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jueves, junio 13, 2024
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Crítica The Town Ciudad de ladrones ★★★★

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Crítica de la película The Town Ciudad de ladrones

Ben Affleck se marca como director un peliculón de cine de acción más que competente, resuelto con notable elegancia en la planificación y argumentalmente interesante en las distintas tramas que implican a los personajes. Era previsible. Cualquiera mínimamente formado de manera correcta para hablar sobre cine ya advirtió que lo que Affleck había hecho como director en Adiós, pequeña, adiós, no podía ser fruto de la casualidad. Que las cosas no están tan increíblemente bien contadas porque sí. Que detrás de un planteamiento narrativo como el de aquella película, que en otras manos se habría convertido en un plomizo telefilme, soporífero hasta decir basta, no habitaba la suerte del principiante, sino un talento en la dirección que queda plenamente confirmado con The Town: ciudad de ladrones.

De manera que Ben Affleck como actor podrá ser más o menos discutible –aunque en esta ocasión incluso en esa faceta está bastante correcto-, pero nadie podrá discutirle nada después de su segunda película detrás de las cámaras como director y como guionista.

Parémonos un momento a trazar un mínimo paisaje de cómo está actualmente el cine de intriga, acción, policíaco o como ustedes lo quieran llamar: agotado, extenuado, repetitivo hasta decir basta, poco interesante, entregado a la acción por la acción, copado por la fisicidad sobre lo argumental…

Affleck sin embargo consigue que esta propuesta nos traiga a la memoria algunas claves que hicieron realmente interesantes el cine de atracos  y atracadores, desde clásicos indiscutibles del cine negro como Forajidos, El abrazo de la muerte, La jungla de asfalto, Atraco perfecto o La huida, hasta muestras más recientes, como Heat, y le da además a todo ello un tono que le permite mezclar el típico –pero si está bien manejado nunca tópico- relato de delincuentes en clave de crook story con elementos de humanización de los personajes por la vía de lo cotidiano que a ratos recuerdan, por poner un ejemplo también reciente, joyas  como Antes de que el diablo sepa que has muerto, y en lo referido a los momentos de romance, Two Lovers.

Entenderán ustedes por todo lo que he escrito anteriormente que esta película es algo serio. Cine de verdad. Palabras mayores. Cine de género, es cierto, pero no por ello menos sólido como ejercicio de exploración de los personajes y el conflicto. De hecho, es en ese conflicto donde encontramos el increíble acierto del director, que maneja la acción como complemento del mismo, y no al revés. Justo al contrario de lo que ocurre en el cine de hoy en día, en The Town, ciudad de ladrones, no son los personajes los que están al servicio de una sucesión de secuencias de gran impacto visual –luego siempre menos impactantes de lo que pretenden quienes las cocinan, porque en el fondo los personajes que las protagonizan nos importan un pimiento, no han conseguido conquistarnos con ellos y nos da lo mismo lo que les ocurra-,  sino esas secuencias supuestamente trepidantes las que se ponen al servicio de los personajes y su historia.

Y la historia es como una especie de nudo gordiano sin más solución que la de Alejandro Magno: cortar por lo sano. Todo gira en torno al personaje interpretado por el propio Affleck, una especie de punto central en mutación irreversible, que quiere cambiar de vida pero tiene demasiada gente gravitando en torno a él: su padre, su novieta del barrio, su colega de fechorías (Jeremy Renner es un valor seguro en cualquier situación, otorga una solidez que me atrevería a decir que incluso mejora el rendimiento de Affleck como actor), el policía que le persigue (un excelente trabajo de John Hamm, al que ya seguían muchos la pista desde su contribución a la serie Madmen)… sino también y principalmente la mujer con la que quiere construirse otro paisaje vital, y que al mismo tiempo es una de las víctimas de uno de sus golpes. Un papel que sirve con demoledora solvencia y sin el habitual alarde o exceso de impostado “glamour” una belleza distinta y más cercana de lo que nos tiene acostumbrados Hollywood: Rebecca Hall. Su Claire nos hace creer a pies juntillas en que el personaje de Affleck sea capaz de atreverse a abandonar todo lo que conoce.

El reparto, cuidadosamente elegido y que incorpora otros valores seguros como el televisivo Titus Welliver, Pete Postlethwaite o Chris Cooper, además de la hechizante presencia de la otra fémina de la historia, Blake Lively, que saca adelante el que quizá es el personaje más tópico de la trama –la despechada- con una solvencia envidiable, respalda una propuesta cinematográfica de gran calidad que deja clara la pertinencia de seguir con mucha atención la carrera de Ben Affleck como director.

El cine de intriga y policíaco necesita películas como ésta para poder salir adelante y escapar del estancamiento en que le ha sumido la sobrexplotación agravada por una falta de ideas alarmante que por fortuna no se manifiesta en las producciones televisivas del mismo género, actualmente refugio de los que somos aficionados al género pero no queremos que nos tomen el pelo repitiendo una y cien veces la misma fórmula.

Cualquiera que haya visto más de dos obras maestras de cine policíaco sabe que todo, absolutamente todo, se sustenta sobre la construcción de la historia y los personajes, no sobre cuántos coches chocan en una persecución, caen por un barranco, se incendian y explotan o dan tres vueltas de campana. Tampoco se mide en cuántos nudillos impactan contra la mandíbula del oponente, ni en cuántas balas se gastan en un tiroteo.

Las buenas películas se basan en buenos personajes, situaciones y diálogo. Y The Town: ciudad de ladrones, está bien servida de todo ello.

Miguel Juan  Payán

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