Divertida reflexión sobre varios de los problemas de nuestra sociedad moderna. Santiago Segura regresa tras las cámaras (también delante en un pequeño pero imprescindible papel) en una película que habla en muchos sentidos de los llamados problemas del primer mundo, de esta sociedad con prisas, de modas, que desprecia la experiencia muchas veces, que engulle a la gente y en la que el papel de la mujer es demasiado irrelevante, por desgracia. Unos problemas a los que podemos enfrentarnos de diversas formas, pero que son, al fin y al cabo, problemas menores comparados con los grandes males del mundo, en su mayoría. Todo en clave de remake de la película chilena Sin Filtro, dirigida y escrita por Nicolás López, con quien Segura colaboró en Promedio Rojo, por ejemplo.

No he visto la película original, lo siento, no puedo compararla con aquella. Pero es cierto que esta historia de una mujer cuya vida la supera, rodeada de cretinos, asfixiada por el trabajo, las relaciones y el mundo que la rodea, tiene elementos que son muy nuestros y con los que es muy fácil identificarse. Con una excelente, como siempre, Maribel Verdú como protagonista y un reparto de rostros más que conocidos como secundarios, la película propone no callarse más ante esas situaciones, liberarse y disfrutar más de la vida sin poner filtros a lo políticamente correcto. Sin rodeos, efectivamente. Diciendo y haciendo lo que se piensa y siente. Siendo parte del todo, pero sin dejarse absorber por él.

Como decía hay elementos muy nuestros en la historia. El atasco, el trabajo, la crítica a una sociedad demasiado pendiente de la opinión de otros en redes sociales, el estrés, los vecinos, la lucha contra las compañías telefónicas… y de todos ellos saca el director y su actriz principal momentos hilarantes, perfectamente diseñados para que el espectador se sienta identificado y eche a reír. La clave está en el papel de Verdú, sin duda, en su naturalidad y su forma de enfocar sus problemas inicialmente, forzada por una sociedad que exprime a las mujeres sin dejarles el hueco que les corresponde en muchos casos. No es lo único a lo que hace referencia la película, pero sí hace mucho hincapié en esa situación de la protagonista. Y funciona.

Quizá el mayor pero sea cuando en un momento determinado la película da cierta marcha atrás, pero ahondar en ello sería posiblemente hacer algún spoiler. Y aunque la presencia de cameos y rostros populares sirvan a la hora de construir la propia comedia, no lo son a la hora de construir la historia, distraen a veces demasiado de lo que quiere contarnos. No terminan de funcionar como elementos narrativos, sí como comedia. A lo mejor explorando un poco más ciertos aspectos (aunque la forma en que termina la trama romántica es brillante, por ejemplo). Pero lo que podía ser una crítica demoledora a nuestra sociedad, se queda en algo más ligero. Entretenido, muy divertido y a veces hasta liberador. Pero no todo lo destructivo que podía llegar a ser.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Lunes, 05 Marzo 2018 07:40
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Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

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