Interesante propuesta de intriga con aderezo de melodrama familiar.
El guardiĆ”n invisible es una adaptación de la novela de Dolores Redondo que inicia su andadura argumental sobre las claves de intriga que recuerdan El cebo, un clĆ”sico del gĆ©nero dirigido por Ladislao Vajda y coproducido por EspaƱa, Suiza y Alemania Occidental en 1958, que en 2001 volverĆa a ser adaptado al cine por Sean Penn con el tĆtulo de El juramento, con Jack Nicholson como protagonista y la novela La promesa, de Friedrich Dürrenmatt, como punto de partida. Tal y como ocurriera en aquella, una serie de asesinatos en serie de jóvenes perpetrados en el PaĆs Vasco pone sobre aviso a la policĆa que encomienda el caso a la inspectora Amaia Salazar, que para resolver el enigma deberĆ” viajar a la localidad de Elizondo, en la que se crió y donde la espera un doloroso reencuentro con el pasado. La parte de los asesinatos es muy cercana a la trama que nos proponĆa El cebo. Pero en lo referido al reencuentro con el pasado y la familia āel pasado que vuelve para atrapar a los personajes es una constante esencial en el cine negro clĆ”sico y tiene tambiĆ©n poderoso predicamento en el relato de intriga policial en general-, El guardiĆ”n invisible sigue mĆ”s la pista de la trilogĆa Millenium y en general los rompecabezas policiales de las novelas policiacas nórdicas que han venido a refrescar el gĆ©nero en los Ćŗltimos tiempos aƱadiĆ©ndole al mismo un poderoso injerto del melodrama mĆ”s desgarrado y el zarpazo de lo inquietante. Esa refrescante aportación la encontramos en las obras de Stieg Larsson, Arnaldur Indridason, Henning Mankell, Jo Nesbo, Karin Fossum, Liza Marklund y otros maestros del asunto venidos del frĆo. Pero a la hora de centrar posibles referentes entre los que se mueve con habilidad El guardiĆ”n invisible no podemos olvidar tampoco el precedente que tiene entre la novela policiaca espaƱola con las intrigas protagonizadas por la subinspectora Norma Forester creada por Teresa Solana o la Petra Delicado que interpretó Ana BelĆ©n en las serie televisiva del mismo tĆtulo y es creación de Alicia GimĆ©nez Bartlett.
En El guardiĆ”n invisible encontramos tres tramas entrelazadas en la mejor tradición de este tipo de novelas policĆacas, el caso del asesino en serie por sĆ mismo ya serĆa suficientemente interesante para todo buen aficionado al cine de suspense policial. Pero la pelĆcula revela Ć©ste como una puerta a una segunda trama de igual protagonismo en el relato que es donde encontramos la parte mĆ”s interesante del mismo, y la que consigue despegarse de las claves mĆ”s tópicas del crimen de psicópata encontrando asĆ una personalidad propia que se construye eminentemente sobre un buen trabajo de su reparto, con Marta Etura luciĆ©ndose como protagonista del mismo modo que Elvira Minguez brilla como su contrapartida en clave de antagonismo mĆ”s emocional que policĆaco. De la solvencia que en apariciones breves pero contundentes aportan al conjunto actores de casta como Manolo Solo, Paco Tous, Francesc Orella, Pedro Casablanc y Ramón Barea no hace falta hablar porque afortunadamente podemos disfrutarla cada vez que uno de estos actores se ponen delante de una cĆ”mara, sea cual sea su aportación a la trama. Tenemos una autĆ©ntica legión de actores capaces de dar credibilidad a cualquier papel de cualquier gĆ©nero simplemente con aparecer en pantalla, y todos los citados forman parte de la misma. Destaco su aportación precisamente porque su eficacia en esta pelĆcula, a pesar de la brevedad de su aportación, me parece brillante y muy significativa de dónde estĆ” la verdadera riqueza de recursos del cine espaƱol. Y, hablando de riquezas, excelente el trabajo de localización y la habilidad del director y el director de fotografĆa para sacarle el mĆ”ximo partido al paisaje como un personaje mĆ”s esencial para la trama.
La pelĆcula tiene sin embargo en mi opinión su flanco mĆ”s dĆ©bil en su manera de abordar una trama mitológica de folclore, la del Basajaun, que no resulta tan eficaz como las otras dos tramas principales que he citado anteriormente y en mi opinión las enturbia un tanto. Es la parte mĆ”s dĆ©bil de la propuesta sin llegar a ser del todo su talón de Aquiles.
Miguel Juan PayƔn
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