Crítica de Street Fighter ★★★☆☆ (2026) Delirante adaptación de la saga de videojuegos.

Crítica de Street Fighter, película dirigida por Kitao Sakurai e interpretada por Noah Centineo, Andrew Koji, Cody Rhodes, David Dastmalchian, Jason Momoa, Callina Liang y Olivier Richters.

¿De qué trata Street Fighter?

Ryu (Andrew Koji) desaparece tras ganar el cinturón de campeón del mundo como el mejor guerrero del planeta, en 1987. El luchador siente que algo demoniaco le posee y le domina cuando se sube a un ring, y le incita a desplegar una extraña y peligrosa fuerza destructora. Seis años después, el maquiavélico M. Bison (David Dastmalchian) intenta localizar a Ryu, y para ello organiza una singular cita de índole mundial, en la que participa el mejor amigo del protagonista: el carismático Ken Masters (Noah Centineo).

Crítica de Street Fighter

Street Fighter es una de esas películas que, debido a su naturaleza proveniente del universo de los videojuegos, escapa al juicio de una crítica genuina según los conceptos cinematográficos, ya que se mueve con mayor soltura en el campo de los productos virtuales y cibernéticos. Esto se traduce en la imposibilidad de contentar tanto a los que comparten el lenguaje y la idiosincrasia de la saga ideada por Capcom como a quienes buscan una valoración acorde con los estándares artísticos habituales del séptimo arte.

Frente a estos caminos paralelos, el cineasta Kitao Sakurai parece más interesado en colmar las expectativas de los fans del videojuego lanzado en 1987. Tal decisión queda reflejada en la importancia de los combates constantes y espectaculares, mientras que el guion olvida la coherencia argumental, así como la profundidad psicológica de los personajes y la combinación efectiva entre el humor, el sarcasmo y la mera caricatura.

El impactante inicio de Street Fighter, con una cuidada presentación a modo de cómic acelerado y rompedor, genera unas expectativas que luego se ven bastante mermadas. Kitao Sakurai utiliza un barroco y deslumbrante engranaje audiovisual para elaborar una película con alma de ser un producto propio de un videoclub de la década de los noventa del siglo XX, locales donde las cintas con peleas que rozaban el surrealismo provocaban el éxito de títulos tan valorados por los aficionados al género de la acción desbocada como Soldado universal, Fuerza 7 o The Quest. Esta fórmula hace que la adrenalina y un exceso de dureza a base de golpes tomen el peso de un argumento voluntariamente simplificado, nutrido por situaciones que magnifican el delirio elevado a su máxima potencia, y amplificado mediante un componente exagerado de adrenalina y demasiada testosterona medioambiental.

La coctelera que diseña Sakurai introduce ligeras dosis de lucha contra el clasismo social (el papel de Ryu es quien mejor lo escenifica, a través de sus orígenes como huérfano sin posibilidades de sobrevivir por su cuenta) y mucho mensaje de comportamiento darwinista (los fuertes están destinados a someter y a anular a los débiles). Estos ejes vertebran la práctica totalidad de las emociones que marcan la evolución de Street Fighter. Sin embargo, semejantes coordenadas temáticas quedan pronto superadas por la necesidad de ofrecer un vehículo de entretenimiento ensordecedor y sin pretensiones de ir más allá de la mera sorpresa puntual, una obra en la que es más importante deslumbrar al personal con las acrobacias de los peculiares luchadores que con un mínimo de verosimilitud dramática.

Para potenciar las sensaciones descritas, KS permite a su equipo interpretativo sobreactuar sin cortapisas. Esto se observa especialmente en la caracterización un tanto artificial de Noah Centineo, como el egocéntrico Ken Masters; en el rol desconcertante y algo deslucido de Andrew Koji, como Ryu, y en la versión desquiciada de David Dastmalchian, en el cuerpo del psicótico M. Bison.

Crítica de Street Fighter

Tras los pasos de Street Fighter II: The World Warrior

Dentro de la saga de videojuegos, Street Fighter II: The World Warrior (1991) marcó un hito muy destacable en el desarrollo de la franquicia. Tal éxito inspiró a Kitao Sakurai para plantear esta especie de reboot, como fiel reflejo de la secuela cibernética pergeñada por Capcom.

El primer dato de esa recuperación del espíritu añejo de Street Fighter está en el protagonismo esperado y determinante de Ryu. Este luchador, proveniente de la pobreza, es uno de los personajes más apreciados por los seguidores de los videojuegos, y la película potencia la naturaleza revolucionaria de un hombre que se resiste a ser dominado por un ente demoniaco, lo que le lleva a renunciar a su pasión por los combates oficiales. Otro de los elementos fundamentales en el film de Kitao Sakurai es el hiperactivo y excesivo Ken Masters. El amigo (hermano por aprendizaje) de Ryu es un pilar artístico que desencadena la parte más humorística de la película, además de reforzar el componente humano de la movie.

A estos se les suma la incansable y misteriosa Chun-Li. La actriz Callina Liang ofrece una encarnación plagada de matices, aparte de dejar muestras de su destreza en sus acrobacias para combatir, tomadas prestadas de las artes marciales.

Por el lado de los antagonistas, la alocada versión de David Dastmalchian como M. Bison resulta chocante. Este villano, entre Adolf Hitler y Benito Mussolini, dota a la película de una atmósfera de excentricidad enloquecida y enfervorizada.

El resto de los tipos que aparecen en el film son bien reconocibles por los seguidores de los videojuegos, ya que están escogidos especialmente y recreados con todos sus rasgos identificativos. Una fauna compuesta por el aniñado Blanka/Bestia (Jason Momoa), el gigantón Zangief (Olivier Richters), el ocurrente Guile (Cody Rhodes), el espiritual Dhalsim (Vidyut Jammwal) y el atemorizante Akuma (Joe Anoa’i), entre otros.

Te gustará si te gustó…

El gran referente de cualquier película de Street Fighter es la recordada Street Fighter: La última batalla (Steven E. de Souza, 1994). En esta cinta, Jean-Claude Van Damme interpretaba al icónico Guile, mientras que Raul Julia hacía de M. Bison. Junto a esta, la saga de videojuegos regresó al cine con Street Fighter: La leyenda (Andrzej Bartkowiak, 2009), donde Kristin Kreuk encarnaba a la atlética Chun-Li, y Neal McDonough hacía lo propio con M. Bison.

Jesús Martín

Copyright 2026 AccionCine. Se permite el uso del contenido editorial del artículo siempre y cuando se haga referencia a su fuente, además de contener el siguiente enlace: www.accioncine.es

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp o Telegram para recibir las noticias en tu móvil o únete al grupo AccionCine de Telegram para conversar de cine y hacer amigos. 

Preguntas frecuentes sobre Crítica de Street Fighter

¿Cuándo se estrena Street Fighter en España?

El 16 de octubre de 2026 en cines, con distribución de Paramount Pictures.

¿Quién dirige la nueva película de Street Fighter?

Kitao Sakurai, conocido por la comedia Bad Trip y por The Eric Andre Show.

¿Quién es quién en el reparto?

Andrew Koji es Ryu; Noah Centineo, Ken Masters; Callina Liang, Chun-Li; David Dastmalchian, M. Bison; Jason Momoa, Blanka; Cody Rhodes, Guile; Vidyut Jammwal, Dhalsim; Olivier Richters, Zangief, y Joe Anoa’i, Akuma.

¿En qué año está ambientada?

En 1993, en plena fiebre de Street Fighter II.

¿Merece la pena Street Fighter?

En ACCIÓN le damos tres estrellas sobre cinco. Los combates entretienen y los fans del videojuego la disfrutarán, pero el guion sacrifica la coherencia y la profundidad de los personajes.

Jesús Martín
Soy un auténtico apasionado de las películas que despiertan la imaginación

AccionCine - Últimos números

Paypal

SUSCRÍBETE - PAGA 10 Y RECIBE 12 REVISTAS AL AÑO

Artículos relacionados

PUBLICIDAD

Últimos artículos