Crítica de la película Escape Room: Mueres por salir

Muy inferior a la primera entrega.

      Una primera entrega que se encontraba a caballo entre una versión de andar por casa de Cube y los juegos tortuosos de Saw, con un grupo de personas obligadas a escapar de una serie de Escape rooms a cada cual más retorcida que en la anterior donde no conseguir descubrir cómo seguir adelante, significaba la muerte, lo que iba reduciendo el grupo de personajes según avanzaba la historia. Pero el diseño de las trampas, el carisma de varios miembros importantes del reparto, un guión ágil y certero… todo eso hizo de Escape Room una agradable sorpresa. No iba a convertirse en la película de terror del año pero sí que nos agradó a la mayoría y gracias a su discreto presupuesto y muy buena acogida, se ganó una secuela. Algo que ya prometía el final abierto.

Entrevista con Holland Roden a quien pudimos ver con anterioridad en la película Follow Me y en las series Perdidos, MacGyver y Teen Wolf. Ahora la veremos pasando apuros en Escape Room 2: Mueres por Salir que se estrenará en cines en España el 13 de agosto

      ¿Conocías la primera película de Escape Room antes de participar en la secuela?

      La verdad es que no la había visto, normalmente me asustan mucho las películas de terror. Aunque no hay mal que por bien no venga, porque cuando la vi preparándome para la audición me encantó. Se la he recomendado a todos mis amigos. Con esta película parece que estás en una montaña rusa, no es la típica película de terror. Me dio la impresión de que era una película familiar divertida, al margen de su contenido.

      ¿Cómo te preparaste para el papel de Rachel Ellis?

      Bueno, en principio hice la prueba para el papel de Brianna (el personaje de Indya Moore), así que cuando me dijeron que iba a ser Rachel me quedé pensando a ver qué habían visto de roquera punk en mí (ríe). Así que me puse una peluca negra, un montón de piercings de mentira y me tiré a la piscina. Me alegra que viesen algo en mí y haber tenido la oportunidad de transformarme un poco para el papel. Eso sí, me tocaron días de peluquería y maquillaje más largos, ya que necesitaban colocar extensiones y elaborar peinados que emulasen una cabeza afeitada. Los piercings los tenían que pegar. Una de las cosas que no piensas cuando se idea el vestuario es que cuando vas a rodar y a correr por ahí, muchos de esos pendientes se pueden caer, y la continuidad entre escenas se pierde. Así que me los pegaban a las orejas. Al terminar el día siempre se me quedaban restos de pegamento o una trenza en el pelo. Ha sido divertido transformarme en Rachel.

Crítica de la película Escape Room 

Imaginativa película de Adam Robitel, dotada de ritmo frenético.

Las múltiples similitudes con filmes de semejante factura temática a Escape Room no consiguen apagar el fulgor y el interés de esta vertiginosa obra, rodada con inteligencia y enorme sentido del entretenimiento activo. Adam Robtitel, como muchos cineastas antes que él, da una vuelta de tuerca tecnológica y social a la leyenda del laberinto y el minotauro cretense; y construye un mecano a lo Agatha Christie, donde los diez negritos de la novela de la escritora británica se convierten en seis jugadores, sin aparente conexión existencial entre ellos.