Entrevista Omar Sy nos habla de Incompatibles

Marzo 20, 2013

Cuando en 2012 Omar Sy (Trappes, Yvelines, Francia, 1978) se hizo con el César de Mejor Actor, por su caracterización como el vitalista acompañante de Intocable, algo cambió en la carrera de este emotivo intérprete. Hasta protagonizar el mencionado taquillazo dirigido por Olivier Nakache y Eric Toledano, la senda ante las cámaras del espigado Driss se había desarrollado en torno a secundarios más o menos sustanciosos. Sin embargo, el inesperado reconocimiento a su labor dramática ha puesto -desde entonces- en el candelero a este luchador incansable, quien estrena este viernes en España la activa cinta Incompatibles (De l’autre côté du périph): largo de electricidad constante donde encarna a un agente de la ley de métodos un tanto peculiares, que debe compartir un caso de asesinato y corrupción con un compañero que es su antítesis en el cuerpo (mientras uno representa los barrios bajos, el otro es el referente de los enchufados de altas esferas).

Pero esta estación curricular no es la única en la que está involucrado el parisino de adopción. El futuro desembarco de Les Seigneurs (crónica humorística sobre el mundo del fútbol realizada por Olivier Dahan) y La espuma de los días (a las órdenes de Michel Gondry) mantendrán en el escaparate internacional a esta estrella europea, que pronto acometerá su bautismo en la Meca del Cine, concretado con su colaboración en X-Men: Days Of Future Past (movie que prepara en el más absoluto de los secretismos audiovisuales el veterano Bryan Singer).

- ¿Qué es lo que te atrajo de un filme como Incompatibles?
- Primero, hacer una película siempre es interesante. Aunque lo que de verdad me sedujo fue la oportunidad de meterme en la piel de un policía, sobre todo cuando has crecido en un lugar como en el que lo hice yo. Ousmane Diakhité es un chico de los barrios de París, de las afueras de la capital, que se convierte en poli; situación que es muy atractiva a la hora de mostrar en pantalla, porque eso existía diariamente en mi mundo. Hay muchos chicos de los suburbios que desean llevar placa, porque normalmente la gente que se cría allí está del otro lado: son un poco canallas, granujas, camellos... Así que, por una parte, quería enseñar esa realidad (piensa con una sonrisa cómplice); aunque también me divertía disparar, conducir rápido...

- En el guion hay como una dicotomía constante entre Eddie Murphy y Jean-Paul Belmondo, como si fueran metáforas de un par de maneras distintas de hacer cine policiaco….
- Son dos tipos de polis distintos, y nosotros queríamos experimentar con esas diferencias, y personalizarlas entre los papeles de Laurent y el mío. Sin embargo, las distinciones, conforme va evolucionando la película, se superponen. La cosa se podría resumir como que hemos querido jugar con la forma americana, pero el fondo es un posicionamiento muy francés.

- Una de las cosas que más llaman la atención en la obra de David Charhon es la crítica social que acompaña a la trama. ¿La urbe del Sena es tan clasista como refleja la cinta?
- Sí. Cuando creces fuera y llegas a París, ves que te miran como si fueras un extranjero. Es como una frontera invisible que se instala en las periferias. Queríamos representar ese paisaje, aunque no es tan exagerado como aparece en el argumento. Partimos de clichés, aunque algunos parisinos sí son así. En todo caso, el antídoto a ese clasismo se basa en el cambio de las mentalidades por ambos lados.

- ¿Qué es lo que te resultó más difícil a la hora e encarnar tu personaje, mantener la forma o fue algo más concreto del papel?
- Es verdad que, cuando haces una comedia de acción, piensas más en el humor que en lo otro. Lo primero que me vino a la mente es que tenía que conducir rápido, disparar… además de presentar un buen estado de forma. Pero, nada más empezar a rodar, me sorprendió la intensidad de las escenas; y en un momento dado llegué al límite. Pero lo más difícil para mí fue realmente la secuencia de la orgía en la discoteca, porque soy muy púdico: no me siento bien desnudo ni con la desnudez de los demás, justo como Ousmane. Para mí fue lo más complicado (ríe abiertamente).

- Acabas de finalizar un proyecto con Michel Gondry. ¿Cómo es trabajar con un artista tan particular como el realizador de La ciencia del sueño?
- Es mi último rodaje. Se trata de una adaptación del libro La espuma de los días, de Boris Vian. Y cuando lees la novela te preguntas si Vian no conocía de antemano a Gondry, porque es un universo que se le parece mucho. Para mí era el momento ideal de trabajar con Gondry; porque, después del César, tenía una especie de confianza en el plató que no mostraba antes, y ése es un sentimiento peligroso cuando eres actor. Michel me desmontó del todo, y me sentí completamente perdido, ya que es un artista y hay que seguirle constantemente. No entendía nada. Así que, tuve que confiar ciegamente en él; y eso me dio la libertad necesaria para efectuar mi trabajo. Creo que esta experiencia me ha hecho más fuerte, y me ha ayudado a abandonar límites que antes tenía.

- Incompatibles llega a España con la vitola de ser uno de los títulos más taquilleros en las salas francesas. ¿Por qué crees que este tipo de obras, muy en la línea de las producciones de Luc Besson, gustan tanto en el país de Victor Hugo?
- Porque son películas de acción, y el cine es un entretenimiento también. A veces sirve para transmitir mensajes más profundos, sociales, políticos, humanos, puedes cambiar mentalidades… Pero la primera vocación del cine es divertir, y este tipo de creaciones están en ello. Aparte, todo lo que busca acción, como este filme, encanta a los franceses. Es un género de largometrajes que nos ha alimentado desde pequeños, y lo amamos sin más.

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Modificado por última vez en Miércoles, 20 Marzo 2013 16:27
Jesús Martín

Soy un auténtico apasionado de las películas que despiertan la imaginación