Crítica de la película Contratiempo

Interesante thriller español, entretenido y muy bien rodado. Aunque no perfecto, ni necesita serlo. Oriol Paulo, su director y guionista, ya demostró de sobra que sabía crear cine de suspense bien construido en torno a un muy buen reparto y una excelente puesta en escena con El Cuerpo, una película que aunque distinta en cierta medida a Contratiempo, posee un elemento en común, la intención de jugar al gato y el ratón con el espectador, proponerle un juego, un puzle que recomponer y con el que mantenerle interesado durante el tiempo de la proyección, ofreciéndole pistas pero de esas que no sabes de cuál puedes fiarte y de cuál no, para llegar a un final sorprendente que haga la experiencia entretenida para el público. Satisfactoria. Y Contratiempo lo consigue.

Un próspero hombre de negocios, joven adelantado, con familia y un futuro brillante, se ve envuelto en un oscuro caso, en el que es acusado de la muerte de su amante. Una abogada experta en estos casos, tratará de obtener toda la verdad del sujeto para intentar salvarle de la cárcel. Pero, ¿todo lo que cuenta es la verdad o hay distintas verdades dependiendo del punto de vista? Todo ello desde el momento en que un pequeño contratiempo cambia los planes de todos los personajes. A partir de esa premisa construye Paulo la película en torno a sus personajes centrales de verdad, encerrados en un cuarto, intentando que la verdad salga o no a la luz. El resto son recuerdos, historias, medias verdades…