De muertos vivientes clásicos a infectados rabiosos: una selección de películas de zombis inolvidables
Con motivo del estreno de 28 años después vamos a recomendar algunas películas sobre infectados, zombis, caníbales y demás seres peligrosos. No pretende ser una guía exhaustiva sobre el tema. Quizá echéis en falta algún título.
He preferido centrarme en películas sobre muertos vivientes e infectados pasando por alto otras sobre pandemias y virus como Estallido (1995), Infectados (Carriers) (2009) o Contagio (2011) cuya cercanía a la realidad puede provocar más canguelo aún, sobre todo de un tiempo a esta parte. Quizá no estén todas las que son, pero la que están son muy curiosas y todas merece la pena verlas.

El último hombre sobre la tierra (1964).
Dirigida por Sidney Salkow y Ubaldo Ragona adapta la novela Soy leyenda que Richard Matheson publicó en 1954. Vincent Price se encargó de dar vida al protagonista de esta, Robert Neville al que la película cambió de apellido por Morgan. A pesar de que se rodó en Roma que intentaron hacer pasar por una ciudad estadounidense y que Richard Matheson, que se encargó de escribir el guion, terminó tan decepcionado con el resultado que pidió figurar en los créditos con otro nombre es, a día de hoy, la adaptación más fiel y correcta de la novela.
Y Price es probablemente el mejor Robert Neville (o Morgan) de la historia del cine. Se anticipó a La noche de los muertos vivientes, sobre todo en las escenas en las que los vampiros/infectados asaltan por la noche la casa del protagonista que combate el aburrimiento y la soledad afilando estacas y cazando a sus vecinos chupasangres durante el día. La idea de Matheson era darle la vuelta a la historia de Drácula convirtiendo al humano protagonista en el monstruo.
Su condición como tal la ha ganado a pulso a base de ser el último hombre sobre la tierra. Es lo que suele pasar cuando no vas con la corriente. Aunque no hay datos concretos se estima que su presupuesto fue de 300.000 dólares.

La noche de los muertos vivientes (1968).
Antes de esta película cuando uno se refería a un zombi solía ser un tipo que había sido víctima de la magia vudú de algún doctor-brujo. En los cómics de terror de la E.C. se solía llamar a los seres que pueblan esta cinta “necrófagos” y salían bastante en sus viñetas créanme.
La película dirigida por George Romero y protagonizada por Duane Jones, Judith O’Dea y Marilyn Eastman tiene el honor de dar inicio a la andadura de lo que hoy conocemos como “zombie”, un cadáver reanimado por una infección que anda por la tierra ansiando devorar carne humana, o cerebros eso ya va en gustos.. Con un presupuesto modesto de 100.000 dólares y haciendo uso del ingenio como por ejemplo alquilar una granja abandonada para poder destrozarla durante el rodaje George Romero logró un éxito sin precedentes que recaudó 30 millones de dólares en todo el mundo.
Además, dio inicio a un subgénero que aún hoy se mantiene vivo y camina por el cine y la televisión en busca de carne humana. O cerebros.

El último hombre vivo (1971).
Nueva adaptación de la novela Soy leyenda de Richard Matheson dirigida por Boris Sagal y protagonizada por Charlton Heston, Anthony Zerbe, Paul Koslo y Rosalind Cash. Contó con un prespuesto de 2,5 millones de dólares y en ella Heston interpreta a un Neville algo más militarista que el de Price, no en vano es coronel del ejército de Estados Unidos algo que luego reproducirían en la tercera adaptación Soy leyenda (2007) dirigida por Frank Lawrence y protagonizada por Will Smith y Alice Braga.
En la película de Heston los infectados más que a vampiros o zombies se parecen a un grupo de cosplayers albinos seguidores del emperador Palpatine o de los templarios zombis de Amando de Ossorio a quienes por cierto he tenido que dejar fuera de estas veinte películas con mucho dolor de mi corazón. Más que un grupo descerebrados en busca de carne humana actúan con mucha cabeza y son capaces de poner cerco a la casa fortín de Neville incluso llegando a construir catapultas y demás armas de asedio.
Parecen más una secta californiana que una masa enfervorecida de hooligans, para entendernos. Quizá la diferencia radique en que el origen de la infección es un arma biológica y no una plaga provocada por vampiros y mosquitos como en la novela. Ya saben Hollywood innovando sobre la obra original. ¿Qué podría salir mal?

Los Crazies (1973).
Nueva incursión de George A. Romero en el mundo de los zombies/infectados. En esta ocasión el origen del lío es un avión del ejército que se estrella cerca de un pueblo llevando en su interior un arma biológica apodada “Trixie” (en honor sin duda de alguna exnovia) y que o bien mata a la gente o la convierte en personas histéricas, desequilibradas y asesinas. Casi mejor lo primero.
Para más INRI el avión cae justo en el suministro de agua principal de la localidad. El guion a cargo del propio George A. Romero se basaba en la historia de Paul McCollough The Mad People y lidiaba no sólo con el brote de infectados maniacos sino también con la ocupación militar del pueblo, la declaración de la ley marcial y la posibilidad de que los militares terminen con el problema dejando caer una bomba nuclear en la población.
El presupuesto de la película fue de 275.000 dólares. La limitada distribución en menos cines de lo debido provocó que resultara ser un fracaso en taquilla. En 2010 se llevó a cabo una nueva versión dirigida por Breck Eisner y protagonizada por Timothy Olyphant, Radha Mitchell y Danielle Panabaker.

Vinieron de dentro de… (1975).
Uno no sólo puede infectarse por virus, bacterias o armas biológicas, también puede terminar siendo atacado por parásitos. Como en esta película de David Cronenberg en la que un complejo residencial sufre el ataque de unos parásitos mutantes que convierten a sus huéspedes en asesinos y obsesos sexuales, todo a la vez, lo cual da un poco más de canguelo que un esqueleto medio desvencijado que quiere comerse tu cerebro.
Y ya si quieren asustarse del todo lean el cómic Crossed de Garth Ennis y Jacen Burrows. Sus infectados son inolvidables y muy terroríficos. Pero volviendo al cine y al maestro Cronenberg la película está protagonizada por Paul Hampton, Joe Silver, Lynn Lowry y Barbara Steele y logró convertirse en el largometraje canadiense más taquillero llegando a recaudar un millón de dólares en ese país.
Y eso a pesar de contar con un modesto presupuesto de 179.000 dólares canadienses. Que la acción transcurra en un lujoso complejo de apartamentos le añade algo de crítica social a la historia.

Rabia (1977).
Otra incursión de Cronenberg en el tema. En este caso el paciente cero de la infección es Rose Miller, interpretada por Marilyn Chambers que sufre un accidente motociclista con su novio y es curada en la clínica Keloid de cirugía plástica. El tratamiento innovador que le aplican en la clínica le provoca que de la axila le crezca una especie de miembro con un pincho con el que se alimenta de sus víctimas.
Espero que no tomen nota de esto los responsables de los anuncios de desodorante. Las víctimas de Rose son infectadas a su vez por el picotazo y desde entonces son incapaces de sobrevivir sin ingerir sangre, preferiblemente humana. El paseo de la señora por la ciudad va dejando un reguero de infectados cada vez más peligrosos que las autoridades tienen que atajar finalmente con escuadrones de la muerte que van acompañados por camiones de basura para recoger a los infectados muertos.
Cronenberg, que contó con un presupuesto de 530.000 dólares volvió a triunfar en taquilla con esta nueva producción canadiense y eso a pesar de elegir como protagonista a una conocida actriz del cine pornográfico de aquella época, Marilyn Chambers, que estuvo acompañada en el reparto por Joe Silver, Frank Moore y Patricia Gage. La película contiene una de las primeras escenas de infectados/zombies en el metro, una idea bastante inquietante.

Zombi (1978).
Segunda incursión de George A. Romero en el mundo de los zombis, esta vez en colaboración con el director italiano Dario Argento que trabajó como coproductor en la película a cambio de los derechos para su distribución fuera de los Estados Unidos. Romero estaba reacio a hacer la película ya que temía ser encasillado como director de terror. Sin embargo, la acción de la misma transcurre apenas varias semanas después de lo ocurrido en La noche de los muertos vivientes.
Un piloto de helicópteros, una reportera y dos SWAT huyen del holocausto zombi en la ciudad para acabar refugiándose en un centro comercial. ¿Pillan la crítica? Al final una banda de motoristas liderados por Tom Savini quien también se encargó de los efectos especiales irrumpen en las instalaciones y tiran por tierra las expectativas de los protagonistas de pasar el holocausto zombi de forma cómoda y tranquila. Aunque en un principio los zombis debían tener la piel grisácea al final en pantalla aparecían con un tono azulado de piel.
Cuando comenzaba en el cine Quentin Tarantino solía decir que él había interpretado a uno de los motoristas de la banda liderada por Savini. La película tuvo un presupuesto de 640.000 dólares lo que le permitió a Romero un poco más de margen que en La noche de los muertos vivientes.

Virus (1980).
Dirigida por Antonio Margheriti al que algunos de ustedes conocerán como Anthony M. Dawson y protagonizada por John Saxon, Tony King y Elizabeth Turner. El título original era Apocalypse Domani, un guiño quizás a Apocalypse Now de Francis Ford Coppola y la historia gira en torno a unos veteranos de la guerra de Vietnam que a su vuelta a casa comienzan a sentir un impulso irrefrenable de comer carne humana. Saxon no quedó muy satisfecho de haber participado en la producción.
De hecho, le ocultaron la naturaleza de la misma hasta que un día en el rodaje vio a un tipo transportando casquería variada para ser devorada por los actores. Curiosa incursión del rey del cine de comandos en los territorios más propios de Umberto Lenzi, Lucio Fulci o Mario Bava. El presupuesto fue de 325.000 dólares y fue un éxito de taquilla ya que logró recaudar más de 200 veces esa cifra, circunstancia que ya le gustaría a muchas películas de superhéroes actuales con sobrepeso en la financiación. Saxon seguramente no lo entendió.

Lifeforce, fuerza vital (1985).
Dirigida por Tobe Hooper y protagonizada por Steve Railsback, Peter Firth, Frank Finlay, Mathilda May y Patrick Stewart adaptaba la novela The Spaces Vampires de Colin Wilson cuyo tono era más cercano a la ciencia ficción mostrando incluso un super edificio futurista que se había construido en Londres.
Una nave alienígena que viaja cerca del cometa Halley (un añadido de la película aprovechando la visita del mismo en 1986) transporta a bordo tres cuerpos que son llevados a la tierra. Se trata de tres vampiros del espacio que chupan la fuerza vital de sus víctimas. Estas a su vez quedan convertidas en una especie de zombis hasta que comienzan a succionar la fuerza vital a otros humanos produciéndose una infección en masa en Londres muy difícilmente controlable.
Eso pasa por poner el centro de control de la agencia espacial europea en esa ciudad. Primera de las tres películas dirigidas por Hooper para la Cannon Films el guion corrió a cargo de Dan O’Bannon y Don Jakoby y contó con un presupuesto de 45 millones de dólares, cifra que se nota y mucho en la factura de la película en la que se puede ver con todo lujo de detalles el apocalipsis zombi-vampírico que se monta en la capital de Gran Bretaña en las escenas finales.

El día de los muertos (1985).
Tercera incursión de George A. Romero en el apocalipsis zombi protagonizada por Lori Cardille, Terry Alexander, Joseph Pilato y Sherman Howard. Un grupo de militares y científicos sobreviven al apocalipsis en un bunker subterráneo mientras capturan zombies para investigar una posible cura.
Greg Nicotero que luego se haría conocido por los efectos especiales de la serie The Walking Dead participó también en la película como actor interpretando al soldado Johnson además de echarle una mano a Tom Savini con los trucajes. De hecho, aprovechó una réplica de una cabeza cortada para gastarle una broma a su madre. Lo que no sabemos es si a su progenitora le hizo gracia. Probablemente ninguna.
Aunque Romero tenía los objetivos más elevados y llegó a hablar de hacer Lo que el viento se llevó con muertos vivientes, al final tuvo que reducir el presupuesto hasta los tres millones y medio de dólares dejando fuera muchas ideas que luego aprovecharía en La tierra de los muertos vivientes. Rodada en Pennsylvania y Florida los extras que hicieron de zombies recibieron una gorra con la frase “Yo hice de zombi en El día de los muertos”, el periódico que se ve al principio de la película con el titular “Los muertos caminan” y un dólar.

El terror llama a su puerta (1986).
Dirigida por Fred Dekker y protagonizada por Tom Atkins, Jason Lively, Steve Marshall y Jill Whitlow en este caso la infección es del tipo parasitario, concretamente de unos gusanos galácticos que un alienígena enano deja caer sobre la Tierra, específicamente sobre la Universidad Corman.
Y esa es una de las bromas de la película, todos los protagonistas tienen apellidos de grandes directores de cine fantástico y de terror, Cameron, Romero, Hooper, Raimi, Cronenberg, Craven, Miner, Bava, Landis… Tom Atkins lleva a cabo en esta película una de sus mejores interpretaciones como el policía Ray Cameron y dice una de las frases más recordadas: “Chicas, tengo una buena noticia y una mala noticia. La buena noticia es que los chicos han llegado. La mala es que están muertos”.
Porque los infectados con los bichos alienígenas se convierten en zombis en los que sus cerebros crían aún más gusanos esparciendo todavía más el brote. Contó con un presupuesto de 5 millones de dólares y aunque no fue un éxito de taquilla con los años ha ido convirtiéndose en una merecida película de culto.

Resident Evil (2002).
Adaptación del videojuego de Capcom dirigida por Paul W. S. Anderson y protagonizada por Milla Jovovich, Michelle Rodríguez, James Purefoy y Eric Mabius. La maligna Corporación Umbrella trastea con el virus-T que acaba convirtiendo en zombis a los trabajadores de un complejo subterráneo situado en Raccoon City. Primera de una larga saga cinematográfica contó con un presupuesto de 33 millones de dólares y logró recaudar más de 100 en todo el mundo. Shinji Mikami uno de los creadores del videojuego original era aficionado a las películas de zombis de George A.
Romero e incluso logró que el realizador dirigiera un anuncio de televisión en 1998 de la segunda entrega del juego Resident Evil que sólo pudo verse en Japón. Los de Capcom quedaron muy impresionados con el resultado y durante un tiempo incluso se desarrolló un proyecto de adaptación cinematográfica con Romero como director. De hecho, este contrató al ilustrador Bernie Wrightson para que realizara el arte conceptual y llegó a escribir cinco o seis borradores del guion que finalmente no fueron aceptados por Capcom.
Anderson entró en el proyecto gracias a haber dirigido otra adaptación cinematográfica de un videojuego Mortal Kombat en 1995. Siguiendo un camino diferente a Romero en lugar de contratar extras para hacer de zombis en la película de Anderson echaron mano de bailarines profesionales que tenían un mejor control de su cuerpo. Adiós a los muertos vivientes gordos pues. Habrá que conformarse con los perros zombis.

28 días después (2002).
Dirigida por Danny Boyle y protagonizada por Cillian Murphy, Naomie Harris, Christopher Eccleston, y Brendan Gleeson en el rodaje se utilizaron cámaras de vídeo domésticas lo que le da un aire de documental inquietante, sobre todo a las escenas de una Londres abandonada que por desgracia luego volveríamos a ver en los telediarios durante la pandemia.
En este caso la infección se transmite por la sangre y convierte a los afectados en máquinas rabiosas de matar con las que es imposible razonar. El virus acaba siendo liberado después de que unos activistas ataquen un centro de investigación en Cambridge provocando la caída completa de la civilización. De la británica, por lo menos. La película contó con un presupuesto de 8 millones de dólares y logró recaudar diez veces esa cifra en la taquilla mundial dando lugar a dos secuelas, por el momento.
Añade una característica muy inquietante a los infectados/zombis, su capacidad para correr algo que a George A. Romero siempre le había parecido poco realista pero que en pantalla resulta muy inquietante. Uno puede huir de un muerto viviente de Romero, incluso estando entrado en carnes. Pero de un infectado de Boyle es bastante más difícil. Y si encima cualquier gota de sangre puede contagiarte…

Amanecer de los muertos (2004).
Seguimos con los zombis velocistas, en esta ocasión en la película dirigida por Zack Snyder y protagonizada por Sarah Polley, Ving Rhames y Jake Weber. En realidad, se trata de una nueva versión de Zombi (1978) de George A. Romero cuyo guion corrió a cargo de James Gunn hoy gerifalte del nuevo Universo DC. Como homenaje a la película original pueden verse breves apariciones de actores como Scott Reiniger, Tom Savini y Ken Foree. Con un presupuesto de 26 millones de dólares logró recaudar 102 millones en todo el mundo.
Junto a 28 días después de Danny Boyle sirvió para aumentar el interés del público en el apocalipsis zombi que producciones televisivas como The Walking Dead no harían sino aumentar posteriormente. Uno de los aciertos de la película es el comienzo del brote zombi en un suburbio tranquilo que pasa en unos segundos de pacífico barrio residencial a antesala sangrienta del infierno llena de caníbales.
Zack Snyder volvería al tema de los zombis en 2021 con Ejército de los muertos (2021) protagonizada por Dave Bautista, Ella Purnell y Ana de la Reguera y que giraba en torno a un atraco perpetrado en una ciudad de Las Vegas infestada de caníbales no-muertos.

La tierra de los muertos vivientes (2005).
Cuarta incursión de George A. Romero en el tema zombi contó con un presupuesto de 15 millones de dólares, el más elevado de toda la serie y logró recaudar 46 millones en todo el mundo. Protagonizada por Simon Baker, John Leguizamo, Dennis Hopper, Asia Argento y Robert Joy narra como uno de los últimos enclaves de la civilización en Pittsburgh se ha convertido en un reducto casi feudal asediado constantemente por las hordas de zombis.
Como en su película anterior con el zombie Bub, Romero intenta humanizar a los no-muertos y en esta entrega incluso los diferencia como el empleado de gasolinera Big Daddy encarnado por Eugene Clark que lidera un ejército de sus semejantes para vengar el indiscriminado ataque a un pueblo perpetrado por humanos en busca de suministros. Greg Nicotero fue el encargado de recrear los zombis en pantalla.
Su maestro, Tom Savini realiza un cameo en la película volviendo a interpretar al saqueador del centro comercial de Zombi (1978) convirtiéndose en el primer actor que repite papel en una película de Romero, aunque sea convertido en muerto viviente. Otros dos que hicieron una aparición de esa guisa fueron Simon Pegg y Edgar Wright protagonista y director respectivamente de la comedia Zombies Party (2004) el tercer título que inspiró en el público el interés por los caníbales no-muertos a principios de siglo junto a 28 días después y Amanecer de los muertos.

Rec (2007).
Dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza supone una refrescante incursión patria en un género habitualmente pasado por alto o directamente denostado en el cine español desde los setenta. La reportera Ángela Vidal interpretada por Manuela Velasco y su cámara encarnado por Pablo Rosso asisten sin saberlo al inicio de un brote zombi en Barcelona. ¿O eran gente poseída que intentó exorcizar un señor de Madrid? En cualquier caso, se trata de una película muy interesante que explora también el subgénero del falso documental o metraje encontrado que tanto éxito tuvo después de El proyecto de la bruja de Blair (1999) de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez.
Con un presupuesto de un millón y medio de euros y logró recaudar más de 33 millones y dio lugar a tres secuelas y un remake estadounidense titulado Quarantine (2008) dirigido por John Erik Dowle que tuvo a su vez segunda parte. Un cambio con respecto a la película original de la nueva versión estadounidense radicaba en que la infección no tenía un origen sobrenatural, sino que era provocada por un virus liberado por unos ecoterroristas.

28 semanas después (2007).
Secuela de 28 días después dirigida por Juan Carlos Fresnadillo y protagonizada por Robert Carlyle, Rose Byrne, Jeremy Renner y Catherine McCormack. Han pasado seis meses desde la propagación del virus de la primera entrega y el ejército de los Estados Unidos declara que ha logrado controlar la infección que parece haberse circunscrito a las Islas Británicas. Sus ciudadanos comienzan a volver y pueden reunirse con sus familiares supervivientes.
Sin embargo, la zona segura establecida en Londres por las fuerzas de la OTAN no es tan segura como parece y el virus no ha desaparecido completamente. Danny Boyle no pudo dirigir la película ya que estaba trabajando en Sunshine (2007) junto a Cillian Murphy. Para promocionar el estreno de la película a alguien se le ocurrió proyectar el símbolo de peligro biológico sobre los famosos acantilados blancos de Dover y una frase que rezaba: “Contaminado, no entrar”, circunstancia que 13 años después quizá no habría tenido ni puñetera la gracia.
Siguiendo los pasos de su predecesora la película trató de mantener ese aire documental utilizando el peculiar estilo de cámara en mano. El presupuesto de la película fue de 15 millones de dólares y recaudó casi 66 millones en todo el mundo, lo que para una secuela no está nada mal.

Doomsday: el día del juicio (2008).
Nuevo brote de un virus chungo, esta vez en Escocia lo que obliga a las autoridades a reconstruir el muro que el emperador romano Adriano construyó para mantener a los bárbaros fuera del limes del imperio. Lo que vienen siendo las fronteras, vamos. Dirigida por Neil Marshall y protagonizada por Rhona Mitra, Bob Hoskins, Malcolm McDowell y Alexander Siddig. Contó con un presupuesto de 33 millones de dólares pero sólo logró recaudar 22 millones en todo el mundo lo que la convirtió en un patinazo en taquilla importante.
Quizá Neil Marshall se vio superado al contar con tres veces más dinero que en sus dos películas anteriores. O quizá al público no le gustó la mezcla de estilos de la película que comienza como una de zombis, luego se convierte en un trasunto de 1997: Rescate en Nueva York pero en Escocia y termina siendo una especie de mezcla de Mad Max con una película medieval con un epílogo en el que volvemos a una cinta de zombis. Eso sí, el virus tiene uno de los nombres más chulos: “segador”. Ya les hubiera gustado usarlo a los que se dedicaban a bautizar las variantes del Covid-19.

Guerra mundial Z (2011).
Dirigida por Marc Foster y protagonizada por Brad Pitt, David Morse, Mireille Enos, James Badge Dale y Peter Capaldi adapta el magnífico libro del mismo título de Max Brooks publicado en 2006. Brooks es hijo de Anne Bancroft y Mel Brooks, por cierto. El primer borrador del guion corrió a cargo de J. Michael Straczynski, creador de la serie Babylon 5 y al que seguro recordarán los fans de los cómics de Spiderman.
El libro era difícil de adaptar ya que se trataba de varios capítulos en los que los supervivientes del brote zombi mundial narraban sus vivencias durante la crisis. Aunque en un principio el presupuesto era de 125 millones de dólares éste no dejó de aumentar debido a que hubo que rodar algunas escenas de nuevo llegando hasta los 190 millones de dólares. Sin embargo, logró recaudar 540 millones de dólares en todo el mundo, lo que demostraba que el interés del público por el holocausto zombi seguía con vida.
El tipo de muerto viviente de esta película es de los velocistas y tienen la novedad de que son capaces de amontonarse unos a otros cual samuráis asaltando un castillo por lo que escapar de ellos es aún más difícil. Para más INRI cabecean mejor que Zidane. En cualquier caso, siempre echaré de menos una escena que Brooks narraba en el libro en el que un grupo de soldados (vestidos de azul porque ya no era necesario el camuflaje con los zombis) formaban una línea de tiro e iban abatiendo a los no-muertos al ritmo de la canción “The Trooper” de Iron Maiden. Nunca les perdonaré que no metieran eso en la película.

Tren a Busan (2016).
Dirigida por Yeon Sang-ho y protagonizada por Gong Yoo, Ma Dong-seok, Jung Yu-mi y Kim Su-an. En Corea del Sur los pasajeros de un tren KTX que viaja de Seúl a Busan deben intentar sobrevivir al brote de un virus que convierte a los infectados en zombis. Contó con un presupuesto de 8,5 millones de dólares y logró recaudar casi 100 millones en todo el mundo. Hwang Hyo-kyun , Kwak Tae-yong y Kim Ka-ryoon se encargaron de los efectos de maquillaje de los zombis que variaban según el estado de infección por el que iban pasando.
Estos zombis son del mismo tipo de Guerra mundial Z y pueden “desparramarse” cuando entran en un vagón trepando incluso por el techo. Menos mal que está allí Ma Dong-seok que convenientemente protegido de los mordiscos con cinta de carrocero reparte tollinas a mano abierta a los caníbales no-muertos, táctica de combate contra los muertos vivientes nunca vista anteriormente. El éxito de la cinta dio lugar a una precuela animada titulada Seoul Station y una secuela Peninsula (2020) dirigida también por Yeon Sang-ho. Los estadounidenses ya están preparando su propia versión.
Javier Juan
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