Emma Thompson, una buena elección de lenguaje visual y algunos momentos disparatadamente hilarantes.

Comedia a tres bandas que homenajea visualmente al mismo tiempo que satiriza con elegancia el cine de intriga y los enredos de suspense de Alfred Hitchcock. Robert Carlyle disfruta en su papel como director eligiendo cuidadosamente los planos con los que quiere construir esta fábula de crímenes que tiene momentos que recuerdan una de las películas más divertidas de la filmografía de Hitchock, Pero… ¿quién mató a Harry? (1955), debut en el largometraje de Shirley MacLaine. Lo curioso es que si aquella era una sátira de las novelas de crucigrama criminial estilo Agatha Christie, ésta variante de Carlyle es más una sátira de las historias de caza del asesino en serie. Por cierto, no puedo evitar pensar que el papel de la madre que interpreta aquí Emma Thompson parece un guiño de las viejas damas iracundas que tanto juego le han dado a la propia Shirley MacLaine en su madurez.