Entrevista Pepe Viyuela nos habla de Marcelino, el mejor payaso del mundo

Diciembre 18, 2020

La carrera de Pepe Viyuela es una de esas muestras de que, cuando hay talento, se puede hacer casi de todo en el mundo del espectáculo.

      El actor salta continuamente entre televisión, cine y teatro, compaginando además los espectáculos de payaso con las obras teatrales, con soltura y dejándonos momentos más que interesantes, como esta pequeña joya de documental que es Marcelino. La historia de un payaso español que fue el mejor payaso del mundo, aunque a día de hoy le hemos olvidado. Chaplin le admiraba, y Buster Keaton pensaba que no había mejor número en un escenario que el de Marcelino. El documental de Germán Rueda nos trae de vuelta su figura, con Pepe Viyuela narrándolo, hablando de sus experiencias como payaso, y dando vida a Marcelino en unos momentos de ficción dentro del documental. Hablamos con el actor en EXCLUSIVA, y esto es lo que nos contó.

      Quizá lo más importante primero. ¿Quién era Marcelino?
      Marcelino fue un payaso, bueno ante todo un ser humano primero, pero fue un payaso gigantesco de finales del siglo XIX y principios del XX. Y curiosamente había desaparecido por completo. Es como una especie de sombra que viene desde el pasado que nos viene a contar historias, yo creo, de lo efímero de la vida, de la vacuidad del éxito. De cómo las vanidades no tienen mucho sentido en el mundo en el que vivimos cuando puedes haber sido el más grande, y de pronto caer en el mayor de los olvidos. Pero sin duda fue, en su momento, considerado como el mejor payaso del mundo.

      El mejor payaso del mundo era español… Encumbrado por la prensa internacional, convertido en ídolo donde actuaba… ¿por qué siendo español no sabemos casi nada de Marcelino?
      Bueno, yo creo que lo que ocurrió con él es lo que ocurrió con muchas figuras del arte y del espectáculo. Los tiempos cambian y pasan por encima. Hay tsunamis. Y el tsunami de aquel momento se llamaba cine y él no supo sortear, digamos, ese tsunami que se lo tragó. Él se dedicaba al entretenimiento en vivo, en circos, y al espectáculo en directo. Cuando llegó el cine, eso cambió el entretenimiento, lo volvió del revés y él no supo subirse a ese tren. Así como Buster Keaton o Charles Chaplin se dedicaban al espectáculo en directo o al vodevil y sí que supieron, quizá también por edad al ser algo más jóvenes, encaramarse a ese tren en marcha y triunfar, pasar a la historia. Gracias al cine los recordamos y sabemos quiénes eran. Sino habrían desaparecido igual que desapareció Marcelino. Y solamente el tesón de un periodista contemporáneo, Mariano García, que un día encontró un resto de este payaso en prensa y empezó a tirar del hilo para descubrir una historia hermosa por un lado, trágica también, y que, como te comentaba antes, nos habla no sólo de Marcelino, sino de la fragilidad de la existencia y de la vanidad en la que vivimos y que acaba desapareciendo cuando nos vamos.

Pepe Viyuela 2

      Sin revelar demasiado, aunque sea una historia real, tiene algo de cuento con moraleja sobre un mundo, el del espectáculo, que crea juguetes rotos muchas veces. O como decía Valdano de Maradona, le enseñaron a subir, pero nadie le enseñó a bajar…
      Totalmente. Esta profesión es muy venenosa y muy engañosa. Te pierdes muchas veces en espejismos y cuando vuelves a la realidad ya no sabes vivir en ella. Creo que, de alguna manera, es lo que le pasó a Marcelino. Por otro lado creo, sin querer hacer un análisis psicológico del personaje, que debió ser un niño que sufrió mucho, no sé si maltratado, pero con muchos problemas, que tuvo que salir de su casa muy joven y ganarse la vida trabajando muy duro. Como la historia que contabas de Maradona, llegó a lo más alto. Y eso para digerirlo es muy difícil. Y creo que era alguien perfectamente dotado para el escenario, pero bastante incapacitado para las relaciones sociales fuera del escenario. Prácticamente no se le recuerdan amigos, sus relaciones sentimentales tampoco fueron bien, en los negocios no fue un lince… Era una estrella cuando el telón se abría y se movía por el escenario, y luego, creo que un desastre cuando el telón caía y se iba a su casa. Ahí, se perdía. Quizá, quizá no sabía vivir.

      Y un proyecto tan íntimo y tan pequeño como éste, ¿cómo te llega? Porque eres narrador del documental, también cuentas tus experiencias como payaso pero también eres Marcelino. Te vemos repetir los sketches que él hacía.
      No repito los sketches que él hacía porque no se conocen muy bien. Hemos fantaseado mucho y hemos aprovechado todo lo que yo he podido ir haciendo durante los años que he podido ser payaso para aplicarlo en lo que tiene que ver con el humor no verbal, que era el que practicaba Marcelino. Marcelino prácticamente no hablaba, utilizaba algún silbido, algún sonido en escena, pero todo era muy visual…
      A mí el proyecto me llega a través de Germán Rueda que es el director, que había leído el libro de Mariano. Yo hacía años ya había leído algo en prensa, escrito por el propio Mariano, y luego ya publicó el libro. Un día Germán me llamó, no nos conocíamos de nada, y me hizo una ilusión tremenda porque me habló de Marcelino y me pidió colaborar o ayudar de la manera que me fuera posible. Nos reunimos y, en principio, el proyecto tenía únicamente un carácter documental. Íbamos a hablar de Marcelino, de lo que suponía su figura para mí, de la figura del payaso contemporáneo y lo que ha supuesto a lo largo de la historia… Pero luego se nos pasó por la cabeza la idea de hacer ficción alguno de esos momentos. Echar a volar la imaginación y utilizar lo que yo sabía hacer como payaso para ligarlo a la figura de Marcelino. Esa parte de ficción la trabajamos juntos y la estuvimos rodando, pero luego creo que Germán ha hecho una muy buena mezcla entre lo que es el documento y lo que es la ficción, utilizando el blanco y negro y el color como contrapeso entre una y otra.

Pepe Viyuela 3

      Unos momentos de ficción que compaginan esos gags cómicos y momentos íntimos de su vida, que muestran ese paso del éxito al fracaso. ¿Cómo se ha creado todo eso? Porque da la sensación de que en esta historia hay una película de ficción que contar.
      Sí, sí. El sueño de Germán, y el mío también, aunque no fuera yo quien lo protagonizara, es que Marcelino tuviera esa película. Una película de ficción en la que se contase cómo fue su vida, con todos los datos que ya hay recabados. Y estoy seguro de que esta película estaría hecha si Marcelino fuese norteamericano. Porque su historia es paradigmática. El payaso que nace pobre, llega hasta la cumbre y un buen día se encuentra sólo, sin amigos y arruinado. Y que termina como termina. Es una historia para contar. El guión está escrito, no hay que hacer nada. Pero teniendo en cuenta las circunstancias en las que vivimos, el panorama nacional en lo que respecta al cine… pues probablemente sea una película demasiado cara. Habría que reconstruir o recrear digitalmente lugares y rincones que ya no existen. Una película cara que Germán no podía hacer en este momento, y que hemos decidido, por el hecho de sacar a Marcelino del olvido, llevarla a cabo de esta manera. Puede ser, ojalá lo sea, un trampolín para hacer una película plenamente de ficción sobre Marcelino, y ya hay algún productor que se ha interesado. Pero todavía no se ha materializado nada.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Viernes, 18 Diciembre 2020 16:43
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión