Crítica de la película La cinta de Alex

Inspirada ópera prima de Irene Zoe Alameda, sobre la extraña y distante relación entre un padre y una hija que apenas se conocen.

       Sin precipitaciones gratuitas, lo que favorece a que nunca se pierda el hilo de la historia, la escritora Irene Zoe Alameda aborda un relato intenso y cargado de descubrimientos dolorosos, en el que un padre recién salido de la cárcel y su hija adolescente tienen que aprender a convivir. Y lo hacen en un apasionante viaje por la India, donde el progenitor intenta cerrar lucrativos contratos en el mercado de telas.

       El argumento del film gira en torno a una chica llamada Alexandra, que vive con su madre en Estados Unidos. La chica ha sido expulsada de numerosas escuelas por mal comportamiento, razón por la que su progenitora decide mandarla a la India, donde esta se encontrará con su padre. El hombre ha sido puesto en libertad hace poco, tras pasar un tiempo retenido por unas falsas acusaciones de terrorismo. La evolución sentimental entre la muchacha y su father es lo que narra la obra, en la que se establece un interesante hilo de conexión con la seducción de las telas, y la manera en que los comerciantes asiáticos enseñan a cuidar los colores, texturas y pliegues de paños y retales.