Crítica de la película Jóvenes y brujas

Zoe Lister-Jones realiza una mixtura entre secuela y reboot, para recuperar esta película de terror adolescente.

      Jóvenes y brujas alcanzó una sorprendente popularidad en 1996, merced a la apuesta de Andrew Fleming por mostrar el desfogue en plan aquelarre de cuatro amigas hermanadas por la magia negra; quienes experimentan las siniestras consecuencias de sus aventuras sobrenaturales. Resulta muy interesante comparar los parámetros artísticos de esa cinta, con los que ahora presenta la movie de Zoe Lister-Jones: un actualización mucho menos arriesgada que la anterior, y bastante más dada a no jugar demasiado con los conceptos éticos y morales que suelen venir asociados con las actividades de las denominadas hechiceras.