Muy alejada de las mejores películas de Clint Eastwood. Una versión de los hechos reales acontecidos en el tren a París en el que hace unos años unos héroes anónimos por aquel entonces, impidieron una masacre terrorista a bordo del mismo, salvando las vidas de quienes viajaban allí. Una historia contada a partir de la experiencia de tres amigos que se interpretan a sí mismos en la película, y en la que el veterano director ha querido contar qué nos convierte en héroes en una situación tan desesperada como la que allí se vivió, pero sin conseguir hacer que la película llegue a funcionar en ningún momento. Tiene detalles de lo que podría haber sido, aunque no son tantos como para hacer una buena película.

La historia está contada a modo de flashback que nos lleva a la infancia de los tres protagonistas, Anthony, Alek y Spencer, desde que nace su amistad siendo niños, hasta el camino que les lleva a ese tren, justo ese día. La película hace especial hincapié en la historia de Spencer, dejando bastante huérfanas las de Anthony y Alek, y olvidando por completo la del cuarto individuo que ayudó aquél día a impedir la tragedia y que también se interpreta a sí mismo en la película. Una historia de aparente sencillez sobre estos tres hombres que nos permite conocer un poco más quienes fueron, pero que carece de gancho real. La clave de todo es un guión plano y sin ningún tipo de fuerza.