplona y sin dejar crecer a los personajes, es lo que realmente daña a la película.

No, no es un completo desastre, ni la peor película de 2017 como he llegado a oír. Entretiene por momentos con muchas escenas de acción, de tiroteos a persecuciones en coche, dirigidas (cuando podemos verlas que no es siempre con tan poca luz) con mucha elegancia por Ayer (como el enfrentamiento con los polis corruptos), visualmente magnífica (deberíamos poder verla en cine para disfrutar en pantalla grande de lo que ofrece) y momentos de humor más que interesantes. Pero lo que podía haber sido un Training Day en un mundo realmente complejo, aprovechando las razas fantásticas para resaltar los problemas de nuestra sociedad (racismo, pobreza, clase social…), acaba en una fórmula de búsqueda de objeto mágico que parece sacada de Harry Potter o The Librarians. No aburre, no es lamentable, pero tenía que haber sido mejor. Quizá la secuela.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Viernes, 22 Diciembre 2017 17:49
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