Falling ★★★★

Septiembre 29, 2020

Crítica de la película Falling

Intenso drama familiar, con un reparto excelente y un brillante debut como director para Viggo Mortensen.

      El actor da el salto detrás de las cámaras para proponernos una historia familiar intrigante, divertida y por momentos brillante, que sirve para explicar muchos sentimientos contrarios, difíciles de asimilar entre padres e hijos. La película es una carta de amor de un hijo a su padre, en toda regla. Un amor incondicional e incomprendido que no siempre es recibido como merece, sobre todo cuando la persona a la que quieres, tu propio progenitor, no es el mejor de los padres y puede convertirse en una auténtica pesadilla con el paso del tiempo. Una película sutil y equilibrada que no ofrece respuestas a todas sus preguntas, simplemente plantea cómo evoluciona la vida y cómo puede ser una familia.

      Falling es la historia de un padre cascarrabias, Lance Henriksen, y sus hijos, especialmente su hijo, interpretado por el propio Mortensen, quien también es guionista de la película. Willis, el padre, es mayor, es conservador, malhablado, fumador, con principio de demencia senil o Alzheimer, arrogante, violento y un pobre desgraciado. Superado por la vida en la granja, a la que ya no puede atender, Willis pide mudarse cerca de su hijo, en California, por lo que viaja a pasar unos días con éste y su familia, su marido y su hija adoptiva. Un tipo así conviviendo con su hijo gay, su pareja de origen asiático y su nieta. Además con la visita de su hija y sus otros dos nietos, adolescentes con piercings y el pelo tintado… Una bomba de relojería a punto de estallar.

      No sé cuándo llegará a USA, pero está claro que si se hace bien, y si el estreno es bien recibido, estamos ante una película con posibilidades en los premios incluso. Especialmente para su guión y su protagonista, un sensacional Lance Henriksen, que puede recordar a la versión oscura del Bruce Dern de Nebraska. Henriksen encarna como nadie a ese tipo despreciable al que sin embargo no somos capaces de despreciar. Mortensen responde con su habitual talento, como Laura Linney y su breve presencia. La historia, contada a modo de flashbacks, nos traslada también a la relación de Willis (Sverrir Gudnason en su versión joven) con sus dos esposas, la madre de sus hijos (una soberbia Hannah Gross) y su segunda esposa (Braecken Burns).

      Como si se tratase de un western, para Mortensen sus personajes están continuamente enfrentados en un duelo, uno en el que nadie desenfunda, más que Willis y su mal genio, hasta cierto punto de inflexión. Uno en el que un hijo muestra un amor incondicional por un padre al que sabe enfermo, decrépito, acabado… El hombre violento que tanto miedo le daba, ya no puede asustarle. Y Willis, pese a conservar su mal genio, es ahora un hombre terriblemente asustado. Y pese a su carácter maltratador, su terrible sombra sobre el resto de personajes y su intolerancia, sólo podemos sentir lástima por él, como su hijo. Quizá los flashbacks son algo confusos, pero el resultado de la película no puede ser más prometedor si Mortensen vuelve a dirigir y guionizar una película. Y qué gran actor es Lance Henriksen, por dios.

        Jesús Usero

 

 

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Modificado por última vez en Viernes, 02 Octubre 2020 12:22
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión