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Crítica de la película Infiltrado en el KKKLAN

Spike Lee mantiene su estilo visual y escénico en esta cinta de alto compromiso social, en la que retrata las entrañas de una organización tan discriminatoria como la del Ku Klux Klan.

Unas imágenes de Lo que el viento se llevó, donde Scarlett O’Hara pasea por una estación de tren entre los heridos del ejército de los grises, sirve al cineasta de Malcolm X para encauzar el relato de su nueva obra. Una película que pronto cobra cuerpo de denuncia, ante las declaraciones en primer plano de un violento Alec Baldwin; en la piel del supremacista Dr. Kenneth Beauregard.

Crítica de la película La Casa del Reloj en la Pared 

Recomendable película familiar para adultos acompañados. Muy entretenida.

Tiene todos los elementos para apuntarse a una tarde de cine con la familia. No es, ni lo pretende, ser original en la trama que aborda, pero sí la trata con mucha solidez y sabiendo perfectamente qué es y cómo debe desenvolverse la propuesta que nos hace. Además está muy bien defendida por una Cate Blanchett como siempre más allá de lo eficaz hasta demostrar por qué ante las cámaras tiene la solvencia de los grandes actores de otras épocas, ejerciendo el nada fácil doble registro de actriz y estrella. Te vende lo que haga falta. Y tú lo compras en cuanto aparece en el plano. Fin.

Llevamos mucho tiempo sin tener noticias de Eddie Murphy, desde que intentase sin éxito llevar su personaje de Axel Foley a tv con una serie que no pasó del piloto, y desde el estreno de la pequeña película Mr.Church en 2016. Ahora tiene muchos proyectos en marcha, entre ellos la secuela de Los Gemelos Golpean 2 veces, donde le veremos como el tercero en discordia, o Dolemite is my name, biopic que promete mucho.

Brillante sátira del género con dos radiantes protagonistas. Esa es la clave que maneja la nueva película de Paul Feig, maestro de la comedia liderada por repartos femeninos, que ha brindado a gente como Melissa McCarthy o Kirsten Wiig, algunas de sus mejores y más divertidas interpretaciones. Y también algunos de sus mayores éxitos de taquilla. Ahora Feig vuelve a la carga con un reparto liderado por Anna Kendrick y Blake Lively, y por una historia que adapta la novela de Darcey Bell, de la mano de Jessica Sharzer, guionista por ejemplo de American Horror Story. Un repaso en toda regla a ese género que de la mano de películas como Perdida o La Chica del Tren, se han convertido en reclamo para la taquilla.

Pero en Un Pequeño Favor las cosas no son como habitualmente en el género, sino que todo se convierte en una sátira del mismo, haciendo que la trama poco a poco nos lleve en la dirección más inesperada e imposible que podamos imaginar. Dos madres, completamente distintas la una de la otra, entablan una curiosa amistad de charlas y confianzas. Una (Kendrick) es una viuda muy peculiar que tiene su propio canal donde sube videos dando consejos a otras madres, con su estilo apocado y de mosquita muerta. La otra (Lively) es una ejecutiva en una importante marca de moda, donde lleva el peso de la compañía, aunque su matrimonio sufre, con la bancarrota a la vuelta de la esquina, y su marido un escritor fracasado que ahora da clases.

Matar a Dios ★★★

Septiembre 17, 2018

Crítica de la película Matar a Dios

Imaginativa comedia en clave de terror sobrenatural, con la que Caye Casas y Albert Pintó debutan en la dirección de largometrajes. Las interpretaciones del elenco actoral resultan particularmente inspiradas.

La Nochevieja es una fiesta en la que suele aflorar lo bueno y lo malo de cada uno de los seres humanos. El turrón, el mazapán, el champán y el asado de carne o pescado (sin olvidar los canapés y los mariscos a granel) son componentes esenciales para anteceder a las uvas de la suerte, que se ingieren con apremio al son de las campanadas del reloj escogido. Ese paso de año en año ha inspirado a Caye Casas y a Albert Pintó para imaginar un apocalipsis en toda regla, presidido por un mendigo con malas pulgas, que asegura ser Dios.

A medias entre una comedia negrísima y el terror de reflexión existencial, la pareja de creadores monta un figurado teatro de guiñol; en el que las marionetas de turno conjuntan un clan bastante desastrado, y con muchos puntos oscuros que echarse en cara.

Crítica de la película Johnny English de nuevo en acción

Floja explotación de un personaje y reparto que merecen más chispa en guión y diálogos.

Más de lo mismo. Rowan Atkinson y la parodiad el cine de espías al estilo James Bond. En este caso reclutando a una “chica Bond”, Olga Kurylenko, que es lo mejor de la película y tiene mucho mérito por el aplomo que muestra para mantener el tipo en un puñado de situaciones y diálogos bastante manidos en la línea de los cientos de parodias del género de espionaje que han llegado a la cartelera desde que nuestros más remotos ancestros se pusieron a dibujar bisontes en las cuevas más primitivas. Vamos que cuando Ramsés II jugaba al mus, ya le contaban esos chistes.

I Love Dogs ★★★

Septiembre 11, 2018

Crítica de la película I Love Dogs

Simpática comedia situacional protagonizada por perros y humanos, en la que al menos los canes no hablan y los actores bípedos no ladran.

Un grupo de mascotas y la relación con sus diferentes dueños y dueñas son los engranajes de esta película coral, con la que Ken Marino desarrolla su peculiar visión de una feel good movie; siempre pendiente de no abandonar el sincero y necesario mensaje de acabar de una vez por todas con el abandono de animales domésticos.

A modo de tramas superpuestas, el guion de I Love Dogs (Dogs Days, en Estados Unidos) sigue un esquema formal en el que los verdaderos protagonistas son los perros, más que sus despistadas familias. El travieso Charlie, el tímido Sam, la simpática Mable, la asustadiza Gertrude, y la enérgica Brandy son los canes a los que hace referencia el título con la palabra dogs; y que, con su expresividad y ocurrencias, llenan la pantalla con una atmósfera de contagiosa empatía generalizada.

Poco importa que los actores humanos queden desdibujados ante la explosión de gestualidad cuadrúpeda que inunda cada uno de los fotogramas, ya que los perros demuestran su generosidad al integrar el trabajo de sus compañeros men and women en medio de su despliegue de frescura y naturalidad. Ante semejantes armas de interpretación activa, los espectadores siguen con soltura las vicisitudes de Charlie y del caótico hermano de sus verdaderos dueños; los problemas de Sam para conseguir que su ama alcance el amor; la confusión de Mabel para decidir cuál es el hogar donde tiene que residir; los sueños de Gertrude para salir de las calles y dormir caliente; y la bondad de Brandy para establecer una amistad fuerte con Sam, y sacarle de su ostracismo y depresión.

Las expresiones y carantoñas de este grupo de animales domésticos consiguen borrar, o apagar en gran medida, el estrellato de colaboradores de la talla de Eva Longoria y Vanessa Hudgens; las cuales comparecen en un par de personajes que no alcanzan el lucimiento excesivo, por lo menos no por encima del de sus colegas con collar antiparásitos.

Pero este problema –consistente en el evidente desequilibrio argumental entre el peso humano y el canino- no es una pega que lastre la efectividad de la película ideada por Ken Marino, en la que funcionan los gags por la contundencia de una moraleja tan potente como la de compartir la existencia con el denominado mejor amigo del hombre. Un objetivo argumental, que el cineasta reitera en cada una de las historias que pueblan el metraje del filme; y que llenan su discurso de escenas cargadas con emotividad contagiosa.

Bajo tales premisas, Marino acierta también al no quedarse simplemente con el elemento triste y desangelado referente a los problemas de los perros en las ciudades; y resuelve las diferentes tramas con una fórmula de agradable factura sentimental, que provoca nostalgia y risas casi al mismo tiempo.

Esto hace que I Love Dogs encaje sin reservas en el género feel good, que tan buenos resultados está dando en el género del musical a nivel taquillero.

Jesús Martín

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Yucatán ★★★

Agosto 29, 2018

Crítica de la película Yucatán

Comedia de enredo elegante bien resuelta por director y actores.

Aprecio siempre, y en esta ocasión también, el buen trabajo de recuperación del cine clásico y las claves de los géneros que lo habitaron que viene haciendo Daniel Monzón a lo largo de su carrera como director y que ya dejó planteada también como guionista en Desvío al paraíso. Monzón tuvo el valor de afrontar ese empeño de abordar lo genérico sin renunciar a sus inquietudes autorales como narrador ya desde su primer trabajo en la silla del director, El corazón del guerrero, atreviéndose incluso con un subgénero tan difícil como el de Espada y Brujería, sin adulterarlo con un filtro de fantasía monjil como hacen otros. Ahí le echó un par y siempre le he admirado por ello y por su siguiente película, El robo más grande jamás contado, que forma un dúo de sus películas más flojas para la mayoría de los críticos pero tienen mucho más que rescatar de lo que algunos pretenden, y al mismo tiempo comparten mucho de ese afán de Monzón por hacer el cine que le gustaría ver y rendir homenaje a aquello que le ha divertido cuando era solo espectador. Agradecí en su momento esa especie de fuerza de impulsión inicial de lo que luego empezó a ser mejor valorado por la mayoría de mis colegas cuando el misil Monzón comenzó a despegar en una curva de creciente de reconocimiento de crítica y público con La caja Kovak y alcanzó su punto más alto en ese aspecto con Celda 211, cerrando la que podría ser una trilogía de buen hacer en el trato con el género cinematográfico de temática criminal, intriga, policíaco o como ustedes lo quieran llamar con El niño.

Todas las claves positivas que han caracterizado al cine de este director hasta el momento se mantienen, para bien, en su nueva asociación con su guionista de cabecera, Jorge Guerricaechevarría, al que hay que atribuirle todo el mérito que tiene en la construcción de la filmografía que he repasado en las líneas anteriores, pues ha estado presente a la teclas escribiendo los guiones de El robo más grande jamás contado, La caja Kovak, Celda 211 y El niño y volvemos a encontrarlo tras este elaborado ejercicio de comedia sofisticada de enredo que es Yucatán, abierta con un arranque musical que recuerda tanto los títulos clásicos de este género en Hollywood como el uso del número musical que hiciera Steven Spielberg de ese mismo recurso en el arranque de Indiana Jones y el templo maldito.

Podríamos decir que en el ADN de Yucatán hay rasgos de homenaje a los recursos clásicos de la comedia estadounidense que pueden hacernos recordar momentos de Las tres noches de Eva de Preston Sturges y en otros momentos nos hacen pensar en California suite, de Hebert Ross, con guión de otro rereferente a tener muy en cuenta en este caso, Neil Simon, aunque finalmente en el conjunto del viaje que nos proponen sus creadores el crucero hacia Yucatán en el territorio que pisara Fernando Trueba en películas como Two Much, Sal Gorda o Sé infiel y no mires con quién.

¿Qué quiero decir con esto? Pues dos cosas. Que hay momentos en que por un lado Yucatán parece perseguir la elegancia y la sofisticación de unos clásicos y por otro, en algunos personajes más “castizos” que introduce en su fórmula argumental, se acerca a ese intento reiterado de hibridar lo clásico admirado por sus creadores con lo popular pensado como guiño al público autóctono que caracteriza algunas de las comedias de Fernando Trueba. En su conjunto es mejor película que la anterior abordada por Monzón y Guerricaechevarría, El robo más grande jamás contado. Pero pienso que la doble apuesta por los chistes de los cuñaos y el enredo de los timadores acaba siendo víctima de un giro previsible -no hay sorpresa, se veía venir- con sobredosis de fuego artificial emocional en el desenlace que nos saca del tono que parecía tener la película en su primer y segundo acto en manos de los timadores y los cuñaos, reubicando el protagonismo en un personaje que siendo sincero me recuerda a un capítulo de Vacaciones en el mar.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Quien está matando a los moñecos 

Divertida, gamberra, salvaje… pero podía serlo todavía más, y véanla en versión original, por favor. Y antes de que nadie se me eche al cuello, sí, he dicho en versión original. Y no, no tiene que ver con el doblaje o los dobladores. Tiene que ver con la traducción y con quien creyese que era una buena idea meter chistes de Falete, Julio Iglesias o Cristiano Ronaldo en la película en castellano. Sí, como si se tratase de una sitcom de los 90, ¿recuerdan? Como en Cosas de Casa o El Príncipe de Bel Air. Era algo que olía a rancio entonces y sigue haciéndolo ahora. Es tan ridículo que casi nos salimos de la sala. Por suerte la película no abusa demasiado, y permite seguir… pero tuve que verla una segunda vez en VOS…

Por si alguien se lo pregunta, la presencia de David Broncano, aunque no sea doblador profesional, ayuda. Todos sabemos que el título castellano de la película es debido a Broncano, así que es lógico que esté y que meta sus conocidas palabras en sus diálogos. Eso es localizar, la película no lo hace mal. Lo de hablar de Guardiola es hacerlo mal. El público responde mal a eso… Y es una pena porque la película merece más. Su trama de cine negro es bastante normalita y hasta previsible, pero sus continuos homenajes al género (empezando por Vivir y Morir en Los Angeles). No es mal referente para empezar a hacer chistes. Chistes salvajes, la mayoría de las veces…

¿Se ofende usted con facilidad? ¿Cree que el mundo debe ser políticamente correcto y no bromear con algunos temas? Entonces ésta no es su película. Es excesiva, salvaje, abrumadoramente bruta y por momentos no deja títere con cabeza. Tiene una de las escenas de sexo más brutales, divertidas y únicas que se recuerdan, y los “moñecos” son malas bestias pervertidas, drogadictas, violentas, machistas… Los humanos no son mejores, la verdad. Si no se ofende con facilidad, no se preocupe, es su película. Se reirá cada pocos minutos, por momentos incluso se perderá chistes con las risas. Mi favorito sigue siendo uno en una ambulancia que es tan bestia que no me creía que fuesen capaces de incluirlo en la película…

Pero hay temas con los que la película no se atreve. Estupidez, sexo, violencia, drogas… Sin problemas. Otros temas… ni los toca. Tiene la oportunidad, pero se aleja. Se mantiene al margen. Y con películas como La Fiesta de las Salchichas o Agente Contrainteligente tan recientes en la memoria, uno se acuerda de que podía haber sido mucho más salvaje. Como lo fueron Team América o El Delirante Mundo de los Feebles. Salvajes, sí. Pero para ciertas cosas sólo. Una película bien narrada, con unas marionetas perfectamente integradas, un reparto humano que cumple más que a la perfección y un aire de cine negro tan imposible como divertido. Si la trama fuese mejor y tuviese valor de meterse en todos los huertos posibles, sería una película mucho mejor. Por ahora, cumple.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Futbolísimos ★★

Agosto 17, 2018

Crítica de la película Futbolísimos

Cine familiar que carece del gancho de otras producciones. No he tenido el gusto de leer la novela en que se basa la película de Miguel Ángel Lamata, un libro para los más pequeños de la casa escrito por el también guionista Roberto Santiago, que da inicio a una saga literaria de incontables entregas ya, que además imagino pretende estrenar saga en cine, sin que sea ésta su primera y última aportación. Quizá el resultado no sea el más adecuado para lanzarse a producir más películas, aunque será la taquilla quien determine eso, no nosotros, ni mucho menos. Pero sí es verdad que lo que vemos en pantalla está más cerca de El Sueño de Iván (también de Roberto Santiago y Pablo Fernández Vázquez) o la saga de Los Fieras F.C, que de Matilda, sin ir más lejos.

La historia es sencilla, un equipo de un colegio (con campo de hierba… quien lo hubiese pillado con 11 años) que va a desaparecer si no salva la categoría. Si no gana al menos un partido de los tres que les quedan, descenderá, y será reemplazado por un coro. Pero una conspiración parece que se cierne sobre los niños, quienes tendrán que evitar que quien está durmiendo a los árbitros, consiga su propósito de hacerles descender. A partir de ahí una aventura que lleva a los personajes a varios, problemas, entretenida sin dudas, sobre todo para los jóvenes, pero que no explota el potencial que tiene detrás de ella. Potencial que a veces, solo a veces, sale a la luz.

La película está tan enfocada en los niños que se olvida del público que lleva a los niños al cine, de darles algo que mascar. Si es usted mayor de 12 años, no encontrará casi nada a lo que aferrarse. Un par de chistes (bendita Carmen Ruiz) salvan los muebles. Pero la película siempre lo hace siendo extremadamente condescendiente con los niños (personajes y público) y ridícula con sus personajes adultos. Personajes que, por cierto, sobran en gran medida en una trama que, de haber apostado por una comicidad en la línea de Mortadelo y Filemón, por ejemplo (algo que hace en varios momentos), habría mejorado el resultado final. Para todos los públicos. Grandes y pequeños.

El resultado queda así irregular. El tema del fútbol está tratado como muchas veces en estos casos, como si a nadie excepto a los más jóvenes, interesase realmente el deporte. Como si nadie hubiese jugado al fútbol nunca… El balón digital tampoco ayuda. Viendo la película nos queda la sensación de que no es una experiencia a compartir entre padres e hijos, sino un producto sólo para los pequeños de la casa, y no uno que haya quedado redondo. Resultona en algunas partes. Entretenida a veces (el asalto a la casa del entrenador, la persecución…), pero demasiado irregular, demasiado plana y demasiado simple por momentos. No es terrible el resultado final, ni mucho menos. Pero tampoco es bueno. Se queda en esa peligrosa tierra de nadie de las películas que no llaman demasiado la atención.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX