Winter´s Bone ****

Febrero 13, 2011

Siguen llegándonos estrenos de los Oscar, con ritmo constante aunque bastante retraso, como es habitual últimamente en España. De hecho si no llega a ser por las nominaciones acumuladas, es posible que la película nunca hubiese llegado a nuestras pantallas y se hubiese perdido, con suerte, en el mercado del DVD. Digo con suerte porque lo mismo ni siquiera hubiese llegado hasta las estanterías de los videoclubs. Hoy es casi una suerte que una pequeña película como Winter’s Bone llegue al mercado del DVD. Así que los Oscar, por mucho que no terminen de gustar por su arbitrariedad, resucitan películas como ésta, que pasó poco más o menos desapercibida en USA, y que ahora, gracias a todo el bombo de los premios, tiene una segunda oportunidad.

La pena es que se pierdan tantos y tantos títulos que tarde o temprano desaparecen o, en el mejor de los casos, se convierten en películas de culto, pero que nunca o casi nunca nos llegan por no tener ese respaldo de nominaciones y demás. Lo curioso es que, al ver la película, uno se da cuenta de que, al menos esta vez, las nominaciones son merecidas. La película ha obtenido el crédito que se merece. Quizá no sea la mejor del año, quizá no acabe llevándose ningún galardón. Pero estar entre las finalistas, debe.

Winter’s Bone es una curiosa mezcla entre drama social bien entendido y película de suspense, casi cine negro con detectives de por medio. Sólo que en este caso el detective es una joven de 17 años forzada por las circunstancias, en un entorno hostil y despiadado, enfrentada a todos y con muy pocos apoyos sobre los que poder caer cuando las cosas no vienen dadas como uno desea. Es una dura película sobre el sur más profundo y brutal de Estados Unidos, sobre una tierra donde la gente mira siempre de reojo y donde la ayuda viene dada no por generosidad, sino por remordimientos.

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Winter’s Bone es una película dura en sus planteamientos, en su desarrollo y en sus imágenes. No porque haya un exceso de violencia o de escenas salvajes o comprometidas. Normalmente la violencia sucede fuera de campo. Lo es gracias a su guión, su puesta en escena y sus personajes. Todos ellos conforman un fresco que va más allá de su localización para llegar a cualquiera en cualquier parte del mundo. No cuesta nada en absoluto sentirse identificada con su protagonista.

La historia de la joven Ree, que debe hacerse cargo de sus dos hermanos pequeños ante la ausencia de un padre que solía hacer crack y anda en fuga para el estado, y su madre que ha perdido la cabeza y no reacciona a ningún estímulo, podría ser pasto de drama de televisión a la hora de comer. Pero en las manos de un buen guionista y un buen material original, sabe mezclar esos ramalazos de drama con una historia de suspense. Cuando el Estado va a quitarle la posesión de su casa y sus tierras, porque su padre las puso como aval de su fianza y no aparece, Ree deberá emprender un tortuoso camino en busca de respuestas que le permitan mantener a flote a su familia. Y salvar el cuello.

No es una película de ritmo trepidante, la verdad. Es pausada, tranquila, reposada, pero muy inteligente. Puede que a muchos este ritmo tranquilo, como el de la tierra donde suceden los hechos, le haga echarse hacia atrás y buscar ofertas muchos más apetecibles. Es una lástima pero es comprensible, porque no es una película que tenga que gustar a todo el mundo. Ni lo pretende. Tiene una historia que contar y lo hace con clase y buena nota.

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Entre ese ritmo pausado, pero nunca aburrido, son un puñado de actores los que consiguen que uno no pueda quitar sus ojos de la pantalla. Empezando por la, justamente, nominada al Oscar Jennifer Lawrence, que da vida a esta joven leona defendiendo su hogar y a sus cachorros con un par de narices y más arrestos que muchos hombres. Y que se ve envuelta en esta dichosa trama de investigación en la que conoce las respuestas, por desgracia, pero no tiene pruebas para evitar que le quiten la casa.

En su acento, sus miradas, sus gestos, la fuerza de su interpretación llena la película y arrastra a un buen grupo de desconocidos actores de los que nombres como Garret Dilahunt, Sheryl Lee o John Hawkes, este último brillante como Teardrop, son lo más conocido y reconocible. Es en manos de éste personaje donde podemos entender aún más a la protagonista, ante el que es su tío, cuando dice “Siempre te tuve miedo” y él responde “Eso es porque eres lista”.

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Hay escenas de tensión brillantes, como la de la ganadería o la última visita a la casa Milton, la mafia del lugar, con la consabida semiderrota de la protagonista que no se rinde y sigue luchando pese a los golpes. O el enfrentamiento verbal entre el sheriff y Teardrop sin llegar a bajarse del coche, sólo jugando con lo que se dicen, los sonidos y los espejos retrovisores con Ree de testigo. Una maravilla. Lo mismo para las escenas de drama, como la charla de Ree con su madre, descubriendo que ella nunca va a volver de su vacío, o cuando enseña a usar el rifle a sus hermanos pequeños, para cazar ardillas y poder comer.

Sólo algunos momentos parecen algo fuera de lugar, y el final puede parecer algo conformista para una película hecha con tantas agallas como ésta, donde uno quizá espera un final más derrotista. En definitiva, una pequeña gran película que debería ser vista por cuanta más gente mejor, pero que no debe engañar a nadie pensando que se trata de cine de acción o aventuras o contada a toda pastilla. Es un drama con tintes de cine negro, lleno de vida y energía, de rabia y fuerza, oculta entre la vegetación muerta del invierno. A ritmo de música country.

Jesús Usero