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Archenemy ★★★

Abril 06, 2021
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Crítica de la película Archenemy

Rara pero curiosa. Cóctel de esquizofrenia, metanfetaminas y superhéroes.

       ¿Estamos ante una futura película de culto? Yo sospecho que sí.

       Psicodélica en su arranque, con la animación que se mantiene como recurso de referencia al origen fantástico del personaje interpretado por Joe Manganiello, Archenemy es película repleta de guiños y simbolismo en los que se ahoga un poco su sencillez argumental.

       Considerada como una reflexión de la fantasía de superhéroes en la que vive habita nuestra cultura popular en este siglo XXI tan maltratado por lo inesperado, por el caos que se ha asentado en nuestro supuesta realidad ordenada, creo que no ha sido valorada como merece.

       La referencia para entender cuál es su juego la tenemos sugerida en el propio diálogo de uno de su protagonista, Hamster, el joven que cita a Hunter S. Thompson e incluso anticipa el final de la película, señalando que éste periodista y escritor alternativo, apóstol de lo que se denominó “periodismo gonzo”, empeñado en eliminar las fronteras entre sujeto, objeto, ficción y no ficción, objetividad y subjetividad, acaba, como afirma el personaje de la película, “más loco que los personajes de los que escribe”.


Archenemy 2

       Las pistas están ahí. Los símbolos y las metáforas también. Están repartido por todas partes de la película. Por el libro de “Nihilismo para principiantes” que abraza uno de los matones del antagonista. Por esa alusión a la “cueva de cristal” que remite a la Fortaleza de la Soledad de Superman, en relación al personaje de “superhéroe cósmico” interpretado por Joe Manganiello y su ciudad de Chromiun. Por esa transformación de esa parodia esquizofrénica y oscura, en una película ciertamente muy oscura en su luz, de Superman que interpreta Manganiello, en otra parodia de Batman a modo de pincelada, con Hamster convertido en una imitación de Robin. Por ese uso simbólico de los colores. Colores radicales que encajan con el exacerbado uso de la dualidad en todo el largometraje. Esos naranjas, rojos, azules, ese personaje de la hermana que responde por el colorido nombre de Índigo, materializado en su cabellera y en sus albóndigas. Por ese adorno que muestra al final el antagonista, aludiendo al Choque de mundos, mientras ciertamente en el piso superior los mundos de ficción y de realidad que hemos visto aproximándose en toda la primera parte de largometraje en los diálogos del personaje de Manganiello, con esa sucesión de imágenes explicando sus poderes donde el diálogo va por el camino de lo fantástico y las imágenes van por el camino de lo realista representado en esas calles de urbanismo de barrio bajo, bañadas por colores exagerados como en un viaje con psicotrópicos.

       La dualidad está presente en ese choque de las secuencias de animación con las de imagen real, en el choque de los colores, en el momento del espejo en la habitación del traficante al que visita Índigo, en el hermano y la hermana, y, por qué no decirlo, también en el final, donde el descenso o caída de los personajes de clave más fantástica del relato queda equilibrado con el ascenso que cierra el largometraje.

       Bajar y subir, subir y bajar, es la montaña rusa de la enfermedad mental, también de las adiciones, y naturalmente de las fantasías paranoides de liderato de los iluminados que se creen llamados a salvar el mundo, esto es: los superhéroes.

       Claramente esta película necesita, pide a gritos, varios visionados, y una mejor comprensión de su propuesta de la que ha tenido hasta ahora.

       Es una película muy loca. Pero secuencias como la de la habitación y la ruleta rusa, con el espejo, o la del diálogo en el coche entre la jefa y el sicario, o la manera en que plantea las secuencias de acción en segundo plano más que en el primer plano, junto con otros planteamientos narrativos y visuales me conducen a pensar que se convertirá en título de culto y ya es hoy una interesante vuelta de tuerca a la moda de las ficciones de superhéroes y cómo están afectando a nuestra sociedad.

       Lástima que afloje tanto en su tercer acto.

Miguel Juan Payán

Disponible en VoD alquiler a partir del 8 de abril

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Modificado por última vez en Jueves, 15 Abril 2021 13:54
Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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