Crítica de la película The Prodigy

Pese a la utilización de numerosos trucos, Nicholas McCarthy consigue mantener el pulso terrorífico.

Música estridente para enfatizar los sustos, escalones con cristales rotos y luces apagadas, transformaciones anunciadas, y miradas de las que hielan la sangre; tales elementos son los utilizados por el cineasta Nicholas McCarthy para elaborar la atmósfera malsana que se respira desde el primer fotograma de The Prodigy.

La trama, aunque ingeniosa, no deja de resultar un tanto recurrente en las películas del género de las posesiones psicopáticas. La historia comienza con la escapada de una chica en una noche oscura. La muchacha presenta la amputación de una mano, y reclama la ayuda de un conductor. Cuando llega la policía al lugar donde esta se hallaba retenida contra su voluntad, un hombre desnudo hace intención de atacar a las fuerzas del orden, con la mano de la víctima empuñada falsamente como una pistola. En el momento en que los agentes abaten al tipo (ojo al cuidado que pone el director para que los cañones de las escopetas oculten los genitales del señor), una mujer alumbra a un bebé en el hospital. Por razones del destino sobrenatural, el alma del asesino anida en cuerpo del pequeño; y, en este embalaje de huesos y carne, el criminal procurará finalizar lo que dejó inconcluso.

Revista mensual que te ofrece la información cinematográfica de una forma amena y fresca. Todos los meses incluye reportajes de los estrenos de cine, analisis de las novedades televisivas, entrevistas, pósters y fichas coleccionables tanto de cine clásico como moderno.

     

Contacto

 
91 486 20 80
Fax: 91 643 75 55
 
© NOREA Y ALOMAN EDICIONES, S.L.
c/ La Higuera, 2 - 2ºB
28922 Alcorcón (Madrid) NIF: B85355915
 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En caso de duda para pedidos, suscripciones, preguntas al Correo del lector o cualquier otra consulta escríbenos por WhatsApp