El director de la película original, Ron Howard, ha comentado el estado de la secuela que se preparaba para Disney + y asegura que ésta sigue en pie aunque no se tengan noticias.

    A principios de año se lanzó la noticia de que Disney + preparaba una secuela de Willow, película dirigida por Ron Howard en 1988, con producción de Lucasfilm, que no rindió en taquilla como se esperaba del proyecto, pero que se convirtió en película de culto con el tiempo, marcando a una generación de espectadores con otras cintas de aventuras de los 80. Durante mucho tiempo se especuló con la posibilidad de una secuela, algo que se confirmó finalmente en enero cuando surgió la noticia, que por un lado emocionó a parte de los fans de la original, pero preocupó a otra parte por si no sabían adaptar el estilo de la película. La decisión era posible ahora que Disney tenía posesión de las propiedades intelectuales de Fox y Lucasfilms.

La esperada secuela en formato serializado de la película de Ron Howard, todavía no ha recibido luz verde para comenzar, según su director.

Aunque cuando pensamos en Lucasfilms la mente se nos dispara a Star Wars o Indiana Jones, la compañía tiene otras propiedades que pasaron a manos de Disney y que son muy interesantes como es el caso de Willow, la película de Ron Howard de 1988 que iba a convertirse en serie de televisión como secuela en Disney+ pero parece que no hay buenas noticias por ahora para los fans de Willow.

Ron Howard ha confirmado que hay negociaciones avanzadas para llevar Willow a la televisión en Disney + como una secuela liderada por Jon Kasdan, guionista de Han Solo.

Durante el último año, Ron Howard ha mencionado o bromeado de vez en cuando, con la posibilidad de una secuela de Willow, en el mundo en el que vivimos lleno de secuelas, precuelas, reboots y similares. Pero no ha sido hasta hace unas horas que la noticia se ha confirmado y el propio Howard ha asegurado que ya hay negociaciones al respecto. En una entrevista con el podcast de MTV Happy Sad Confused, el director ha confirmado las negociaciones sobre la serie secuela de Willow. Al ser preguntado por el proyecto, Howard ha mencionado que Jon Kasdan, guionista de Han Solo, está en negociaciones para llevar la propiedad de Lucasfilm a la pequeña pantalla.

En El Corazón del Mar ***

Diciembre 03, 2015
Aventuras en el mar y homenaje a Moby Dick de la mano de Ron Howard. Quien me conozca sabe que el director de películas como Willow, El Código Da Vinci, Cinderella Man, Una Mente Maravillosa o El Grinch, no es santo de mi devoción. Tiene películas muy interesantes (El Desafío, Rush…) y otras, muchas que no me llaman nada. Así que aquí dejo mis gustos y filias personales a un lado para hablar de esta película, homenaje a Moby Dick (que no una nueva adaptación de la historia, que quede claro), y al mismo tiempo homenaje al cine clásico de aventuras, sobre todo a Moby Dick de John Huston, aunque suene casi contradictorio. No lo es. Visualmente toma mucho del maestro Huston, pero el argumento difiere de la novela.

En realidad se trata de la historia del buque ballenero Essex, historia en la que Herman Melville se basó para escribir Moby Dick, y que se supone que son los hechos reales de aquellos que se enfrentaron a la gran ballena blanca. Y como tal está contada la historia, con Melville (Ben Whishaw) pidiéndole a uno de los supervivientes (Brendan Gleeson), que le cuenta la historia que vivió 30 años atrás, cuando el barco quedó destrozado por el enfrentamiento con aquella ballena blanca, y los supervivientes atrapados en una isla a miles de kilómetros de la costa. Esa es la parte que nunca nos han contado de la historia, y donde la película se vuelve más interesante, la verdad.

Como siempre con el cine de Howard tenemos un gran reparto, aunque, también como casi siempre en su cine, el director opta por ser demasiado “clasicista”. No es que beba del cine clásico, es que a veces se emborracha hasta el punto que cuesta distinguir sus planos de los de Huston, lo que hace que tenga menos personalidad de la que debería este relato de supervivencia, locura, entrega, amistad y honor entre marineros, cegados, o no, por la codicia o la necesidad, y enfrentados a un ser que casi parece la ira de Dios, como en la novela de Melville, o el propio Dios, aunque aquí con un tono ecologista que no pega con el relato, la verdad.

El reparto exprime sus personajes pese a algunos clichés, destacando los nombres de esos dos hombres que recuerdan el viaje del Essex, pero también los de Chris Hemsworth (una especie de Ahab), Tom Holland, Benjamin Walker y, sobre todo Cillian Murphy. El resultado tiene sus altibajos, como comentábamos, pero acaba siendo una película de aventuras a la vieja usanza, muy entretenida y espectacular por momentos, con instantes que parecen extraídos de un cuadro de Christopher Blossom, por ejemplo, de gran belleza. Entretenimiento y aventuras, aunque quizá la intención sea dar algo más, y por eso el drama entre personajes funciona (el capitán y el primer oficial), como funciona la mirada de ese niño que aprende por las malas lo que es el mar. Sólo el esfuerzo en estos tiempos, ya merece reconocimiento, aunque quizá en manos de otro director hubiese quedado más redonda, o con más personalidad. Recomendable, eso sí. Jesús Usero

" data-width="500">
">

Concurso EN EL CORAZÓN DEL MAR Merchandisinghttp://www.accioncine.es/concursos-sp-1554204485/3782-concurso-en-el-corazon-del-mar-merchandising

Posted by Revista ACCION Cine-Video on viernes, 27 de noviembre de 2015

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

Crítica de la película ¡Qué Dilema! 

No sé en principio cómo será recibida en nuestro país la última comedia de Vince Vaughn, pero no conviene olvidar que en USA su estreno estuvo rodeado de una extraña polémica debido a que en uno de los trailers se veía una escena en la que el actor tenía un diálogo con el que la comunidad gay se puso en pie de guerra al considerarlo ofensivo y fuera de lugar. Se rumoreó que la película podría perder esa escena o incluso no ser estrenada en cine y llevada directamente al mercado del DVD para zanjar la polémica, aunque su director, Ron Howard, aseguró que ni la escena era ofensiva, ni el diálogo era homófobo, y que habría que esperar a ver la película para entenderlo todo.

Muchos también acusaron a la distribuidora alegando que todo era un montaje comercial para impulsar la taquilla de la película por aquello del morbo, porque era una cinta con la que nadie sabía qué hacer y que, de hecho, se había relegado al limbo de los estrenos de enero y febrero, que es cuando suelen aparecer esas películas en las que casi nadie confía ni sabe bien cómo estrenarlas. Una vez vista, podemos asegurar que Howard tenía bastante razón. Hay que tener la sensibilidad muy a flor de piel para sentirse ofendido por el chiste, tiene su explicación dentro de la trama (y de hecho sin esa escena la película no tendría sentido) y, la verdad, el problema de la misma no es que el chiste sea homófobo o no. Es que, como gran parte de la película, no es gracioso. Pero nos sirve para darnos cuenta de cómo está el patio y de lo nerviosa que anda la gente como para saltar a las primeras de cambio con algo como esto. Lo que me hace pensar que si esta escena les puso así, alguno cuando vea Resacón 2 tendrá un infarto. Esta películas es más bienintencionada que ácida, la verdad.

Polémicas algo absurdas aparte, ¡Qué Dilema! supone el regreso de un director tan laureado como Ron Howard, a un género que conoce bien gracias a películas como Un, Dos, Tres… Splash o Loca Escapada a Las Vegas, pero que no tocaba desde hace más de 10 años, cuando dirigió EdTV. Y para hacerlo ha contado con dos nombres muy fuertes de la comedia en los últimos años en USA, como son Vince Vaughn y Kevin James, que campan a sus anchas por el metraje sin que nadie haya puesto mucho freno a sus tics varios, algo de lo que se resiente la película.

Y es una pena porque el tema que trata es curioso e interesante, con un tipo que descubre por azar que la mujer de su mejor amigo le está engañando, pero no sabe cómo decírselo a su amigo sin devastarle, sobre todo en un momento muy delicado, en el que la empresa de ambos se está jugando su futuro. Es argumento de dramón y tiene más de drama que de comedia durante las casi dos horas que dura la película.

Su mayor pega, principalmente, es que nos lo venden como una comedia, nos hacen pensar que vamos a echarnos unas risas con los amigos y resulta que no es así. Es posiblemente una de las películas más adultas y serias en las que hemos podido ver a sus dos actores protagonistas, que intentan por todos los medios hacer reír vía el sarcasmo, las situaciones surrealistas y los momentos raros, pero que no lo consiguen ni la mitad de las veces. Sólo hay que ver el brindis de Vaughn en la cena de aniversario de su novia, la siempre excelente Jennifer Connelly… Se supone que tiene que hacer reír al espectador y consigue que nos sintamos… raros.

Y eso que la película se esfuerza por presentarnos al protagonista y su mundo antes de entrar en faena. Se esfuerza demasiado, eso sí, haciendo que la historia tarde demasiado en arrancar y dando la sensación durante demasiado tiempo de que no sabe muy bien qué quiere contarnos. SI la historia de dos amigos que tienen la oportunidad de sus días, la de un adicto al juego que no es capaz de comprometerse, la de la vida de cuatro amigos en la madurez de sus vidas o todas ellas a la vez. Y luego resulta que la trama central es otra… A veces la economía narrativa da más de lo que quita y se necesita ser breve y conciso y no marear tanto la perdiz.

Esa divagación inicial es la mayor deuda de la película. Ni siquiera que sea menos graciosa de lo esperado, porque si la película es buena, da igual el género, aunque intente ser graciosa, si es algo simpática y la parte de drama está bien conseguida, adelante, será una película entretenida, interesante… Pero su arranque se eterniza haciendo que nos aburramos bastante y no lleguemos a empatizar con los protagonistas. Es algo que se nota en la innecesaria enfermedad de Vaughn con el juego. No aporta absolutamente nada a la película pese a que todo el rato lo andan recordando.

Y eso que los actores cumplen con creces. Desde el dúo protagonista masculino y su excelente química, a las respectivas parejas, con una Connelly que brilla creando un personaje de un par de pinceladas o Winona Ryder, que lo da todo en el personaje femenino más interesante de la película, pero también el más polarizado. Hasta Channing Tatum está muy bien y suyos (junto a Vaughn) son los momentos verdaderamente divertidos de la película (ojo a la pelea en la casa y la vuelta un día después).

¡Qué Dilema! no es mala película pero podía haber dado mucho más de sí. Su insigne director parece haber trabajado de encargo y su guión no está todo lo pulido que debería. Quiere ser una comedia adulta sobre un dilema moral, la traición, los celos y la madurez, pero se queda a medio gas, funcionando mejor el drama, porque reír hace más bien poco. Quedándose a medio gas en todos los frentes.

Así es muy difícil hacer una buena película. Con polémica o sin ella.

Jesús Usero

{youtube}gVUAkvReMFg{/youtube}