Crítica de la película En guerra con mi abuelo

Robert De Niro regresa al territorio de la comedia con una floja propuesta familiar.

      Tras un 2019 pletórico, con los estrenos de El irlandés y Joker, uno no espera que De Niro vuelva a los cines con una comedia tan insulsa e infantil como esta, que se encuentra en las antípodas de papeles suyos en el género como los de Una terapia peligrosa o Los padres de ella. En esta ocasión, De Niro se mete de lleno en la comedia familiar con adultos al cuidado de niños, muy en la línea de los trabajos realizados por Steve Martin en la década del 2000 con reminiscencias de las noventeras Solo en casa y Este chico es un demonio. Un estilo que el director Tim Hill ya había desplegado con escasa fortuna en las denostadas Garfield 2 o Alvin y las ardillas.