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sábado, abril 13, 2024
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Transporter Legacy **

Transporter Legacy **Transporter Legacy: más entretenida de lo que me esperaba. Explotación aceptable del original.

A ver, que hablamos de la saga de Transporter, no de la Capilla Sixtina del cine. Y hablamos de un intento de seguir explotando una fórmula que ha dado fruto en la taquilla pero siempre dentro del marco del cine de acción/evasión, no del cine de autor o de arte y ensayo. Así que tampoco nos pasemos exigiendo más de lo que toca. En mi opinión la mejor película de la trilogía interpretada por Statham era la primera, y luego la cosa había ido aflojando paulatinamente aunque me siguieran haciendo gracia en clave “gamberra” porque el protagonista es uno de los más competentes actores del cine de acción de nuestros días. Sin duda se le echa de menos en este reboot, pero eso era ya totalmente previsible. La sombra de Jason Statham es alargada, pero cabe decir que Es Skrein, protagonista de Transporter Legacy, sale mejor parado de su encuentro con la misma de lo que muchos esperábamos. Además está bien respaldado por otro “máquina” de  esto del cine de acción y evasión, Ray Stevenson, en una relación de padre-hijo que está entre lo más competente de la propuesta, aunque a ratos nos haga echar de menos muchos aspectos más competentes de la que mantuvieron Harrison Ford y Sean Connery en Indiana Jones y la última cruzada, que bien podría haber servido como “inspiración” a este recurso bien empleado pero no del todo bien explotado en Transporter Legacy. El otro acierto de la película es darle pleno protagonismo en la trama a las “mosqueteras” (aunque el recurso de cita de Los tres mosqueteros de Dumas sea tan obvio) y su guerra contra la mafia de la prostitución. En esos dos elementos está lo más competente de la película como producto de acción y evasión.

Lo peor llega por el camino de los villanos. Si quieres fabricar un buen protagonista, fabrica un buen antagonista. Este cine de acción que produce Luc Besson suele cojear siempre de esa misma pata a la hora de montar sus propuestas. Sus antagonistas suelen ser poco más que un tópico, un recortable estereotipado, sin relieve, simplón, previsible, sin aristas y totalmente bidimensional. Poco más que un recurso. Su simpleza, claro está, suele acabar contagiándose a todo el resto de elementos de la trama, así que, como en este caso, habitualmente acaba conduciendo a una resolución de la misma totalmente previsible, cansina, repetitiva y agotadoramente de ideas y originalidad. En el caso que nos ocupa asistimos a un desfondamiento generalizado de toda la propuesta en sus minutos finales, que sin estar faltos de acción, realmente no proponen nada nuevo y dan una sensación de agotamiento de la historia que sorprende, porque aparentemente en el resto de su planteamiento parecía tener recursos suficientes para rematar la jugada de una manera mucho más competente. No es el caso. Esa es otra de las más desafortunadas características del cine de acción a imitación del norteamericano que suele producir Besson: remata fatal sus historias, como si de repente se hubieran cansado ellos mismos de lo que nos estaban contando. Sorprende que no se haya planteado invertir algo más de originalidad, imaginación y empeño en hacer más sólidos sus villanos para que esos desenlaces ganen en algo en solvencia en su tramo final. Pero sorprende aún más que le ocurra con tanta frecuencia. Por cierto: le ocurría en toda la saga original de Transporter y en toda la saga de Venganza.

Miguel Juan Payán




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