¿Qué sabemos de la secuela de Gladiator? ¿Tendremos Gladiator 2?

Tras casi 20 años de espera, parece que Gladiator 2 es una realidad, con Ridley Scott de nuevo tras las cámaras y con una historia que seguirá al personaje de Lucius, interpretado por Spencer Treat Clark en la película original, 20 o 30 años después de aquellos hechos, convertido en un hombre y luchando contra los enemigos de Roma. Pero hay muchas incógnitas. John Logan no vuelve al guión, y por el momento Russell Crowe no ha confirmado su presencia, aunque Scott está seguro de querer contar con él. ¿Merece la pena hacer una secuela 20 años después sobre todo tras el final de Gladiator? ¿Será la película que todos queremos ver? ¿Contará con el reparto original? Revisemos lo que sabemos en este video…

Jesús Usero

Los productores de Gladiator 2 confirman que la historia tendrá lugar más 20 años después de los hechos narrados en Gladiator, y seguirá al niño, nieto del Emperador, que ahora será un hombre adulto.

Sonaba casi a pesadilla cuando en noviembre de 2018 surgieron las primeras noticias de una secuela oficial de Gladiator, con Ridley Scott de nuevo dirigiendo el asunto, pero seguramente sin Russell Crowecomo protagonista. Aunque ya desde el estreno de la primera película se habló de una posible secuela, por ejemplo narrando el camino de Maximo, personaje de Crowe, para alcanzar a su hijo y mujer en el Hades y rescatarlos. Todo eso ha desaparecido, según cuentan s Walter F. Parkes y Laurie MacDonald, productores de la película, en HeyUGuys, donde han confirmado que siguen trabajando continuamente con Ridley Scott y que la película estará ambientada 25 años después de los hechos vistos en la original.

Crítica de la película Identidad Robada  

Drama correcto apoyado en su excelente reparto, aunque demasiado televisivo.

Joel Edgerton es un excelente actor que ha destacado en películas como Warrior, La Noche más Oscura o El Gran Gatsby, pero además es un cineasta con varios guiones en su haber y que debutó como director de cine con la más que interesante El Regalo, en la que también fue guionista y se reservó un interesante papel. Aquí hace algo parecido pero con un género completamente distinto, y el resultado es correcto pero irregular, con Edgerton demostrando nuevamente que es capaz de sacar lo mejor de los actores con los que colabora, pero que visualmente no termina nunca de despegar. Una de cal y otra de arena, pero queda por debajo de los visto en El Regalo y sabemos que Edgerton puede dar mucho más de sí.

Crítica de la película Gladiator 

La mejor película de gladiadores desde Espartaco

A día de hoy hablar de Gladiator es sinónimo de éxito tanto por su acogida por parte de la crítica, como del público, como del reconocimiento a través de los diferentes premios y galardones que ha ganado, pero cuando en el año 2000 se estrenó esta película, mucho era lo que se jugaba su director, Ridley Scott, al tratar de rescatar un género (cine histórico de la antigua Roma) que llevaba más tiempo muerto que vivo desde que hacía 40 años se estrenase el último gran éxito de este género, Espartaco (1960, Stanley Kubrick). Sin embargo, la apuesta de Scott resultó acertada como todos hoy sabemos, consiguiendo recaudar nada menos que 460 millones de dólares con respecto a los 103 que contaba de presupuesto.

Pero no fue sólo un éxito económico, también consiguió  ganar cinco Oscars de la Academia (mejor película, actor, efectos visuales, diseño de vestuario y música) además de que la película sirvió para revivir un cine histórico en lo que se denominó el “efecto Gladiator”.  Aquí ya entra lo que quiera creer cada uno pero lo cierto es que tras el estreno de este film empezaron a aparecer en cartelera títulos como: Alejandro Magno (2004), el Rey Arturo (2004), El Reino de los Cielos (2005, también de R. Scott), 300 (2007), Robin Hood (2010, con Russell Crowe y R. Scott) o la ya mítica serie Spartacus (2010, 4 temporadas). Y si, también llegó el remake de Ben-Hur en 2016 pero de esto mejor nos olvidamos…

 

[lectura fácil] El director Ridley Scott prepara la segunda parte de “Gladiator”, casi 20 años después del estreno de la original.

La película “Gladiator” se estrenó en el año 2000 y tuvo mucho éxito, vendió muchas entradas y fue nominada a 11 Oscar.

Siempre se habló de hacer una segunda parte de la película.

En los extras del DVD había un mensaje oculto en el que el guionista John Logan bromeaba con la posibilidad de una segunda parte de la película.

Una de las ideas era que Máximo, que era el protagonista de la película y estaba interpretado por Russell Crowe, iba a buscar a su familia al inframundo.

La revista Deadline ha anunciado quew el director de cine Ridley Scott prepara “Gladiator 2”.

La película se centrará en el personaje de Lucius, que era el sobrino del Emperador de Roma Cómodo.

No se sabe si algunos de los actores de la primera película harán algún cameo, si se sabe que el director puede que sea Ridley Scott y el guionista sea Peter Craig.

La productora será Scott Free, que es la productora de Ridley Scott.

La productora Paramount será quien distribuya la película.

Las productoras Universal y Paramount tienen opciones de cofinanciar la película y distribuirla las dos juntas.

¿Seguirá la gente interesada en esta historia y en el personaje de Lucius?

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©accioncine

El director Ridley Scott prepara finalmente la secuela de Gladiator, casi 20 años después del estreno de la original.

Gladiator llegó en el año 2000 y se convirtió en un fenómeno de masas que revivió el género, que arrasó en la taquilla y que fue nominada a 11 Oscars de la Academia, incluyendo mejor película y actor para Russell Crowe. Siempre se habló de una secuela e incluso entre los extras del DVD había un easter egg en el que el guionista John Logan bromeaba con la posibilidad.

Entrevista Russell Crowe nos habla de El hombre de acero

Crítica de la película El hombre de los puños de hierro 

Irregular puzle de homenajes al cine de explotación de artes marciales, espagueti western y blaxploitation.

Todo en uno. Pero todo amontonado. Mucha acción pero poco ritmo. Demasiado material y personajes que compiten por convertirse en epicentro del relato generándose cierto caos.

De partida la película tiene elementos interesantes. Empieza siendo una especie de homenaje del cine de artes marciales de la Shaw Brothers, en su variante de películas de sable, que hicieron furor en los cines de programa doble en los años sesenta y setenta. Toda la presentación se desarrolla por ese camino, pero lamentablemente las luchas no están bien filmadas porque se decantan más hacia planteamientos visuales propios del videojuego. En esa parcela es curiosa la intervención de la estrella de la WWE, la lucha libre televisiva, Batista, ejerciendo como villano. Pero le convierten en una especie de dibujo animado transformándole en un muñecote de acero cuando recibe un golpe, lo cual puede ser visualmente llamativo, pero resta interés por el personaje, una especie de variante del mutante Coloso de los X-Men que visualmente se comporta como un personaje de videojuego. De ahí que la pelea final enganche menos de lo que debería, porque es pura viñeta de videojuego, más que cine propiamente dicho.

Crítica de la película Los próximos tres días 

Es más que interesante encontrarse una película como Los Próximos Tres Días por varios motivos. Primero porque siempre merece la pena encontrarse cine adulto, tanto en su contenido como en sus protagonistas y desarrollo, servido de la mano de un muy buen guionista como Paul Haggis. segundo porque así podemos comprobar si el cine dedicado al público más maduro sigue de capa caída, salvo éxitos puntuales, o logra remontar de alguna forma el vuelo.

Porque la verdad sea dicha, cada vez menos cintas consiguen interesar a la audiencia mayor de 35 años, que es a quien en principio van destinadas estas películas, convirtiendo en fiascos o éxitos menores, en el mejor de los casos, películas como Wall Street 2, Más Allá de la Vida, La Sombra del Poder (también con Crowe, por cierto) y otras tantas. De hecho en los últimos meses solamente The Town puede considerarse un éxito rotundo en este aspecto. La Red Social podría encontrarse dentro de los éxitos. Pero la temática y la calificación por edades de la misma ayudaron bastante en USA.

Incluso con la llegada de los premios, que suelen levantar la taquilla de estos títulos, ya no es lo que era y comienza a dejar algo que desear. El año pasado The Hurt Locker, la flamante ganadora del Oscar, se las vio y se las deseó para alcanzar los 10 millones de recaudación, mientras que este año sólo Origen ha sido ha conseguido una recaudación de lujo entre las nominadas a los Globos de Oro. The Black Swan y The Fighter andan en menos de 50 millones por cabeza, mientras El Discurso del Rey se conforma con la mitad de eso. Son cifras que van a mejorar, obviamente, en cuanto cualquiera de ellas arrample con un par de galardones importantes. Pero de ahí a asomarse a la recaudación de películas como Origen o incluso La Red Social, va un abismo. Un abismo de muchos millones de dólares que provoca que cada vez se produzca menos cine para el mercado adulto y que cuando se produce los presupuestos se reduzcan para reducir riesgos. Es decir, un marrón.

Así ocurre que películas como Los Próximos Tres Días se convierten en productos que el público general termina por ignorar, sea por falta de interés o de premios. Y no, no es que se merezca ningún premio, pero es una buena película de suspense, sólida y bien escrita, que consigue entretenernos sin ninguna complicación durante sus dos horas de metraje. Bien pensado quizá sí que se merezca un premio...

Si alguien no conoce la trama de la película esta gira en torno a un matrimonio que parece perfecto, pero vive una tragedia cuando la esposa es arrestada y condenada por asesinato. Tras tres años de lucha en vano, su marido, la única persona que cree en la inocencia de ella, tomará una decisión radical intentando acabar con la situación de su esposa. Una decisión que puede terminar con su matrimonio o consigo mismo.

Y es en esa creencia casi religiosa en la inocencia de su esposa en donde radica el verdadero interés de la película. Por encima del suspense, el drama de ese hombre, su obsesión sin límites por la inocencia de su esposa, que le lleva a cometer él mismo diversos crímenes en su intento por liberar a su esposa. A perderse y quizá perder lo que más ama. La solvencia del guión de Paul Haggis se demuestra en el tiempo que tarda en presentarnos a los personajes, sobre todo al protagonista, con paciencia, sin prisa. Haciendo comprensible motivaciones, sentimientos... Pero más aún, no juzgando las acciones del protagonista. Permitiendo entenderle y decidir si queremos creer que lo que hace es una estupidez o algo coherente a lo que le lleva la desesperación.

Haggis sabe aprovechar la puesta en escena para ayudar en su narración al relato, permitiendo que ciertas escenas.ni siquiera necesiten de diálogo, como por ejemplo la sobrecogedora secuencia entre Russell Crowe y Elizabeth Banks en la prisión cuando le va a dar la noticia de que la apelación ha sido rechazada. Ojo al juego de planos, a la importancia de lo que está fuera plano y aparece y a los actores. Y sin una sola línea de diálogo.

Claro que todo ello sería imposible sin un reparto a la altura. Por un lado tenemos a un brillante Russell Crowe capaz de mostrar todo lo que lleva el personaje dentro, desde la determinación a la obsesión pasando por el patetismo, con una simple mirada. Aunque la película peca de dejar todo el peso de la misma en el actor, convirtiendo otras geniales apariciones casi en cameos de lujo, como Liam Neeson, una intermitente Olivia Wilde (en el personaje peor escrito de la película y más tópico, pero del que ella saca petróleo) y un magnífico Brian Dennehy, por poner algunos ejemplos.

Además la trama goza de un excelente ritmo in crescendo que se va elevando poco a poco hasta llegar al último tercio de película, la fuga en sí, convertida aquí en una trepidante y emocionante persecución que, si bien se alarga demasiado, deja un excelente sabor de boca. No así la última secuencia de los policías, una bajada de pantalones en toda regla en lo que parece la necesidad de Paul Haggis por limpiar su conciencia y la del espectador, justificando sin necesidad a su personaje central. No hacía falta, para nada.

Suele sucederle a este hombre que a veces tiene ciertas lagunas de guión de peso, que dejamos pasar porque el hombre se aplica en lo que realmente importa. Los personajes. Y aquí consigue lo que pretende, una buena pieza de suspense perfectamente conducida aunque con ciertos problemas en algunos aspectos que la alejan de la perfección, algo que nunca fue su intención. Una película entretenida y adulta, convincente y que deja un buen sabor de boca. Es una pena que en USA la hayan ignorado y sería una pena ignorarla aquí. Aunque sólo sea por Crowe y Haggis merece la pena hincarle el diente.

Jesús Usero

Crítica de la película Robin Hood

Robin Hood es un gran ejercicio de cine al estilo clásico, una buena película, pero que nadie piense que va a ver Gladiator 2. No es el caso ni tendría sentido alguno que lo fuera. De hecho, como película, opino que ésta es mejor que Gladiator, porque está más compensada en el desarrollo argumental.

Ridley Scott vuelve a demostrar su absoluta maestría a la hora de manejar los aspectos visuales de la narración, hasta el punto de que en esta película vuelve a proporcionarnos algunos momentos mágicos de recreación de ambientes que ya le hemos disfrutado en títulos como Los duelistas, Alien, Blade Runner

Por otra parte su visión del personaje de Robin Hood encaja a la perfección con esa especie de reescritura moderna del género de caballeros sin caballeros, dando protagonismo a los Sancho Panza antes que a los Quijotes, por decirlo de algún modo. Es coherente con los tiempos que hoy vivimos, y supera intentos precedentes en ese mismo camino, como Destino de caballero, escrita y dirigida por el guionista de esta revisión del mito de Robin Hood, Brian Helgeland, o El reino de los cielos, dirigida por el propio Ridley Scott. Si nos fijamos esa tendencia ya aparecía también en El señor de los anillos, donde un montaraz, Trancos, se revela como el heredero de la corona Aragorn, y además la misión de destruir el Anillo Único corresponde a un aparentemente insignificante Hobbit ayudado por su amigo, un hombre del pueblo, cuya odisea era un homenaje, según explicó el propio J.R.R. Tolkien, a los suboficiales que habían salvado tantos pellejos de oficiales en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.

Como dice el refrán: unos cardan la lana y otros llevan la fama. La película de Scott va un poco de todo eso, de cómo un soldado más o menos corriente, Robin, que no pasa de arquero en el ejército del mitificado rey Ricardo Corazón de León, acaba teniendo un papel que le pone a la altura de reyes, príncipes y demás fauna “de alcurnia”...

Es una historia de “hombre hecho a sí mismo”, de ésas que tanto le gustan a los norteamericanos, pero sin toda la fanfarria que acompaña este tipo de fábulas mitificadoras del American Way of Life. De hecho, hay una escena clave que puede pasa desapercibida por breve, pero es fundamental y por eso quiero destacarla: el encuentro de Robin con sus compinches en la aldea mientras pasea con Lady Marian, y el gesto de Russell Crowe desde el caballo cuando sus colegas de trinchera se mofan de él saludándole como Sir Robin….

Es uno de tantos momentos que explican lo que me parece más elogiable de cómo ha trabajado Ridley Scott el abordaje de esta historia, que vuelve a ser uno de sus cuentos de hadas (todas las películas de este director tienen mucho que ver con los cuentos de hadas, pero siempre desde un punto de vista desmitificador, más cercano): la atención al detalle.

Allí donde Gladiator pecaba de excesiva y grandilocuente (y precisamente por eso nos entusiasmaba, como los fastos del propio imperio romano, esto es, en total coherencia con el mundo  que recreaba en aquella ocasión), aquí encontramos justo lo contrario: un ejercicio de modestia narrativa y expresiva que no hace especial hincapié en nada y trata los momentos de violencia desnudándolos de toda tentación épica. Esto se advierte incluso en el trabajo de acompañamiento musical. Y profundizando levemente en la época que Scott ha elegido recrear para la pantalla en esta ocasión nos daremos cuenta de que eso es otro ejercicio de coherencia muy propio de este director que bien merece el calificativo de perfeccionista.

Por eso he dicho también que en muchos aspectos esta película está más cerca de Los duelistas que de Gladiator, y como afirmo al principio, por eso opino que como película, esto es, como obra cinematográfica, es mejor que Gladiator, aunque  sea menos visceral y yo me lo pase como un crío cada vez que veo aquella.

Un ejemplo de ello es cómo desarrolla la historia de amor entre los dos protagonistas, que es el hilo conductor de toda la historia (la película empieza y termina con Lady Marian) y despierta lejanos ecos de aquella gran película protagonizada por Sean Connery y Audrey Hepburn, Robin y Marian (la versión de cartel que encabeza este texto refleja ese protagonismo bicéfalo a la perfección). Scott desarrolla el romance con leves pinceladas que reparte por la trama cuidadosamente, a veces simplemente con una imagen, como si fueran pequeñas miniaturas dentro de la trama general que no frenan las varias intrigas llamadas a desarrollarse simultáneamente en un guión ciertamente denso, algo complejo, en el que a Helgeland se le ha ido un poco la mano y que muy posiblemente, como sugiere mi colega y amigo Jesús Usero, requeriría mayor metraje. Veremos si, como ocurrió en Gladiator, algunas cosas quedan más o mejor explicadas en los extras del DVD (recuerden que en aquella los extras nos dejaron más claro el segundo cambio final de bando del lugarteniente de Máximus, Falco, y por qué estaba tan mosqueado con el emperador a consecuencia de la ejecución de unos colegas), pero en todo caso creo que en Robin Hood Scott hace un buen uso de la elipsis y cuenta todo lo preciso sin dejar personajes o situaciones a medias.

Por otra parte, tengo claro que Robin Hood es más madura que Gladiator en su planteamiento, en justa correspondencia con el tema que trata, que bien podríamos explicar como el papel de los don nadie, de la gente común y corriente, en los grandes acontecimientos históricos. Para explicarme mejor tengo que revelar aquí información del desenlace, de manera que aviso, en letras grandes, que empieza el Spoiler y recomiendo a quienes no hayan visto la película que se salten este párrafo. Podríamos mirarla también como la típica historia de éxito en la que el protagonista medra hasta una posición social superior, pero no deberíamos olvidar que, aún iniciando así su camino para convertirse en leyenda, acaba viviendo como un forajido en un bosque, dicho sea de paso un desenlace que algunos pueden caer en la tentación de calificar como demasiado “feliz”, pero que en todo caso está tratado por el director, tanto en el texto del diálogo de Cate Blanchett/Lady Marian como por la parte visual, como una especie de utópico cuento de hadas del que al mismo tiempo el director consigue revestir de un aire de provisionalidad, de algo que está sujeto con pinzas, como un castillo de naipes que en cualquier momento podría desmoronarse.

Miguel Juan Payán

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