Max Giwa y Dania Pasquini ponen a bailar al personal con algunos de los temas más reconocibles del pop y el rock de los ochenta. Una feel good movie en toda regla donde el elenco interpretativo brilla tanto como las versiones de las célebres canciones.

Taylor (Hannah Arterton) viaja a una zona costera de Italia para asistir a la boda de su hermana mayor, Maddie (Annabel Scholey). La chica ya conocía el sitio de antes, cuando estuvo de vacaciones y se enamoró de un lugareño llamado Raf (Giulio Berruti). Conmovida por los recuerdos, la protagonista toma la decisión de contactar nuevamente con el joven, e invitarle a la ceremonia. Lo que no supone es que el futuro esposo de su sister coincide en identidad y físico con el muchacho al que plantó tiempo atrás.

Tal es el argumento central de Walking On Sunshine, una película concebida para divertir desde la primera escena; y que mezcla con soltura la naturaleza de los karaokes de altura con los resortes de la comedia romántica clásica.

Heredero de Mamma Mia! y de Amanece en Edimbrugo, este musical (cuyo título copia el de la homónima tonada del grupo Katrina and the Waves) derrocha energía por cada fotograma, y cromatismo escénico en cada giro de cámara. Todo un engranaje que provoca que el público asistente participe de las desventuras y amoríos de los personajes, quienes narran sus penas y alegrías al son de baladas extraídas del repertorio de Cindy Lauper, Depeche Mode, Cher o Huey Lewis and the News.

Una apuesta coreográfica que, no obstante, está integrada por un cuadro dramático cuyos miembros no son en su mayoría ni verdaderos cantantes ni bailarines. Sin embargo, la efectiva complicidad con los directores hace que el elenco brille en funciones ajenas a su habitual desarrollo profesional. Labor en la que destacan los atractivos Giulio Berruti y Hannah Arterton. El protagonista romano de El halcón y la paloma (a quien también se pudo ver en el largo Bon Apetit) saca todo el jugo al galán confuso bautizado Raf, mientras que la hermana pequeña de Gemma Arterton hace lo propio con la cabal y aparentemente segura Taylor.

Aunque, a nivel mediático, sea el debut en la pantalla de la potente Leona Lewis la mejor carta de presentación internacional de la movie. La estrella de Factor X atenúa las lagunas interpretativas con sus excelentes dotes para los gorgoritos, aunque su personaje esté un tanto diluido (algo que, a la postre, resulta incluso productivo).

Dentro del casting es justo mencionar la gamberra caracterización de Greg Wise (la pareja de Emma Thompson, que saltó a la fama en Sentido y sensibilidad). El espigado actor da todo un recital tunero para montar al calavera de Doug; y, de paso, se marca un número de Faith que habría convencido al propio George Michael.

Con sencillez y alegría, Walking On Sunshine consigue su objetivo: que los espectadores salgan del cine con la sensación de haber repasado muchos de los hits que marcaron sus vidas. Además de recibir ideas para triunfar en las sesiones de karaoke con los amigos y la parentela…

Jesús Martín

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