Parker ★★★

Marzo 02, 2013

Crítica de la película Parker 

Parker, buena propuesta de cine de tema criminal con Jason Statham en su salsa frente a una J.López tan floja como siempre.

Todo lo referido al personaje de Parker (que le encaja a Jason Statham como un guante hecho a medida), y a la trama criminal que protagoniza, está bien en esta película. Atendiendo a esos elementos es para mí una película de cuatro estrellas. Eso incluye el trabajo de actores de reparto en personajes secundarios, como Michael Chiklis, Nick Nolte y Emma Booth en el papel de Claire, la abnegada novia del protagonista, cuya relación con él queda descrita a la perfección con el mínimo de gestos, diálogo y metraje… Mucho mejor descrita que la relación entre el personaje de Parker y la ansiosa agente de ventas de casas interpretada por Jennifer López, a pesar de que ésta última tiene mucho más tiempo en pantalla e incluso llega a robarle el protagonismo al propio Statham en un momento del relato, concretamente cuando vive esa secuencia de desengaño sentimental que no pega absolutamente nada con el resto de la trama y parece escapada de cualquier otro engendro romanticoide dirigido por el mismo realizador, Taylor Hackford.

Así que lo que tenemos en esta ocasión es más o menos una buena película policíaca basada en el personaje y la novela de Donald E. Westlake (firmando con el seudónimo de Richard Stark)… y por otro lado otro de los engendros que nos caen encima cada vez que la López decide ejercer como actriz, circunstancia cada vez más lamentable. Quien lo dude que repase esa escena con Statham en la terraza en la que la co-protagonista descubre que el objetivo de Parker es cargarse a los tipos que le robaron su botín: ese gesto de asombro impostado propio de un anuncio de champú que parece decir “Oh my goooodd, umbelievable!!!”

López no es buena actriz. Nunca lo ha sido. Y en esta película tan buena en todo lo demás, esto es, en todo lo referido a la historia policíaca, que recomiendo sin dudar, la cantante da la nota discordante que casi (he dicho casi, no se alarmen) se carga la credibilidad de toda la propuesta.

Comienza el asunto muy bien, con un golpe criminal al estilo de La huida, de Sam Peckimpah, luego la traición, la fuga, el comienzo del ajuste de cuentas de Parker (un elemento esencial en los relatos protagonizados por este personaje)… Y todo va como la seda. Statham está tremendamente cómodo con el personaje y sabe cómo darle vidilla con su propio estilo, manteniéndose al nivel de otros grandes que lo han interpretado previamente, como Lee Marvin, Robert Duvall, Mel Gibson…

No hay nada que criticarle a la película en lo referido a esa faceta, la más interesante de su argumento. Tiene buenos diálogos, secuencias de acción competentes, intriga bien planteada… En serio, recomiendo la película por toda esa parte y ya les digo que merece la pena que se gasten los cuartos en verla.

Lo que ocurre es que no acierto a explicarme por qué disparatado razonamiento llegaron los artífices del invento a empeñarse en: a/ que López interpretara a la protagonista femenina; b/ que la trama de soledad sentimental y caza de maromo de dicho personaje femenino le restara metraje a la trama criminal propiamente dicha, rompiendo el ritmo de la narración que iba muy bien hasta ese momento (concretamente hasta que aparece el personaje de López, el policía que le tira los tejos, la mamá adicta a los culebrones y el perrito abominable y llorón), y c/ que para captar al público femenino tuvieran que meternos esa morcilla estilo comedia romántica en la línea de las abominaciones que suelen interpretar Jennifer Aniston y la López cada vez que algún temerario decide ponerlas delante de una cámara.

Insisto: toda la trama de la López, el asunto de comedia romántica, no aporta absolutamente nada a una historia policíaca muy bien planteada y que saldría ganando en calidad prescindiendo de todo lo relacionado con lo que podríamos denominar el “mundoLópez”. Además estoy seguro de que en manos de otra actriz ese personaje femenino quedaría mucho más convincente. Como ejemplo les propongo una mezcla similar manejada con mejores resultados en Jack Reacher. Y por si alguien quiere ponerse todavía más exquisito, les propongo que recuerden la magistral forma de incorporar las tramas románticas a dos clásicos cercanos a esta propuesta, Bullit y La huida. La relación entre el policía interpretado por Steve McQueen y la arquitecta encarnada por Jacqueline Bisset en la primera es una de las más elegantes y sutiles historias de amor del cine policíaco. La relación entre el personaje interpretado por McQueen y la esposa de éste ex convicto interpretada por Ali MacGraw en la segunda es una de las más bellas historias de amor del cine de temática criminal. Por eso pienso que había materia prima en el encuentro entre este nuevo Parker interpretado por Statham y el personaje femenino interpretado por López. Pero la cantante se carga el invento con su exceso gestualizante y su torpe manoteo dramático. No es algo nuevo en su filmografía, ya le pasó algo parecido en Un romance muy peligroso, pero en aquella Steven Soderbergh consiguió atarla más en corto de lo que la ata en Parker Taylor Hackford. Hackford no es mal director, pero es igualmente propenso a perderse en la mezcla de los géneros de sus películas, y pongo otro ejemplo para que quede más claro: Prueba de vida sería mucho más interesante y equilibrada si no hubiera metido en la trama con calzador una poco creíble relación sentimental entre el personaje del negociador-rescatador interpretado por Russell Crowe y la esposa del rehén, encarnada por Meg Ryan. No le salen las mezclas de géneros a Taylor Hackford. O al menos no le salen tan competentes como al resto de los directores y películas citados. Por cierto, reparen en que el en fondo nos encontramos en universos narrativos muy cercanos, pues la mayoría de las películas que menciono son adaptaciones de novelas de Jim Thompson, Elmore Leonard y Richard Stark, que operan en una onda muy cercana de relato criminal.

Resumiendo: insisto en que la película es totalmente recomendable por lo referido a su trama criminal, que además ocupa aproximadamente el 80 por ciento de su metraje. Así que toleren como mejor puedan el 20 por ciento restante dedicado a los aspavientos de la señora López, a quien muchos le agradeceríamos que prosiguiera con su brillante carrera musical y se tomara un largo descanso en el cine. Sin ella esta película sería de cuatro estrellas. Con ella y por su culpa se queda en tres estrellas y media.

Así que vayan a verla. El Parker de Statham lo merece, aunque la López no lo merezca.

Miguel Juan Payán

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Seguramente ni los más ancianos del lugar lo recuerdan, pero no hace mucho tiempo Sarah Jessica Parker era una actriz más que interesante y muy a seguir y tener en cuenta. Quizá nunca una gran estrella de cine, pero sí un icono merced a su papel en Sexo en Nueva York, y siempre respetable gracias a trabajos como Mars Attacks, State and Main o Ed Wood. Pero como muchas otras personalidades de Hollywood la sombra de la fama ha acabado por devorar a la actriz, y su personaje más popular, la Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York, ha acabado por consumir a Parker de tal modo que resulta muy difícil separar personaje y persona, sobre todo cuando estrena películas como Tentación en Manhattan.

En favor de la actriz hay que decir que ha intentado seguir de la mano de ese otro cine que nos llega en menor medida y que siempre le brinda papeles muy interesantes, como Smart People o Salvando las Apariencias, pero cada vez parecen más espaciados en el tiempo, más distantes. Y menos interesantes. Y eso es lo que ha pasado con Tentación en Manhattan, supuesta comedia madura sobre una mujer, ama de casa y con trabajo, que tiene que compaginar su vida laboral con sus hijos, su marido recién despedido y los quehaceres del hogar, más ahora que tiene que viajar por trabajo con cierta frecuencia a Nueva York, donde un nuevo hombre pondrá la tentación en su vida.

Y si el argumento parece estar a años luz de Sexo en Nueva York, es la propia actriz la que pone todos su esfuerzo en dejarnos claro que sigue siendo Carrie, repitiendo cada mohín, cada gesto y cada seña de identidad del personaje que tanta fama le ha dado, pero como si ahora estuviese casada y con hijos, habiendo dejado la Gran Manzana por Boston.

El resto, se lo pueden imaginar los espectadores sin siquiera encender las neuronas. La historia viaja de tópico a tópico (la relación con el marido y la llegada de un nuevo empleo, el trato con los hijos, sus amigas, el posible amante en Nueva York…) sin dejar nada al azar, para que todo quede atado, bien atado y sin ninguna sorpresa cuando llegan los títulos de crédito. Es incluso en la comedia donde la película falla y sólo algunos momentos, como el chiste del corte de pelo del hijo, realmente funcionan.

En una película tan manida como esta, son los actores los verdaderos encargados de sacar petróleo de donde no lo hay, y tanto Greg Kinnear como Pierce Brosnan hacen lo que pueden con dos personajes bastante huecos. Lo mismo con personajes menos importantes e interesantes como los de Jessica Szhor, Sarah Shahi o Busy Phillips, aunque quien se lleva la palma es Christina Hendricks, actriz a la que algunos descubrimos ya en Firefly y que impregna algo de vida a un relato que no la tiene. Suyos son los mejores momentos de una comedia que requería de más agallas y más riesgo para funcionar realmente.

Jesús Usero

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