El espía inglés ★★★

Octubre 26, 2021

Crítica de la película El espía inglés

Convincente y brillante caracterización de Benedict Cumberbatch, en una película de espionaje que carece de la atmósfera adecuada.

      Carol Reed y Graham Green formaron un tándem sorprendente y magistral, cuando de lo que se trataba era de someter a tipos aparentemente normales a las peligrosas tareas del espionaje de altura. Dentro de esta variante cinematográfica, Nuestro hombre en la Habana (1959) marcó un hito cinematográfico difícil de superar, con su historia sobre un vendedor de aspiradoras embarcado en unas actividades más propias de James Bond, que se un simple comercial. Dominic Cooke, pese a que El espía inglés se basa en hechos reales, toma una senda similar a la citada obra de Reed, aunque con resultados mucho menos geniales.

      La trama de la película de Cooke comienza en la conflictiva década de los años sesenta, cuando la Guerra Fría estaba en unos niveles alarmantes, en cuanto a la posibilidad de un enfrentamiento nuclear entre la U.R.S.S. y USA. En medio semejante clima de tensiones internacionales, un hombre de negocios llamado Greville Wynne (Benedict Cumberbatc) es contactado por el MI6 británico, para que se reúna en Moscú con un supuesto y misterioso disidente del politburó. Wynne se resiste a participar en primera instancia, ya que no sabe nada sobre operaciones de este tipo; pero al final accede a la propuesta. Una vez en la capital soviética, el protagonista toma contacto con el general Oleg Penkovsky (Merab Ninidze), el individuo encargado de proporcionarle documentos relativos a las actividades del gobierno presidido por Nikita Krushchev. Tras conocerse, los dos inician una amistad que acabará drásticamente.

El Espia Ingles 2

      Dominic Cooke desarrolla una historia que posee la fuerza de estar basada en hechos reales, y la cual se alimenta de la potente actuación de Benedict Cumberbatch; pero es incapaz de desarrollar una atmósfera lo suficientemente inquietante, como para reproducir con credibilidad el clima de terror latente que se vivía en el universo de secretos mortales de la época de los bloques capitalista y comunista. Parte de la culpa de ese error a la hora de construir un escenario convincente la tiene el hecho de que la mayoría de los personajes que deambulan por la película carecen de entidad propia, y solo se mueven por cauces demasiado tópicos o desdibujados. De la desconcertante y fría Emily Donovan (Rachel Brosnaham ) al caricaturizado Krushchev, el resto de los roles quedan como simples sombras, en una obra que únicamente centra su atención en la capacidad dramática de Cumberbatch.

      En este cometido, el protagonista de El quinto poder muestra una completa galería tics y de actitudes estremecedoras, para vestir su papel con los ropajes de las encarnaciones esforzadas. Sin embargo, ante semejante empresa, el actor británico parece más cómodo cuando su personaje está sometido a los rigores carcelarios, que cuando se trata de reflejar su existencia más trivial, como padre de familia y hombre de negocios de relativo éxito profesional.

      Con independencia de las virtudes artísticas de Cumberbatch, El espía inglés hace echar de menos los títulos clásicos de ese tiempo dominado por secretos oficiales embutidos en maletines oscuros; y de agentes con gabardina y sombrero, intercambiando informaciones sorprendentes y demoledoras. Un género que Dominic Cooke únicamente toca de manera tangencial, pero que no recrea con la habilidad de los grandes maestros del espionaje cinematográfico.

                                              Jesús Martín

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Modificado por última vez en Viernes, 29 Octubre 2021 16:33
Jesús Martín

Soy un auténtico apasionado de las películas que despiertan la imaginación