Crítica de la película Un momento en el tiempo - Waves

Imaginativo retrato coral de dos hermanos y de su familia desestructurada, un trabajo que recuerda en esencia al de la oscarizada Moonlight.

Un efecto hipnótico se eleva en cada fotograma que compone esta inspirada y estilística película, la cual sigue una línea de recreación en el tiempo y el espacio voluntariamente ralentizada, y algo recargada; lo que da un aura casi poética a lo que ocurre a lo largo del argumento central.

La historia de Waves no es particularmente innovadora. Narrada desde el parapeto agradecido de los dramas familiares, el guion arranca con Tyler Williams (Kelvin Harrison Jr.): un chico de instituto que destaca en el equipo de lucha libre, situación que le granjea popularidad y los méritos suficientes para aspirar a una beca universitaria. Pero todo esto se tuerce, cuando el joven sufre una lesión incurable en su hombro. El fin de la práctica deportiva acaba con las esperanzas de futuro de Tyler, quien ve cómo su relación con su novia naufraga, frente al embarazo no deseado de esta. Durante una discusión violenta, Tyler golpea a su antigua pareja y le provoca la muerte. Este hecho lleva al muchacho a la cárcel, con una sentencia de cadena perpetua.