Tráiler de The 355

Octubre 06, 2020

Tráiler de The 355

      Diamond Films ha presentado el tráiler de 355, la nueva película de acción y suspense que nos llega de la mano de los productores de la saga Bourne, con un espectacular reparto femenino en el que encontramos a Jessica Chastain, Penélope Cruz, Diane Kruger, Lupita Nyong’o y Fan Bingbing. Una historia en la que varias agentes de diversas agencias de inteligencia deben unir fuerzas para acabar con una amenaza global. Chastain es productora de la película también, un proyecto dirigido por Simon Kinberg y escrito por él mismo junto a Theresa Rebeck. Diamond Films ha presentado el tráiler de la película subtitulado y ya está empezando a ganarse la atención de los fans del género. La película llegará a nuestras pantallas en enero de 2021, algo que esperamos se cumpla en estos tiempos en los que las fechas cambian de un día para otro.

Jesús Usero

 

The 355 está dirigida por Simon Kinberg con Jessica Chastain, Penélope Cruz, Lupita Nyong'o, Diane Kruger, Fan Bingbing.

Estreno en cines enero 2021

Crítica de la película La red avispa

Interesante película histórica con tintes de espionaje.

     Una película cuya historia podría parecer ambientada en los años sesenta o setenta, pero que sucedió tras la caída de la URSS y el muro de Berlín, hace casi nada, durante la presidencia de Bill Clinton, y que tiene detrás de las cámaras a un director tan interesante como Olivier Assayas, responsable de películas recientes tan potentes como Viaje a Sils María o Personal Shopper, y un reparto de estrellas hispanoparlantes que recorre todos los países de Latinoamérica y España, con resultados… dispares, eso sí. Pese a todo, la película funciona la mayor parte del tiempo por su excelente puesta en escena y su tono, a medio camino entre el drama y la película de espionaje. Una apuesta interesante que muestra que Netflix apuesta por el cine cada vez más.

Crítica de la película Dolor y Gloria 

Almodóvar regresa con su película más personal, seguramente.

Un ejercicio de sinceridad del autor, que se desnuda ante los espectadores y pone su alma en pantalla, lo que tiene una parte muy buena y otra no tanto. En los últimos años, Pedro Almodóvar ha dirigido y escrito algunas de sus películas más personales y autobiográficas, ya sea para hablar de su vida actual o para contar sus recuerdos… Había mucho del director en películas como Volver, La Mala Educación o Los Abrazos Rotos… Y creo que pocas podrían compararse con lo expuesto en Dolor y Gloria, su nueva película. Y esta sinceridad abrumadora es su mayor virtud, pero también una espada de doble filo que hace que, al final, titubee en demasiados momentos. Momentos de grandeza enorme y otros demasiado forzados.

Antonio Banderas, peinado incluso como el propio Almodóvar, es al alter ego del director, dando vida a un director de cine que debido a un problema físico ha decidido dejar de dirigir… En este momento de su vida, los fantasmas, pasados y presentes, de su vida, se personan ante él, para hacer balance de lo ganado y de lo perdido, de lo sufrido y de lo gozado. Desde los recuerdos de infancia con sus padres, a el reencuentro con su vida en los ochenta, cuando su carrera comenzaba a despegar… Y así casi parece que Almodóvar hace las paces consigo mismo, incluso de nuevo con Banderas, y juega con el propio metalenguaje, cine dentro del cine, dejándonos decidir qué es lo real y lo ficticio en esta historia…

Crítica de la película Loving Pablo

Fernando León de Aranoa (Barrio) se acerca a la figura del narcotraficante Pablo Escobar, desde la perspectiva de la periodista y amante del citado narcotraficante.

Puede que los seguidores de la serie Narcos echen en falta los tics mediáticos, con los que los creadores de esta producción para la pequeña pantalla afrontaron la agitada y delictiva existencia de Pablo Emilio Escobar Gaviria; pero Fernando León de Aranoa ha preferido quedarse en el retrato más o menos fiel de tan macabro personaje.

Con semejante propósito, el cineasta de Los lunes al sol hace suyo el libro Loving Pablo, Hating Escobar; que la presentadora de televisión Virginia Vallejo elaboró sobre la cambiante faz del enemigo público número uno en Colombia y Estados Unidos, durante más de una década.

La cuidada ambientación de la época (años 80 y principios de los noventa) sirve al director madrileño para meter al espectador en la neurosis criminal que preside cada una de las escenas del filme, destinadas a mostrar el interior de un individuo tan peligroso como sanguinario; al que Javier Bardem presta su físico amenazante y camaleónico.

El consejero *****

Noviembre 24, 2013

El consejero, una de las mejores  y más literarias películas de Ridley Scott, asentada en uso clásico del diálogo y los actores.

Ridley Scott se asocia con Cormac McCarthy, uno de los mejores escritores norteamericanos de la actualidad, y comprensiblemente el resultado es una de sus películas más literarias, en el buen sentido del término. Quiero decir que es literaria pero sin dejar de ser plenamente cinematográfica. De hecho, esa naturaleza literaria la lleva a potenciar las secuencias asentadas sobre diálogos, plano contra plano, entregando todo el poder y el peso dramático a los actores, pero al estilo del cine negro clásico, recuperando y mejorando claves estéticas y narrativas poco habituales en el cine de nuestros días, aunque las mejores series de televisión saben sacarles un excelente partido. Posiblemente muchas de las personas que dicen no haber entendido qué quería hacer el director en esta película habrán aplaudido un ejercicio similar en producciones de las mejores series de la pequeña pantalla. Lo que me lleva a pensar que lo que puede ocurrir es que la gente acuda a ver El consejero esperando tropezarse con una especie de Gladiator o Alien y se pegue la sorpresa de que esta película está más en la línea de Red de mentiras y American Gánster, películas con las que podría formar fácilmente una trilogía bien avenida de distintas visiones de Ridley Scott sobre esa otra realidad que nos rodea compuesta por las tramas de espionaje y las tramas mafiosas.

El consejero debería ser saludado como una de las mejores muestras que alianza entre el cine y al  literatura que ha dado el cine. Y crean que no hay muchas. Se cuentan con los dedos de la mano las películas que manteniendo  una fidelidad a lo literario consiguen desarrollarse como cine de pleno derecho con toda la personalidad visual que requiere la narración cinematográfica. Un ejemplo sería Matar un ruiseñor, con la que en 1962 Robert Mulligan adaptó a la pantalla grande la novela de Harper Lee. Otros ejemplos serían varias películas del director que me atrevo a señalar como el mejor adaptador al cine de obras literarias: John Huston. Así lo demuestran películas como El halcón maltés (1941), sobre la novela de Dashiell Hammett, La jungla de asfalto (1950), de la novela de W.R. Burnett, La noche de la iguana (1964), de la obra teatral de Tennessee Williams, Bajo el volcán (1984), de la novela de Malcolm Lowry, Sangre sabia (1979), sobre la novela de Flannery O´Connor, o Dublineses (1987), de James Joyce. Dado que no es fácil que el cine respete tanto a al literaturas como en estas ocasiones, sino más bien todo lo contrario, creo que El consejero, que tiene en común con las citadas esa personalidad literaria, debería ser tenida también muy en cuenta por quienes siguen siendo lectores ávidos y sin duda reconocerán en sus diálogos largos y sus personajes que se expresan más por la palabra que por la acción, las características de buena literatura que Cormac McCarthy aporta a este su primer guión para el cine.

Pero esa naturaleza literaria no impide que la película incluya también escenas de acción que opino se encuentran entre las más inquietantes que pueden verse en la filmografía de Ridley Scott. Lo que ocurre es que están astutamente dosificadas para organizar un puzle con las secuencias de diálogos largos, de manera que nos conducen por una espiral creciente de suspense que desemboca en el momento terrible final, preludiado por esa larga conversación telefónica del protagonista, interpretado por Michael Fassbender, con el jefe del cartel al que da vida Rubén Blades. Quienes hayan leído novelas de Cormac McCarthy encontrarán muy familiares tanto la construcción como el desarrollo de situaciones, diálogos y personajes en este guión del escritor, que opino ha encontrado en Ridley Scott un fiel aliado para este traslado de las claves de su literatura a la escritura para el cine. El reparto, en su mayoría, consigue moverse en esa clave que sigue la pista a los personajes creados por McCarthy para sus novelas. Son los gestores de esas largas escenas de diálogo que construyen el ritmo de intriga del relato caminando hacia el trágico final. Difícil encontrar una película que deje en reposar sobre los hombros del actor tanta responsabilidad en la administración del ritmo de la película. Puede observarse sobre todo en lo referido a las escenas que comparten Michael Fassbender con Javier Bardem y con Brad Pitt. Quienes comparan ese protagonismo de los diálogos largos y el juego de actores en plano contra plano, un abordaje visual que Scott consigue actualizar de manera sutil imponiendo su propio estilo a la puesta en escena, con el cine de Quentin Tarantino anda algo despistado. El abordaje de Tarantino y el de Scott son completamente distintos, dos caras de una misma moneda, si ustedes quieren, pero dos caras distintas. En Tarantino el diálogo se alarga buscando un efecto más circense desde las palabras, quiere busca en el espectador el estímulo de lo imprevisto, la chispa del chiste callejero, una variante del colegueo cotidiano que nos acerca a los personajes. La manera de utilizar los diálogos para acercarnos a los personajes en El consejero de Ridley Scott no es una aproximación festiva al asunto como la que aplica Tarantino, sino un ritual de catarsis más sutil y envolvente, como la de una serpiente hipnotizando a su presa, que nos conduce al epicentro de una pesadilla y oficia como pórtico para una bajada a los infiernos. Sin tono festivo. Sin chistes ni chascarrillos. Tan inquietante como su resolución final, que por eso es tan reveladora de la verdadera naturaleza del mundo y la sociedad en la que nos movemos y cómo se maneja el poder en el seno de la misma, aunque no queramos darnos cuenta. Los largos diálogos de Tarantino son una celebración, una fiesta de fuegos de artificio frente a los diálogos de McCarthy y Scott en El consejero, que básicamente son un réquiem.

Bienvenidos a una visión del infierno que sospecho disfrutarán más los amigos de seguir frecuentando la lectura como forma de ocio.

Miguel Juan Payán

©accioncine

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Crítica de la película Piratas del Caribe, en mareas misteriosas

El estreno de la última entrega de la saga Piratas del Caribe me recuerda, en cierta y simpática medida, a un Madrid-Barça de los que se han vivido últimamente. Deja de ser fútbol para convertirse en algo más, en un evento. Ahora tenemos la cuarta película con Johnny Depp a la cabeza del reparto y ha dejado de ser película para convertirse en un evento cinematográfico, uno de los más importantes del año y uno al que pocos faltarán.

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Es una de las películas más esperadas, y es normal. No son pocos los motivos, la verdad. Piratas del Caribe es la saga que convirtió a Depp en la estrella que hoy conocemos, cuando antes era un actor de prestigio que los estudios consideraban veneno para la taquilla. Además trajo de vuelta el género de piratas que tantos quebraderos de cabeza daba a Hollywood y que solía significar símbolo de fiasco. Sin olvidarnos de que se trata del regreso de uno de los iconos más importantes del cine del nuevo milenio, el capitán Jack Sparrow. Y encima la presencia de Penélope Cruz, (sin olvidarnos de Óscar Jaenada, que aparece aquí justo mientras se emite la serie Piratas, que él protagoniza). Motivos para el evento, los que quieran. Motivos para aplaudir la película por sí misma… analicémosla de cerca.

Porque, seamos sinceros, del mismo modo que la saga fue un rotundo éxito, la segunda y tercera entregas dejaron a los espectadores con un sabor de boca agridulce, muy por debajo de las sensaciones que produjo la primera película. Muy por debajo de las expectativas del público. Quizá eso suponga un lastre para la nueva película, pero lo que está claro es que se han puesto las pilas intentando devolver la película a lo que era en un principio, al origen, al planteamiento inicial con Jack Sparrow como líder indiscutible. Aventuras mezcladas con el rollito sobrenatural y unas pinceladas de humor. Una aventura única que no se detiene para casi nada de principio a fin. Divertida, emocionante, simpática y sin pretensiones. Puede perfectamente ser el renacer de la saga. Si siguen su propio camino.

Otra cosa es que vuelvan al modo ladrillero de las otras películas y la gente acabe más que harta de dar vueltas sin que nada suceda. Aquí por lo menos siempre parece estar pasando algo en pantalla. Y eso sólo, ya hace la mitad de la película.

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Una película que, por otro lado, se abre con un inicio que nos mete de lleno en el humor y la aventura, que nos recuerda plenamente lo mejor de la saga y los mejores momentos del personaje central. Deja de ser el cobarde torpe y algo payaso, para volver a ser el capitán Jack Sparrow que añorábamos. Con sus peculiaridades pero también con su talento. No os perdáis la fuga, tremenda, que le lleva del rey a las calles de Londres.

Esa apertura que nos trae hasta el personaje de Penélope Cruz y que nos mete de lleno en la película, es el mejor acierto de la misma y la mejor forma de recuperar el favor del público. Tanto los guionistas habituales de la saga, como el director nuevo en la misma Rob Marshall, que sustituye al habitual Gore Verbinski, saben lo que se hacen para que la gente recupere la ilusión desde el primer minuto. Un primer minuto en el que aparece Cádiz, el rey de España y dos marineros. Y se agradece que la producción haya contado en gran medida con actores españoles de verdad.

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Algo que a Cruz le viene que ni pintado porque puede hablar con su acento sin necesidad de enmascararlo, y soltar varios improperios en perfecto castellano por el camino (algo que sólo se disfrutará en la versión original). Quizá su química con Depp no sea lo mejor de la película, pero no cabe duda que la actriz se lo pasó pipa interpretando a su personaje, aunque en muchas escenas de acción y en planos generales fuese doblada por su hermana, debido a su embarazo.

Hay un par de momentos de la cinta, sobre todo tras el motín y hasta la llegada de las sirenas, en los que pierde un poco el norte, pese a la brillante presentación y presencia del pirata Barbanegra y con el gran Ian McShane. Es como si el viaje tuviese que alargarse, y no llega a funcionar del todo. Se ralentiza. Pero entonces hacen acto de presencia las sirenas y todo vuelve a su sitio.

La imponente presencia de Astrid Bergés-Frisbey, la actriz franco-española que da vida a la principal sirena, ayuda a superar una historia de amor algo ñoña e inconclusa con Sam Claflin (lo más flojo de las nuevas incorporaciones), que no intenta emular la de Keira Knightley y Orlando Bloom en la primera película, sino buscar su propio camino, algo que logra a medias. La película se preocupa más, lógicamente, por el dúo Cruz-Depp. Sin dejar de lado al gran Geoffrey Rush y su nueva apariencia.

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Si algo le podemos achacar realmente a la cuarta película es, además de que el 3D sobra y no era necesario, que parece como si hubiesen ahorrado dinero con ella. No hay batallas navales, hay bastante rodaje en interior y hasta escenas espectaculares como la mencionada de las sirenas, saben a poco. Saben a recortes en el presupuesto, algo que los responsables de Disney ya avisaban, que querían que la película fuese más pequeña que las últimas, dentro de su gran presupuesto. Por ejemplo, el ejército español y Jaenada están muy desaprovechados, y hay una lucha en el mar que deseamos haber visto de cerca y no al fondo del plano.

Lo que está claro es que Piratas del Caribe, en Mareas Misteriosas, recupera lo mejor de la saga para hacernos recordar lo que fue La Maldición de la Perla Negra, añade un par de magníficos secundarios a la serie y nos lleva a un paraje de ensueño y lleno de peligros para buscar la fuente de la vida en compañía de Jack Sparrow.

Y más no se puede pedir.

Jesús Usero