Predator ★★★

Septiembre 10, 2018

Crítica de la película Predator

Consigue lo que se propone: entretenimiento y evasión. Competente secuela del original.

Es la tercera mejor entrega de la serie tras Depredador y Depredador 2, al menos según mi opinión, y además consigue rendir homenaje a la original y al cine de los ochenta y sus disparates trepidantes para disfrute gamberro del género de aventuras y fantasía manteniendo el estilo que caracteriza las películas de su director.

Suficientemente sangrienta para no ser una farsa, es visualmente la más explícita de toda la saga, no ha hecho pacto para buscar calificación por edades más amplia, y eso es bueno, porque de ese modo, Shane Black puede soltarse la melena y hacer el tipo de entretenimiento para adultos que requiere esta saga.

La Monja ★★★

Septiembre 08, 2018

Crítica de la película La Monja

Nueva e interesante entrega del universo Expediente Warren. Una entrega que a falta de un guión realmente novedoso o sorprendente, se apoya en dos factores igualmente válidos (y eso no quiere decir que el guión sea malo, es simplemente correcto), la dirección de Corin Hardy, responsable de la más que interesante The Hallow, y poner al frente del reparto a dos actores de verdad, algo que era clave por ejemplo en el hecho de que funcionasen tan bien otras películas de terror de Warner, sean del universo Expediente Warren o no, como son Nunca Apagues la Luz, Annabelle: Creation, y las dos entregas centrales de la franquicia. Aquí son Taissa Farmiga y Demián Bichir los responsables de echarse a hombros la historia cuando la coherencia narrativa sale por la ventana.

Una monja aparece ahorcada en un convento en Rumanía a inicios de los 50, lo que hace que la Iglesia Católica envíe a un sacerdote (Bichir) y su joven aprendiz, una monja, (Taissa Farmiga) a investigar lo sucedido, lo que les enfrentará cara a cara con una fuerza demoníaca con aspecto de monja, a la que todos ya conocemos como Valak. Vaya por delante que es una película de terror completamente disfrutable en solitario, pero si ustedes han visto el resto de películas de este universo, se encontrarán con muchas referencias desde el prólogo de la historia hasta las imágenes finales. Es similar a Annabelle: Creation, cuando hablaban de una monja aterrorizando un convento en Rumanía. Y aunque esta película sucede antes de lo visto en Creation, hay que recordar que el prólogo de aquella sucede antes que lo visto en esta película…

Es decir, que James Wan y Warner Bros, están creando su propio universo de “superhéroes” pero con cine de terror, y eso da una coherencia narrativa a todas las historias que vemos, un patrón visual cortado a raíz de lo visto en las dos primeras entregas de Expediente Warren, que poco a poco cogen fuerza y establecen una coherencia visual, unas líneas de unión. Narrativamente cada película puede ser de su director y su guionista, pero tomando la perspectiva general, el diseño, las historias, la forma de contar la película, los demonios… todo tiene una clara coherencia narrativa (la presencia de las hermanas Farmiga, por supuesto). Aunque la película, como sucedía con la primera entrega de Annabelle, fuese un desastre. Que no es el caso.

Porque cuando la historia no sabe muy bien qué contar, o se enreda en un sinsentido (¿Por qué se separan para investigar SIEMPRE?), los actores, que son muy, muy buenos, sacan la trama hacia adelante. Y eso es algo que no todo el mundo puede decir, ni todo el cine de terror, tiene. A eso se añade que la película, llena de sustos, es cierto, sabe dónde colocarlos, y sabe ser ingeniosa con los mismos (aunque uno de los mejores, evidente homenaje a El Exorcista III, se lo cargue en los tráilers), y sabe proporcionar al público lo que busca con este tipo de cine. Una montaña rusa de emociones, de sustos bien trazados, de personajes que nos interesan (gracias a su reparto) y de quedarnos con la sensación de haber pasado un muy buen mal rato. Aunque olvidemos la película media hora después de haberla visto…

Jesús Usero

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Megalodón ★★

Agosto 11, 2018

Crítica de la película Megalodón

Simpática por momentos, pero sin aprovechar el tremendo potencial que tiene.

Es decir, que estamos hablando de una película que propone el enfrentamiento entre un Megalodón, un tiburón gigante, y Jason Statham, lo que con las suficientes dosis de sorna y un director que supiese qué hacer con el proyecto podía haber dado una de las películas más divertidas y especiales del verano. Una especie de Sharknado pero con presupuesto. Quizá algo más seria, pero sin tomarse nunca en serio a sí misma del todo. Y sobre todo entretenida. Salvajemente entretenida. Eso esperábamos y eso es lo que no consigue la película durante la mayor parte de su metraje, en un efecto similar al que sufrió recientemente Operación Rampage, y que hace que toda la cinta esté a medio gas.

Crítica de la película Mentes poderosas

Entretenido relevo de la saga de El corredor del laberinto con superpoderes.

Todo parece indicar que esta película es el comienzo de una franquicia llamada a sustituir, en la oferta de productos de ocio audiovisual de Fox, a la saga de El corredor del laberinto, con la que tiene muchos puntos de contacto argumentales en propuesta de conflicto y personajes. Pero ya que estaban metidos en el lío, los responsables de este proyecto, adaptado de la novela de Alexandra Bracken, incorporan al mismo el tema de los superpoderes y revisten todo el asunto, siguiendo la pista del material original, de una especie de mensaje de integración racial y liberación con fémina empoderada como protagonista.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es difícil entender que estamos, ya desde el origen literario de la trama, ante una especie de traje fabricado en serie, eficaz para lo que ha sido fabricado, pero fruto de un proceso de creación cuidadosamente pautado por una fórmula que replica cuidadosamente los elementos presentes en otros productos anteriores de esa misma “especie” o “familia”, con poca posibilidad para la sorpresa.

Hay un factor de serialización en la fórmula que impide que pueda haber una sorpresa real en el espectador, y se observa una inevitable inclinación hacia lo previsible y la réplica de esquemas. Nada de ello impide que todo el asunto resulte eficaz como entretenimiento, aunque nos encontramos con más de lo mismo que hemos estado viendo en las sagas de Los juegos del hambre, Divergente, Percy Jackson, El corredor del laberinto, La quinta ola y alguna otra producción de ese mismo tipo. Naturalmente con diferencias en cuanto a resultados, porque está más cerca de La quinta ola que de Juegos del hambre o El corredor del laberinto, de las que está lejos en cuanto a espectáculo. La publicidad intenta vincular la película a otras propuestas que, independientemente de los trabajos anteriores de sus artífices, le pillan bastante más lejos, como la serie Stranger Things y La llegada. Es una lástima que realmente no esté más cerca de estas dos, sobre todo de la primera, que habría podido encajar bien en un planteamiento de alternativa a la fórmula de jóvenes adolescentes buscando su propia identidad en un mundo en el que se sienten traicionados por los adultos, tema recurrente en todas las sagas que he citado anteriormente. De haber tirado por el camino de Stranger Things, y considerando el cruce argumental con superpoderes el asunto podría haber tenido mayor interés acercándose al territorio de Chronicle, Josh Trank, pero en lugar de arriesgar por ese camino los responsables del proyecto han decidido ir a lo seguro, y al hacerlo creo que han cometido un error, porque la fórmula de Juegos del hambre y sus emuladoras está bastante sobrexplotada y la propuesta está bastante agotada. Es lástima que no hayan preferido jugar la baza de darle otra vuelta, al cine de superhéroes franquiciados desde fuera de las franquicias, aunque por lo demás cualquiera que haya leído tres cómics de X-Men o Nuevos mutantes sabe perfectamente que en lo esencial Mentes poderosas no es precisamente original o innovadora. Según veía la película pasaba ante mis ojos la oportunidad perdida de haber fabricado un híbrido con elementos de Cuenta conmigo y Stranger Things cruzados con superpoderes y arriesgando algo más estilo Chronicle, todo ello teniendo como referencia una aplicación de la fórmula de niños y adolescentes en una pesadilla de adultos que tan bien tratara Mark Twain en Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn… pero supongo que eso ya va a ser mucho pedir para los tiempos de reciclaje sistemático de propuestas que vive el cine estadounidense actualmente, así que toca conformarse con un moderado nivel de entretenimiento y repetición de la fórmula. El caso es que incluso en la repetición de la fórmula tiene algunos puntos flacos, como la falta de aprovechamiento de personajes como los del presidente interpretado por Bradley Whitford y la cazadora de recompensas Lady Jane interpretada por Gwendoline Christie. Dicho sea de paso es en esos personajes donde está lo verdaderamente interesante de la historia, pero incomprensiblemente son poco más que cameos para adornar una trama que en su primer y segundo acto, aun siendo presa de la repetición y la fórmula, sale adelante como historia de viaje y aventuras juveniles pero en su ecuador se convierte en una atropellada carrera hacia un desenlace en el que revela torpemente su verdadera naturaleza como historia de amor que se come casi todo lo demás, en una propuesta argumental que desde los libros posee elementos para resultar más entretenida y trepidante en su paso al cine.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Blackwood ★★★

Julio 31, 2018

Crítica de la película Blackwood

Terror sobrenatural disfrazado, para una película de género puro. Cuando nos hablan de una película para adolescentes con producción de Stephenie Meyer y basada en una novela para jóvenes adultos, como las llaman en territorio anglosajón, uno piensa más en la saga Crepúsculo de la propia Meyer que en lo que se encuentra en Blackwood. Lo que es una sorpresa en todos los sentidos, y convierte la visita a esta peculiar escuela en un viaje más que interesante y revelador. Una película de terror clásico, más interesada en crear una atmósfera y una sensación de angustia en el espectador, que en doblegarse a los intereses habituales de Hollywood, a quien a lo mejor le interesaba más una película en la línea de lo antes mencionado, en lugar de Blackwood.

El público sale ganando con esta historia, sin lugar a dudas. Un viaje de una joven a un recóndito lugar, a una escuela que se cae a pedazos, pero que parece el único lugar del mundo donde puede ser aceptada. Allí, junto a un reducido número de alumnas y profesores, y bajo la atenta mirada de una muy peculiar directora, las chicas desarrollarán increíbles habilidades en un campo diferente cada una, aunque los oscuros rincones de Blacwood esconden demasiados secretos, algunos de ellos podrían ser demasiado peligrosos y determinar el destino de las chicas. Lo curioso de la trama, tan sencilla y funcional, es que apenas hace caso al componente romántico, y lo relega al rincón como si se tratase de un incordio.

La película tiene una notable influencia del cine de terror de los años 70 y 80, pero no del género más campy, sino del serio, del interesado en mostrar el terror en cada esquina, en lo aparentemente cotidiano convertido en terrorífico. Con un punto sobrenatural y una iluminación brillante, donde comprendemos desde el inicio el título original, Down a Dark Corridor, porque esos pasillos oscuros existen, y Rodrigo Cortés, director de la película, les saca todo el partido. Siempre buscando (o casi siempre) crear tensión, generar en el espectador la angustia de lo que viven las protagonistas, ese camino de dolor que produce el arte. Pero no abusa de sustos, no quiere que sea ese tipo de película. No le interesa que sea la película previsible que, sin duda esperábamos.

La música es un componente imprescindible de la película, y hay que reconocer que AnnaSophia Robb y Uma Thruman ante todo (no quiero olvidarme de Isabelle Fuhrman ante todo) dan un empaque al reparto magnífico. Sobre todo porque los personajes tienen algo que contar. Pero el guión es demasiado autocomplaciente, demasiado visto en cine y televisión, como para sorprendernos lo más mínimo en sus giros, y sobre todo, demasiado acelerado al final, cuando los hechos empiezan a acumularse casi por necesidad, más que de forma orgánica. El resultado la hace irregular, pero el talento de su director y reparto, hacen que sea una grata sorpresa. Una película de terror que recuerda una forma de abordar el género casi olvidada. Pero que sigue siendo muy efectiva.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Siberia ★★

Julio 17, 2018

Crítica de la película Siberia

Fallido intento de cine de intriga con un guión disperso y trama poco solvente.

Hay un puñado de ideas interesantes en Siberia, pero sus artífices no han sabido gestionarlas adecuadamente y con coherencia y se quedan en la superficie de las mismas sin llegar a profundizar realmente ni en trama, ni en personajes, ni en conflictos.

Esta propuesta es, en muchos aspectos, víctima de la epidemia de “postureo” que invade nuestras existencias en los últimos tiempos. Solo rasca, y muy ligeramente, la superficie de lo que propone, de manera que todo está ahí como propuesta, pero en bruto, sin llegar a cultivarlo realmente para que de lugar a una historia interesante.

Por ejemplo: podría haber sido una muy interesante propuesta de cruce de la novela nórdica de intriga con el modelo más anglosajón de la novela negra, rematado todo ello con un enfrentamiento final de western. Pero una dirección más bien plana y con poco recurso o interés innovador o de exploración del lenguaje visual se limita a repetir en ese viaje una sucesión de tópicos, navegando por una zona previsible de lugares comunes que en ningún momento consiguen interesar al espectador realmente, porque todo aquello que se le ofrece es material ya muy gastado y en todo momento se presenta con un tono gris, como sin ritmo, confundiendo esa especie de distanciamiento gris entre los personajes y esa pose de existencialismo angustioso de su protagonista con el propio tono de presentación visual y la narración de la película. Que el personaje de Keanu Reeves sea un individuo poco comunicativo no debe confundirse con que la película deba meterse en ese mismo bucle de falta de comunicación con el espectador. Pongo un par de ejemplos para que quede más claro. El primero: vean la recomendable El silencio de un hombre, de Jean Pierre Melville, y comparen el personaje de Alain Delon con lo que pretenden hacer aquí con Keanu Reeves. El segundo: Fuego en el cuerpo, de Lawerence Kasdan, su capacidad para generar sensualidad con la incapacidad de implicarnos de los encuentros sexuales de Siberia. Son fríos como la estepa. Y en la secuencia supuestamente más dura de la película, clave para definir un giro en la relación de la pareja protagonista, me refiero a la de los “hermanos de sangre” al estilo ruso, piensen en que tendría que haber sido tan impactante como la de la violación de Perros de paja, de Sam Peckimpah, pero por el contrario es fría. Nuevamene cuestión de dirección fría, gélida, plana, distante. Otro tanto puede decirse de un guión que cae en las frases hechas, que pretende ser “profundo”, pero en lugar de eso resulta bastante superficial, simplón incluso.

Los actores tampoco ayudan mucho. Reeves parece tener puesto el piloto automático con las sobras de los gestos que le han quedado de las dos entregas de John Wick, y cuando la amante le pide a su personaje que diga el nombre de su esposa al copular la situación llega a ser ridícula. Aquí la mayoría de los actores construyen sus personajes desde la pose, antes que desde la autenticidad.

Esa dirección que desperdicia los elementos de intriga y la acción, cosa que se puede comprobar simplemente con el desenlace de la película, y un guión disperso, sin orientación clara, que no parece saber realmente lo que quiere contar y en qué quiere centrarse, es un lastre muy pesado para todo lo demás que pretende ofrecer esta propuesta.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Mision Imposible: Fallout

La mejor de las misiones imposibles de la 3 en adelante y muy cerca de la 1. Cruise se supera.

La sexta entrega de la franquicia de Misión imposible no da muestra alguna de agotamiento de la saga. Todo lo contrario. Completa el proceso de reinvención de la misma que se inició con la entrada en la franquicia de J.J. Abrams y pienso que de algún modo cierra un segundo ciclo tras el comienzo de cine más clásico de la primera película dirigida por Brian De Palma y el fallido resbalón de la segunda entrega, sin duda la peor de toda la saga. Esta película es la culminación de muchas claves que empezaron a manejar los artífices de la franquicia desde la tercera película y lo hace con una capacidad de autoparodia, un humor y un desarrollo de personajes en uno de los mejores guiones de toda la serie que consigue batir sin problemas a la última entrega de James Bond, Espectra, por poner un ejemplo de producto similar en el cine de evasión y enretenimiento.

Por otra parte, en lo que se refiere precisamente a cine de evasión y entretenimiento, lo que nos ofrece esta nueva Misión imposible es precisamente la propuesta más apetecible del cine de blockbuster para el verano. Es la mejor entre los estrenos que han llegado a nuestras pantallas en las últimas semanas y además va a situarse sin problemas como una de las mejores películas de este año, una de las más eficaces en su banda de explotación del cine como herramienta de evasión y entretenimiento. Pero además es muy sólida como película. Aprovecha las claves de sus predecesoras pero funciona perfectamente en solitario sin necesidad de ver el resto, cosa de la que no pueden presumir la mayoría de las franquicias de nuestros días.

El guión de Fallout hace dos cosas interesantes. La primera es poner al personaje de Tom Cruise en una nueva posición más interesante. A ver, el hombre siempre ha sido un pupas, resolutivo y eficaz, pero siempre luchando en primer lugar contra la incompetencia de sus jefes, lo que le otorgaba cierto tono de clásico y trágico perdedor. En la fase iniciada por J.J. Abrams empezó a cultivarse una segunda personalidad para este personaje de antihéroe que ha ido fructificando en varias entregas y alcanza su forma más completa en ésta última. Encontramos así a un Ethan Hunt que ajusta cuentas con sus fantasmas del pasado pero al mismo tiempo es capaz de incorporar claves de humor como el propio guión, que parodia, homenajea y al mismo tiempo bromea con las claves de la serie –el tema de las máscaras, por ejemplo-, sin renunciar a la solidez de los personajes, tanto el principal como los secundarios que le rodean y están mejor desarrollados y utilizados que nunca. Me atrevo a decir que, sin perder su propia personalidad, aquí Ethan Hunt me ha recordado más que nunca el tono y estilo de antihéroe trepidante que caracterizara los mejores momentos del Indiana Jones de Spielberg y Harrison Ford, un tipo que se pasa la película improvisando y con un diálogo y personajes y actitudes que en más de una ocasión arrancaron sonrisas y carcajadas a los espectadores incluso en el pase de prensa.

Divertida, trepidante, con un ritmo que hace que llegues a las dos horas y pico de metraje pensando que sólo has estado una hora en el cine esta es sin duda la mejor y más completa propuesta de la saga. Además Tom Cruise se supera, está en su salsa y consigue meterse al público en el bolsillo desde el prólogo. La secuencia en la que se lesionó es buena prueba de la dedicación que tiene a su trabajo y ver cómo completa su plano tras hacerse polvo la pierna como si no ocurriera nada es un ejemplo a seguir para todo actor. No hay truco: él se sigue jugando el físico en sus secuencias de riesgo, y está en una forma física propia de un atleta de alta competición, más que de un actor. Es grato ver eso en una pantalla tratándose de una estrella del cine de acción.

Pero dejando al margen el despliegue del protagonista hay otros factores en el reparto a tener en cuenta. El primero es lo bien que encaja en el conjunto la entrada de Henry Cavill. Parece que hubiera estado en la saga desde la primera entrega, y compone una pareja de acción con Cruise con buena química. Además los personajes de Ving Rhames y Simon Pegg reciben el homenaje y mérito que merecen y tienen un buen puñado de momentos de protagonismo propio para lucirse. Sin poner en cuestión el protagonismo de Cruise, podríamos decir que esta es la entrega más coral de toda la saga. Dicho sea de paso, es también una de las que mejor maneja la parte femenina de la misma, con cuatro mujeres dominando parcelas clave de la trama de manera nutritiva para todo el conjunto. Por cierto, si alguien se está preguntando si se echa de menos a Jeremy Renner, tengo que contestar que no. De hecho casi es mejor para el actor y para el equilibrio de fuerzas y protagonismos del reparto de esta entrega que no esté. Renner merece tener más papel del que ha tenido en las entregas anteriores, pero para ello tenemos un problema, y es que no hay metraje para desarrollar ese protagonismo. Para tenerle a un nivel de no desarrollo de su personaje, con participación meramente cosmética, es preferible que no esté presente. Y Alec Baldwin, que tiene poco papel, está perfecto dando un toque de estilo que completa y mejora el de todos sus antecedentes en ese mismo rol de jefe del departamento de misiones imposibles. Finalmente, en cuanto a las secuencias de acción, está tan bien servida como las entregas anteriores.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Campeones ★★★

Abril 07, 2018

Crítica de la película Campeones

Javier Fesser nos trae una comedia con corazón. Quizá ahí reside el mayor de sus problemas, el tema del corazón, del sentimentalismo con el que el director y guionista entre otras de Mortadelo y Filemón, El Milagro de P. Tinto o Camino, vuelve detrás de las cámaras junto a uno de los mejores actores que tenemos en nuestro panorama de cine y televisión nacional, Javier Gutiérrez, quien da una personalidad increíble a un personaje un poco impresentable al principio, pero que poco a poco se hace con el corazón del espectador, según evoluciona la historia. Lo mismo que su equipo de disminuidos psíquicos. Pero fuerza tanto las cosas a veces, que casi pierde el gran trabajo con el que desarrolla la historia. Y su magnífico sentido del humor.

La película nos presenta a un entrenador asistente de un gran equipo de la ACB, que de repente se encuentra sin trabajo, sin esposa y con un accidente con la policía que le lleva a tener que aceptar un trabajo para la comunidad para evitar la prisión. Entrenar a un grupo de disminuidos psíquicos en un centro social, algo que le cambiará la vida. Si busca el espectador humor políticamente correcto, no está en la película indicada. Campeones juega a hacer reír rompiendo todas las reglas, siendo consciente de quiénes son sus protagonistas y que ellos mismos bromean con sus desgracias. Nunca, eso sí, da la sensación de que nos estemos riendo de ellos, sino con ellos. Ya sea de su particular forma de ver y entender el mundo, o de cómo se ríen ellos de la gente que les rodea.

Crítica de la película Loving Pablo

Fernando León de Aranoa (Barrio) se acerca a la figura del narcotraficante Pablo Escobar, desde la perspectiva de la periodista y amante del citado narcotraficante.

Puede que los seguidores de la serie Narcos echen en falta los tics mediáticos, con los que los creadores de esta producción para la pequeña pantalla afrontaron la agitada y delictiva existencia de Pablo Emilio Escobar Gaviria; pero Fernando León de Aranoa ha preferido quedarse en el retrato más o menos fiel de tan macabro personaje.

Con semejante propósito, el cineasta de Los lunes al sol hace suyo el libro Loving Pablo, Hating Escobar; que la presentadora de televisión Virginia Vallejo elaboró sobre la cambiante faz del enemigo público número uno en Colombia y Estados Unidos, durante más de una década.

La cuidada ambientación de la época (años 80 y principios de los noventa) sirve al director madrileño para meter al espectador en la neurosis criminal que preside cada una de las escenas del filme, destinadas a mostrar el interior de un individuo tan peligroso como sanguinario; al que Javier Bardem presta su físico amenazante y camaleónico.

Gorrión Rojo ★★★

Febrero 26, 2018

Crítica de la película Gorrión Rojo

Buena muestra de cine de espías con aires de los setenta. La nueva colaboración de Francis Lawrence y Jennifer Lawrence, nos presenta una película única en estos días, imperfecta pero fascinante, como el laberinto en el que se introducen sus personajes, del que aparentemente es muy fácil escapar, pero que en realidad es el más complejo de todos, el que creamos nosotros mismos. A veces incluso parece que estemos viendo una versión alternativa de los inicios de La Viuda Negra, el popular personaje de Marvel, aunque en este caso sería más bien la versión moderna del mismo, la de Yelena Belova, pero pronto los parecidos se terminan porque, como mencionaba al principio de esta crítica, la película está más cerca del cine de género de los 70, no busca mostrarnos un vehículo de acción y suspense, sino sólo lo segundo, centrándose en las relaciones entre personajes, en su mundo interno y la creación de un mundo externo en el que todos son potenciales enemigos o víctimas, en un continuo juego del gato y el ratón en el que las armas principales que emplean los jugadores son las de la seducción, el miedo, el sexo, la manipulación y las mentiras. Una historia bien planteada desde el inicio que tiene más de un bache que superar pero que aprovecha a la perfección un detalle importantísimo, el de su protagonista. Una Jennifer Lawrence sin miedos ni complejos que se echa sobre sus hombros la película construyendo un personaje tan fascinante como diferente a lo que plantea al cine hoy día.