Crítica de Las ovejas detectives, película dirigida por Kyle Balda con Hugh Jackman, Emma Thompson, Nicholas Braun y Nicholas Galitzine.
Una mezcla de relato de Agatha Christie con película familiar que sorprende, hace reír y emociona a la vez.
De qué va Las ovejas detectives
En la campiña británica y, pese a todos sus problemas, un pastor vive feliz con sus peculiares ovejas, a las que cuida como si fuesen miembros de su familia y a las que lee historias de detectives todas las noches. Cuando el pastor es asesinado por sorpresa, el torpe policía local no tiene mucha idea de lo que está haciendo, por lo que las ovejas, comandadas por un par de intrépidos líderes, deciden tomar cartas en el asunto y tratar de encontrar al culpable por su cuenta.
Un relato tan sorprendente como inclasificable
Cuando estaba viendo Las ovejas detectives, me preguntaba continuamente cómo iban a vender el proyecto a la audiencia. No me malinterpreten, no era una mala sensación. Era la noción de que lo que inicialmente comenzaba como una historia para toda la familia, casi en la línea de Babe, el cerdito valiente, pero con toques de Puñales por la espalda, poco a poco se convertía en algo mucho más maduro, más adulto y casi hasta más siniestro, con momentos que seguramente harían pasar un mal rato a los más pequeños de la casa. Es el riesgo que se corre cuando uno se aventura a contar una historia de una forma poco convencional. Una historia que, ya de por sí, era poco convencional.

Porque, aunque esté basada en una novela, la película no se parece mucho a esta. La novela es más adulta y trata temas mucho más subversivos. Pero el guion de alguien tan interesante como Craig Mazin, el creador de Chernobyl o The Last of Us, le da una vuelta para hacer la historia más accesible. Lo consigue, pero no deja fuera elementos que resultan realmente perturbadores, como cuando lidia con el tema de la muerte y sus consecuencias, con cómo nos enfrentamos a la pérdida, el sacrificio, la familia o el rencor.
De hecho, hay un giro hacia la mitad de la historia que dejará a muchos espectadores en shock, y es una de las cosas que hacen tan especial a la película. Sí, puede que sea difícil discernir a qué público va dirigida la película o cómo plantea esa idea en la audiencia, pero eso no hace que los cineastas involucrados se hayan echado atrás o se hayan acobardado a la hora de contar la historia. Son valientes, y lo transmiten en una historia llena de humor, muchísimo humor, pero también de un drama honesto y emotivo por momentos, que nos hace pensar.

Además, cuenta con un fantástico reparto que sabe cómo y dónde moverse para dar más fuerza a la comedia. Especialmente si podemos ver la película en versión original y disfrutar de las voces de las ovejas en inglés, con un reparto increíble con nombres como Julia Louis-Dreyfus, Bryan Cranston, Brett Goldstein, Regina Hall o Patrick Stewart, a los que luego se suma el talento de Hugh Jackman, Emma Thompson o Nicholas Galitzine, en un sorprendente papel.
Se nota la mano de Mazin, pero también la de los productores Phil Lord y Chris Miller, con su peculiar humor. Se nota el cariño puesto en el proyecto y, aunque a veces sus cambios de tono pueden hacernos desconectar durante algunos instantes, se nota que hay talento y ganas de contar una historia diferente, con cierto calado y mucha comedia. Una aventura fascinante y rocambolesca que va a sorprender a muchos y que no va a dejar a nadie indiferente. Quizá no sea la mejor película del año, pero qué gran rato nos ha hecho pasar en una sala de cine.
Jesús Usero
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Crítica de Las ovejas detectives



