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Crítica de la película Campeones

Campeones: estando juntos vamos a ganar

Hay películas con las que te ríes, películas con las que lloras y películas con las que aprendes. En el caso de Campeones, pasan las tres cosas.

Esta fantástica película en la que se narra la historia de un equipo de “discapacitados intelectual” (me gustaría a mi saber quien está realmente “capacitado”), dirigido por Marco Montes (entiendo que es un homenaje póstumo al periodista Andrés Montes), un entrenador profesional de baloncesto que se ve obligado a entrenar a este equipo tiene miga para dar y tomar, espero ser capaz de comentarla sin destripársela a quien aún no la haya visto. Pero debo decir que mi primera carrera es Magisterio de Educación Física y que en su día hice el curso de Monitor Deportivo de la Federación Madrileña de Deportes para Discapacitados Intelectuales, así que la película me ha tocado el corazón a base de bien. Empezaré comentando el papel de Javier Gutiérrez (Marco). Este entrenado de prestigio cargado de estereotipos, prepotencia y vanidad, al que además le gusta conducir después de haberse tomado “un par de copitas”, nos deja desde el primer momento temas para comentar y es que muestra una actitud soberbia, chulesca e incluso agresiva en el deporte. No hay nada como ir a un partido de alevines y ver como más de un padre insulta al árbitro, al entrenador, a los otros chavales y cuando termina el partido, recrimina a su hijo que haya perdido ese pase tan fácil o que no haya rematado bien a portería y si la cosa se calienta y tiene que liarse a tortas con otra persona, recurre a sus instintos de neandertal y utiliza sus puños como máximo referente del diálogo y entendimiento. Ojo que son niños y que, como niños, su mayor preocupación debe ser pasarlo bien, no ganar la final de la Copa del Mundo. Además, ¿qué les estamos enseñando? ¿Todo vale? ¿No hace falta respetar a nadie? Bravo por estas generaciones que estamos criando y que van a tener que aprender respeto y educación por su cuenta.

Sigamos con los puntos negativos de Marco. Uno de los fallos que todos los adultos tendemos a cometer es usar un lenguaje muy poco apropiado para las personas a las que nos dirigimos: quien ya haya visto la película, recordará como en el primer partido, Marco da ordenes a su equipo en un argot tan técnico que solo los grandes conocedores de este deporte entenderán. Aunque lo hacemos de forma inconsciente, son muchas las ocasiones en las que creemos que para demostrar lo mucho que sabemos, debemos usar un lenguaje recargado y que pocos entiendan, cuando es justo al revés: la clave está en adecuar nuestro vocabulario a las personas con las que estamos hablando.

Pero Marco también tiene cosas buenas: ama su profesión. Es un docente vocacional capaz de motivar a su equipo para que puedan luchar contra esos muros psicológicos que les frenan. Los educadores de verdad, no se limitan a transmitir conocimiento, ser preocupan por que sus alumnos se enfrenten a sus temores y los superen, que descubran que no hay más límites que los que ellos se quieran poner y que todos podemos mejorar si nos esforzamos lo suficiente. Si aún no has visto la película, no pierdas atención al momento del rescate del ratón, ya lo entenderás.

Otro punto a tratar es como los adultos nos encargamos de cargar a los más peques de prejuicios. Hay varios momentos en la película en los que se pone de manifiesto esta situación, pero el más evidente se produce en el viaje de autobús (que nadie se asuste que no voy a hacer spoiler). Nos creemos superiores o normales, pero tal y como dice Julio (Javier Margallo), “¿y quién es normal?”. Son muchísimas las personas que se dedican a catalogar despectivamente a los demás por ser diferentes a si mismos: “la gorda”, “el marica”, “la negra”, o como se llega dice en la película los “mongolitos”. ¿Somos mejores por etiquetar a los demás? No, evidentemente no nos sirve de nada, salvo para evidenciar nuestra estupidez. En este caso y haciendo referencia a la supuestamente escasa estatura de Marco para jugar al baloncesto, me gustaría recordar a Muggsy Bogues, quien a pesar de su 1,60 m de estatura, jugó en tres esquipos diferentes de la NBA y es que cada uno es tan alto, como altos sean sus sueños.

Y ahora vamos con el tema central de la película: la inclusión social por medio del deporte. Lo primero que me gustaría recordar, es que todos los actores que representan a personajes con discapacidad intelectual en la cinta, en la vida real también tienen discapacidad intelectual. ¿Hay alguien que se atreva a cuestionar el trabajo que hacen frente a la cámara? Pero además la documentación de los guionistas ha sido más que acertada y es que el “Club los Amigos” existe en la realidad y se encuentra ubicado en Alcorcón. También es cierto el apunte que se hace sobre esa enorme mancha en el deporte español, la cual no entiendo ya que lo normal es que nuestros deportistas paralímpicos, como mínimo igualan a los olímpicos en el ranking de medallas. Dicho esto es cuando viene mi crítica en este sentido: si en los deportes, la parte de presupuesto público destinado al fútbol es desmedidamente superior en comparación al resto de actividades físicas, si comparamos la cantidad de dinero y medios destinados a el deporte y al deporte paralímpico, es posible ver que la proporción es casi ridícula. Está más que demostrada la importancia que tiene el deporte en la tarea de normalizar la vida de las personas discapacitadas, así como los efectos positivos no solo a nivel físicos, sino también y de forma mucho más relevante, a nivel psicológico y social. No podría terminar este punto sin hacer una alusión a esos empresarios sin escrúpulos que explotan y abusan de sus empleados, especialmente cuando estos son algo diferentes y en lugar de valorar su trabajo, lo único que se hace es infravalorarles.

La película daría para comentar muchos más temas como el miedo a la paternidad, al compromiso, la importancia del sentimiento a un grupo… pero si me gustaría decir una última cosa: cuando bebes y decides conducir, lo menos malo que te puede pasar es que te pille la policía: cuando te pones al volante, tu vida y la del resto de personas que van por la carretera, pasa a ser tu responsabilidad, así que asegúrate de estar en el mejor de los estados antes de conducir, que ya hemos perdido a demasiada gente.

Cierro aquí mi artículo, pero antes me gustaría darle las gracias a todo el equipo de Campeones este fantástico regalo que nos han hecho en forma de película y a todos mis alumnos, porque cada vez que han superado los desafíos que les he planteado, como mínimo, he crecido tanto como ellos.

Óscar Costa

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Modificado por última vez en Domingo, 18 Noviembre 2018 22:11
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