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Me quedo sin palabras para describir el cierre de la trilogía… Porque a estas alturas de película (perdón) esperar de la franquicia Cincuenta Sombras algo distinto es ingenuo y ridículo. Las dos películas anteriores crearon un estilo muy definido, cercano a los libros, y en esta tercera no van a cambiar las cosas por mucho que uno entre en la sala soñando con ello. No va a suceder. Y menos cuando esta última película fue rodada a la vez junto con la segunda, de la mano del mismo director, James Foley. A partir de aquí, hay dos opciones… O nos tomamos todo a broma (algo en lo que hasta la película parece incidir) o ponemos los ojos en blanco cada dos minutos más o menos…

Y se puede argumentar que la saga ha llegado a un punto de autoparodia consciente, que no aparecía en los libros (sí, los he leído) y que de cuando en cuando consigue una carcajada cómplice con el público (esa arquitecta forzadísima de Arielle Kebbel. Pero son más los momentos en los que el público se ríe cuando no debe, por incomodidad o incredulidad. O porque hay instantes que son simplemente ridículos hasta el exceso (los últimos 20 minutos). Uno podría argumentar que hay que tener en cuenta al público al que se dirige la película, pero cuando ese público te comenta a la salida de la película que es peor que la anterior y que no les ha gustado nada… Algo falla en la fórmula.

Los pocos elementos interesantes, como pueden ser Dakota Johnson y Rita Ora haciendo lo que pueden, Marcia Gay Harden poniendo algo de talento al invento, o los antes mencionados de humor a propósito, se diluyen en quince segundos debido a los enormes, gigantescos, problemas narrativos de la película. Diálogos criminales, química absolutamente desaparecida entre los protagonistas (si alguna vez la hubo), una trama que no va a ninguna parte, escenas de sexo de blandiporno de madrugada, interpretaciones que hacen dudar de actores de talento más que sobrado (empezando por Jamie Dornan. Su momento cantando es… su momento)… Todo eso hace la película predecible, insufrible y por momentos aburrida, cosa que no pasaba con la primera entrega, por ejemplo.

Pero, se preguntarán, ¿en qué se diferencia de la anterior entonces para ser aún peor? Sencillo. Además de todo lo anterior, seña de identidad de la película, tenemos un villano de vodevil y una imposible trama de thriller que en el libro estaba mejor presentada. Forzada, inverosímil, con momentos absolutamente delirantes (la entrada al edificio de Grey y el incendio, el final… bendito final…) y con escenas que no encajan ni con calzador (una persecución en coche que si no recuerdo mal estaba en el segundo libro, por ejemplo). Y eso sin entrar a discutir sobre la ética que plantea la película o sobre la importancia de ser rico y esas cosas… Si entran con la intención de tomársela como una comedia… pueden reírse. Si entran con ganas de ver cine o incluso de entretenerse, se han equivocado de sala. Muchísimo.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Lunes, 05 Marzo 2018 07:45
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Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

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