Rebeca ★★

Octubre 23, 2020

Crítica de la película Rebeca

Innecesaria nueva adaptación de la novela que carece de personalidad.

      Cuando el proyecto de Rebeca fue anunciado en Netflix, una nueva adaptación de la novela de Daphne du Maurier que ya había llevado a la gran pantalla Alfred Hitchcock con Joan Fontaine y Laurence Olivier como protagonistas en 1940, y que se alzó con la estatuilla de mejor película en la entrega de los premios de la Academia, muchos se echaron a temblar. No había necesidad de buscarle tres pies al gato ni mucho menos de retocar la película del maestro del suspense. Pero el empeño era serio, con un buen reparto y un director más que interesante, Ben Wheatley, además de una promesa. La película no sería nunca un remake de la otra gran adaptación de la novela, sino que sería una nueva reinterpretación del texto.

Netflix prepara una nueva versión de la novela de Daphne du Maurier, Rebeca, con un reparto liderado por Lily James y Armie Hammer.

Aunque la versión más popular de la historia es la que hizo Alfred Hitchcock, que dio nombre además a una prenda de ropa, la novela de Daphne du Maurier ha sido llevada en varias ocasiones al cine y la televisión. De hecho, Hitchcock adaptó varios trabajos más de la escritora llevándolos al cine, como Los Pájaros, y fue quien mejor supo apreciar la sensibilidad de la misma en cine.

Mine ***

Diciembre 27, 2016
Fabio Guaglione y Fabio Resinaro afrontan un arriesgado debut en la dirección con esta historia, constreñida en escenarios y personajes. Un trabajo donde Armie Hammer no consigue extraer la necesaria empatía, pese a su esforzada interpretación.

Un soldado en medio del desierto, quemado por la abrasadora solanera y congelado por el frío nocturno. El hombre no se puede mover, porque tiene la seguridad de que ha pisado una mina. Las horas pasan, y el rescate nunca llega. Estas son las coordenadas dramáticas y argumentales de una ópera prima extraña en una industria dada a los blockbuster, plagados de espectacularidad y efectos especiales.

Los Fabio (Guaglione y Resinaro) se atreven con un guion donde la omnipresencia de su protagonista (Armie Hammer) les obliga a realizar ejercicios de malabarismo escénico, con la esperanza de no cansar demasiado al personal. Lo que ocurre es que el resultado se aleja bastante de evitar las redundancias situacionales, con lo que el ritmo queda herido de muerte.