Primos ****

Jesús Usero Febrero 04, 2011

Se nos acumulan las buenas películas para ver este fin de semana. Y la verdad es que entre estrenos de Oscar y películas atrasadas es normal que las cosas vayan así y que un fin de semana nos encontremos de golpe con cuatro buenas películas, o muy buenas, para ver. Es el momento. Suele pasar por estas fechas que muchas películas de gran calidad llegan a nuestras pantallas. Casi costumbre, parece ya. Hemos tenido a Clint Eastwood y Red hace nada, y en breve tendremos Valor de Ley y Cisne Negro también. Es buena época para ver cine.

Y entre todos los estrenos que nos llegan de más allá de nuestras fronteras, aparece Primos, una película española que parece que va a convertirse, y así lo esperamos, en un éxito de taquilla similar al que tuvo Que se Mueran los Feos hace un año, más o menos, pero que además de hacer reír, y mucho, pretende tocarnos la fibra sensible con una serie de historias que envuelven a los tres primos (algo primos, la verdad), y a las personas que les rodean.

Y lo que nos venden como una comedia simpática sin más, termina convirtiéndose en otra cosa, más compleja e interesante, más humana, que tira por el camino de lo luminoso y de lo agradable, como en toda comedia, pero que tiene un poso y un fondo tan cuidado que no se parece a otras comedias. Y eso sin descuidar lo principal del asunto, echarte unas buenas risas. Luego habrá quien se confunda con esta crítica al leer las 4 estrellas y no ahondar un poquito más. Como comedia, como película dentro de su género, es una muy buena comedia. Porque hacer reír no es fácil, y porque hacerlo sin tirar por el camino fácil del humor escatológico es aún más complicado. Y Primos lo consigue.

TRAILER

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Y además quiere y consigue contarnos un grupo de historias. Muy concretas, muy sencillas, pero lo suficientemente humanas para que cualquiera pueda sentirse identificado. No por la historia en sí (no creo que haya tantos borrachos con hijas trabajando en un prostíbulo…) sino por lo que quieren decir en realidad, y, sobre todo, por el gran tema que trata la película, el de un grupo de personas que no saben hablar de lo que sienten. No son capaces de decir a la gente lo que por sus cabezas pasa y lo que sufren, lo sufren por dentro. Como la mayoría de nosotros.

No, no es nada difícil identificarse con estos Primos, la verdad, ni con el viaje y las fiestas del pueblo. Quien más y quien menos ha tenido que vivirlo, si no con primos, con hermanos, pero es cierto que muchas de las situaciones, coñas y gracias, uno las siente suyas, porque las ha vivido, o le suenan, o traen recuerdos de lo que a ti te sucedió. Eso que parece tan sencillo es de lo más complicado, hacer universal tu película, y es en lo que Daniel Sánchez Arévalo triunfa con honores.

El director y guionista nos trae su trabajo más personal, y no porque sea el más intimista o el más profundo (que también puede serlo), sino porque es el que mejor refleja quién es él y cómo entiende el mundo y las relaciones. Porque la película surgió como necesidad vital y porque él ha puesto mucho de su vida en lo que vemos en pantalla. Pasado todo por el filtro del humor, claro está. Un humor que funciona y hace reír.

FEATURETTE “VIDEO MUSICAL”:

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Y eso que el tráiler engañaba bastante, porque parecía que Raúl Arévalo iba a comerse la pantalla él solito con sus barrabasadas encarnando a Julián. Sí, es cierto, el actor está inmenso y es un personaje que arranca sonrisas y carcajadas. Pero no es el único. Ahí está Adrián Lastra y sus neuras con parche para hacernos reír de nuevo. Y Quim Gutiérrez y sus indecisiones, sus “no, no no… bueno, sí”, Antonio de la Torre con sus chapuzones… Maravillosos todos insuflando vida a los personajes que habitan el personal mundo del director. E Inma Cuesta, bellísima y aportando cordura al universo de Primos, una gran visión de lo que el personaje principal necesita en su vida. Cordura, que buena falta le hace. Y la fuerza y valentía de la que hace gala el personaje de Martina.

También es muy interesante cómo plantea la película las relaciones entre padres e hijos, vistas a través de los personajes de Inma Cuesta y Antonio de la Torre, con esa dificultad para comunicarnos con los que más queremos. Un punto interesante que demuestra que la trama tiene una complejidad mucho mayor de lo que se podía suponer en un primer momento.

Pero lo más importante, es que te ríes. Te ríes a gusto, te ríes bien, te lo pasas en grande. Ya sea viendo a Raúl Arévalo piropear a las chicas (plato de rabas incluido), ya sea viendo a los primos intentar convencer a Adrián Lastra de que tiene que hacer el viaje (y las consecuencias), ya sea la escena del top less en la playa, impagable. Y por supuesto, la cumbre de la película, los Backstreet Primos, un número musical que se quedará en la memoria de la gente por bastante tiempo, y del que no podemos olvidar a ese gran Julián inventándose la canción…

Quizá le pesa que a veces recuerda demasiado a Que se mueran los Feos (localización, fiestas, número musical…), y que hacia el final se difuminan un poco las bromas y se hace un pelín más seria, o el intento de explicar todo en los créditos, aunque sea mediante un chiste. Pero son espejismos que pronto desaparecen dejando un gran sabor de boca. El de una película hecha con el corazón, que se agradece, para todo el mundo, y que consigue lo que busca. Hacer reír y hacernos sentir bien. En los tiempos que corren, es como maná caído del cielo.

Jesús Usero

Modificado por última vez en Viernes, 04 Febrero 2011 11:49