Black Beach ★★★

Septiembre 23, 2020

Crítica de la película Black Beach

Un buen thriller para una tarde en el cine. .

      No es el mejor thriller del año, no es una revolución en ningún sentido, pero es un producto elegantemente dirigido, inteligente, bien trazado, y muy bien interpretado que sabe perfectamente dónde pecan algunos productos similares. Es muy sencillo ir a África (entiéndase lo que quiero decir, por favor) o ambientar una película en África y convertirse o querer convertirse en el salvador de aquella tierra, tirando de melodrama barato, de escenas supuestamente impactantes para reblandecer los corazones de la audiencia. Que normalmente olvidan lo visto en cuando abandonan la sala. Es un acto hipócrita por parte de la audiencia y de la película. Y Black Beach lo evita durante casi todo su metraje, sabiendo que el impacto está en contar una historia algo más sólida, sin melodrama aparente.

      Aunque no se puede evitar caer en la trampa del melodrama con una historia así. La historia de Carlos, un ejecutivo de una compañía europea en la que quiere seguir escalando y convertirse en socio. La oportunidad definitiva llega cuando un ingeniero es secuestrado en una república africana. El ingeniero es parte de una compañía petrolífera que intenta hacer crecer su negocio en el país, y que necesita recuperarle. Carlos, que trabajó durante meses en una ONG en el país hace casi una década, es enviado para lidiar con la situación y negociar entre el gobierno y los terroristas que al parecer lo han secuestrado. Aunque nada es lo que parece y el pasado del ejecutivo se mezclará con el presente y la realidad a la que debe enfrentarse.

      La película tiene la suerte inconmensurable de contar con Raúl Arévalo de protagonista. Un actor de talento descomunal que nos lleva a través de la historia y del viaje personal de Carlos, su personaje, quien comienza en un punto y concluye en otro completamente distinto. Ni mejor ni peor, para eso hay que ver la película, pero distinto. Y se necesita a alguien con el talento de este actor para hacer que ese viaje sea creíble y nos podamos sentir identificados con él. Además tenemos a Candela Peña, por ejemplo, en un poderoso papel secundario, y nombres como Jimmy Castro o Emilio Buale en papeles más que interesantes, quizá incluso por encima de lo que propone el guión.

      Mientras la película está en África, todo funciona. Sin deslumbrar, pero con corrección y momentos realmente potentes, como la cárcel o la persecución. Un thriller más que competente que no quiere hacernos llorar a punta de pistola con ciertas situaciones. Pero en su tercio final se desmonta. Le sobra metraje de forma exagerada y se dedica a dar vueltas en torno a lo mismo durante 20 minutos para ofrecer un final tramposo y que no nos produce lo que debería producirnos. Algo que podía haber conseguido recortando metraje y colocando el final cinco minutos antes de cuando lo hace. Porque en esa última media hora la película se convierte en lo que no había sido hasta ese momento. Se cae y pierde toda la fuerza acumulada. Competente y entretenida, sin más.

Jesús Usero

 

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Modificado por última vez en Viernes, 25 Septiembre 2020 16:46
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión