Crítica La caza ★★

Julio 31, 2020

Crítica de la película La caza

Olvidable thriller de supervivencia que promete más de lo que termina ofreciendo.

     Cuando un largometraje se ve envuelto en polémica antes de su estreno se pueden dar dos escenarios, que la publicidad gratuita y el morbo por lo prohibido beneficien a la producción o que el veto cree unas expectativas que nunca se llegan a cumplir. La caza se adscribe al segundo caso. La película de Craig Zobel (Compliance) sobre una caza humana protagonizada por ricachones, al estilo de El malvado Zaroff o Blanco humano, iba a llegar a las salas en septiembre del pasado año, pero el estreno se postergó debido a una oleada de tiroteos masivos en El Paso, Texas y Dayton, y a unas declaraciones del presidente Donald Trump, que indicaba que el estreno pretendía “incendiar y provocar caos”. Sin embargo, la nueva película de Blumhouse no es tan cafre, gore o políticamente incorrecta como nos hicieron creer.

     Con nombres en el libreto como los de Damon Lindelof o Nick Cuse (responsables de The Leftovers o Watchmen), uno espera un planteamiento original, intriga y giros de guion imposibles, pero no una comedia negrísima en unos primeros compases que rompen constantemente las expectativas del espectador. Lindelof y Cuse, a falta de una premisa más original que la de unas presas en un coto de caza, apuestan por el salvajismo, el gore absurdo y el impredecible baile de protagonistas para insuflar aire a un subgénero tan gastado como el del Battle Royale. Desafortunadamente, el genio de este primer acto se esfuma tras la secuencia de la gasolinera, cuando el ritmo y la frescura decaen, y solo vuelve a ofrecer algunos destellos en el clímax. Fracasa en parte porque la película se vuelve más discursiva y lanza dardos sociopolíticos en distintas direcciones (desde el Partido Republicano, al racismo o el feminismo) sin hacer diana en ninguna, evidenciando que otros filmes de la productora, como la saga de La purga, trabajan mejor los mismos mimbres; pero también porque se olvida de la premisa de la caza en un espacio cerrado, que es la esencia de este tipo de películas. Uno quiere ver a los ricachones acorralando al personaje de Betty Gilpin, una interesante variante de Rambo femenina que entra demasiado tarde en escena como para ganarse la empatía del espectador. Este personaje y las escenas de acción me han recordado a Noche de bodas, pero el film protagonizado por Samara Weaving funcionaba mucho mejor porque no se olvidaba del escenario principal ni de los depravados capitalistas y su ineptitud como asesinos. Esto daba pie a una buena galería de secundarios y a que la diversión, la tensión y el humor negro no pisaran el freno. Es una pena que, con una Hilary Swank tan entregada a la causa, La caza no esté a ese nivel.


Con su nueva apuesta, Zobel debería haber sido más valiente y haber llevado la comedia y la situación a cotas nunca antes vistas si quería desmarcarse de otras producciones similares. O por lo menos, haber sido mucho más honesto con el material que tenía entre manos. Nos quedamos con el extravagante primer acto, el personaje de Betty Gilpin y la crítica a las redes sociales y cómo las fake news pueden llegar a destrozar la vida de una persona.

Alejandro Gómez

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Modificado por última vez en Viernes, 31 Julio 2020 17:49
Alejandro Gómez

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