El padre ★★★★★

Diciembre 21, 2020

Crítica de la película El padre

Anthony Hopkins nos brinda una interpretación simplemente magistral.

      Sin duda una de las mejores del año, o si quieren incluso de los últimos años. Un trabajo minucioso, elegante, sutil, contenido y maravillosamente mostrado en cámara, pero que no es la única virtud de una película que maneja sus elementos a la perfección para construir una de las películas del año, seguramente candidata a varios premios. Sin Hopkins la película no sería tan brillante, claro, pero sólo la interpretación del actor no convierte una película en una joya. Es una mezcla del talento del actor, un guión excelente y una dirección vibrante. Sí, se oye ya el rumor de premios, pero no olviden una cosa. Si el actor no gana el premio de la Academia este año, habiendo visto casi todas las interpretaciones masculinas protagonistas que más suenan, será una enorme injusticia.

      El Padre nos muestra la vida de un hombre ya anciano que pasa sus días en su apartamento ante la visita de su hija Anne. Pero poco a poco empieza notar que las piezas no encajan. Que algo raro está sucediendo a su alrededor. Las cosas no son lo que parecen, nadie es quien dice o parece ser, y su vida poco a poco se está convirtiendo en un caos que todos parecen achacar a la edad y el paso del tiempo. Pero para Anthony no es tan sencillo. ¿Realmente es la senectud o hay algo más operando que no es capaz de ver? ¿Hay una fuerza moviéndose a su alrededor, conspirando para hacerle perder la cabeza o todo tiene más sentido del que pensamos?
El Padre 2

      Para descubrirlo debemos adentrarnos en los poco más de 90 minutos de una película que viene de la propia obra de teatro del director de la película Florian Zeller, quien tiene el buen gusto de dejar el guión en manos de otra persona. Eso da más personalidad a la película, algo que Zeller aprovecha para que en los pequeños espacios en los que se mueve, un apartamento y poco más, nunca se sienta agotada la propuesta visualmente. Ni teatral. Es vibrante y poderosa porque el director sabe componer maravillosamente en espacios cerrados, por un uso sensacional del encuadre, de la profundidad de campo y de las decoraciones cambiantes, por no hablar de ese juego de entradas y salidas. Cuando alguien abandona una puerta no sabemos si regresará o habrá una sorpresa esperándonos…

      Hopkins es el rey de este maravilloso viaje donde da una lección simplemente soberbia de interpretación. Cada gesto, cada mirada, cada línea de guión. La confusión, el miedo, la ternura, el recuerdo… la escena en la que conoce a Imogen Poots es una muestra perfecta de una interpretación maravillosa dentro de una carrera maravillosa. Pero además bien acompañado y respondido, especialmente por Olivia Colman, en su línea impecable. Sin olvidarnos nunca de Olivia Williams, Rufus Sewell, Mark Gatiss o la propia Poots. Disfruten de todos ellos. Disfruten del elegante guión, medido al milímetro, de sus sorpresas y de ese final indescriptible, cuando todo se ve con nuevos ojos. Disfruten de una maravillosa película que nunca cae en el melodrama o lo aparatosamente sentimental, sino en la emoción real, contenida y que marca. Una joya.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Miércoles, 23 Diciembre 2020 19:47
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión