Descubre 11 películas de Renny Harlin, del terror de Pesadilla en Elm Street 4 a la acción de La jungla 2, Máximo riesgo, Deep Blue Sea y Strangers.
Con motivo del estreno de Strangers: Capítulo final —30 de abril—, vamos a hacer un pequeño repaso a la carrera como director de Renny Harlin, artífice de esta saga de películas de terror.
A lo largo de su carrera, muchos epítetos se han acuñado para Harlin, siendo el más habitual el de «director de películas de acción», y su trabajo se ha comparado en más de una ocasión con la comida rápida. Lo cierto es que de vez en cuando entra el hambre y una pizza o una hamburguesa, por muy «comida rápida» que sean, acaban sentando pero que muy bien. Lo mismo ocurre con las siempre denostadas «películas de acción» o «de tiritos», como las llaman algunos.
No todo va a consistir en ver melodramas humanos de lágrima fácil que obligan a tener la caja de pañuelos en el regazo. A veces es mejor tener en su lugar algo de comida rápida y disfrutar de algunos «tiritos» inofensivos. Por mucho que se empeñen algunos, hay mucha gente que prefiere entretenerse sin demasiados complejos antes que pasarlo mal y sufrir deprimentes dramas ajenos.
A veces da tranquilidad saber la distancia que ciertas aventuras de acción tienen con la vida real. Otorga una perspectiva tranquilizadora, más que nada porque por alguno de esos tenebrosos y realistas dramas humanos de caja de pañuelos en el regazo quizá tengamos que pasar algún día. O lo hayamos hecho ya.
Pero es bastante menos probable que un tiburón superinteligente creado por una investigación del sector privado intente devorarme en una cocina inundada, o que me toque combatir a unos terroristas en un aeropuerto durante las fechas navideñas. Y lo de subirme a una montaña está todavía más complicado, se lo aseguro. Como lo de mudarse a una cabaña de Oregón.
La variedad de temas tratados por Harlin acaba haciendo injustos algunos de estos apelativos. Y hay que tener en cuenta el trabajo que da hacer una película de acción. Tanto que algunas estrellas del género acaban pasándose a la comedia por ser mucho más cómoda de filmar.
Sin embargo, Harlin es un todoterreno capaz de encargarse tanto de una superproducción como de sacar adelante un inquietante título de terror o convencer con una película de suspense.
En cualquier caso, pillen una bandeja, llénenla de «comida rápida» —o «lenta», eso ya va en gustos— y dispónganse a disfrutar de algunas de las películas más interesantes del realizador nacido en Finlandia con el nombre de Lauri Mauritz Harjola el 15 de marzo de 1959, y que los aficionados al cine de acción y la comida rápida conocen como Renny Harlin. Un señor que decidió dedicarse al cine tras ver a Don Siegel y Charles Bronson en el rodaje de Teléfono (1977), en Helsinki, tiene todo mi respeto.

Pesadilla en Elm Street 4: El amo del sueño (1988)
La cuarta entrega de las peripecias cinematográficas del ínclito señor de las pesadillas, Freddy Krueger, no fue la primera película de Harlin, sino la tercera, ya que previamente se había encargado de una aventura de acción de la Guerra Fría protagonizada por Mike Norris, el hijo de Chuck Norris, titulada Infierno en el Ártico (1986), y de una curiosa incursión en el género de terror con Presidio (1987), protagonizada por un Viggo Mortensen al comienzo de su carrera y en la que un fantasma acosa al alcaide de una prisión.
Protagonizada por Robert Englund, Rodney Eastman, Lisa Wilcox, Danny Hassel y Tuesday Knight, Harlin continuó con la tendencia de la película anterior, más centrada en la acción que en el terror, y llegó a la conclusión de que la gente iba al cine a ver a Freddy y a reírse con sus frases chistosas.
La producción tuvo que afrontar una huelga de guionistas y se abarataron costes aprovechando algunos decorados de la entrega anterior, como el desguace de coches, logrando mantener el presupuesto en poco más de 6 millones de dólares.
Parece ser que el enfoque de Harlin funcionó, ya que logró recaudar más de 49 millones de dólares, un hito para la franquicia que solo se superaría en 2003 con el cruce Freddy contra Jason, dirigido por Ronny Yu, que ganó más de 116 millones de dólares en taquilla.

La jungla 2: Alerta roja (1990)
La película supuso otro reto más para Harlin, al tener que encargarse de la secuela de uno de los grandes éxitos del cine de acción de los ochenta y cuyo impacto en el mismo todavía se siente a día de hoy.
Bruce Willis, Bonnie Bedelia, William Atherton y Reginald VelJohnson repitieron papeles de la primera entrega y estuvieron acompañados en el reparto por Franco Nero, John Amos, William Sadler, Dennis Franz, Fred Thompson, Robert Patrick y John Leguizamo.
Al igual que su predecesora, el guion se basó en una novela. En esta ocasión, la elegida fue 58 Minutes, escrita por Walter Wager, publicada en 1987 y cuyo argumento giraba en torno al policía Frank Malone, que debe hacer frente al secuestro de un aeropuerto entero en el que tiene que aterrizar un avión donde viaja su hija. El título hacía referencia al tiempo que el secuestrador apodado «Número 1» les da a las autoridades para solucionar sus peticiones.
La producción tuvo que afrontar algunos problemas, como la dificultad de encontrar nieve real en un invierno demasiado caluroso, y los continuos desplazamientos del equipo de rodaje en busca de un lugar adecuado no hicieron sino encarecer el presupuesto.
Harlin también tuvo que lidiar con Willis, que ganó un cheque de más de 7 millones de dólares por volver a encarnar a McClane y que se empeñó en que su personaje no soltara bromas de una sola línea de guion en esta segunda entrega, ya que le parecía poco respetuoso andar haciendo chistecillos mientras la gente muere. Afortunadamente, Harlin logró convencerlo de lo contrario.
Con un presupuesto inicial de 40 millones de dólares, 12 más que su predecesora y que algunos datos elevan hasta los 70 millones, la película logró recaudar más de 240 millones de dólares en la taquilla mundial.

Las aventuras de Ford Fairlane (1990)
Aunque fue rodada antes que La jungla 2: Alerta roja, esta película protagonizada por Andrew Dice Clay, Lauren Holly, Wayne Newton, Priscilla Presley, David Patrick Kelly, Robert Englund y Ed O’Neill acabó estrenándose posteriormente. Según las malas lenguas, fue retrasada para aprovechar el tirón de las nuevas aventuras de John McClane.
Renny Harlin estuvo un año trabajando en Alien 3 con la idea de llevar a los xenomorfos hasta la Tierra. De hecho, incluso tenía ya una escena nocturna en una granja. Sin embargo, el miedo de los productores a que el presupuesto se disparara hizo que el director finlandés terminara abandonando el proyecto para dedicarse al amigo Ford Fairlane, el «detective del rock and roll». Interpretado por Andrew Dice Clay, fue creado por el escritor Rex Weiner y sus aventuras aparecieron en publicaciones como L.A. Weekly o New York Rocker.
El director recibió el encargo de la secuela de Jungla de cristal poco antes de terminar el rodaje de Las aventuras de Ford Fairlane, por lo que tuvo que combinar ambas películas y, en más de una ocasión, pararse a pensar qué escenas estaba montando y a qué largometraje pertenecían. En cualquier caso, fue una hazaña lograr estrenar dos películas en el mismo año.
Contó con un presupuesto de 20 millones de dólares, pero solo logró recaudar poco más de 21 millones, lastrada quizá por un error en la fecha de estreno y por servir de blanco a todos los ofendidos por sus chistes políticamente incorrectos.
Renny Harlin tuvo el dudoso honor de ser nominado como peor director en los premios Golden Raspberry Awards. Sin embargo, con el tiempo, el largometraje ha ido creando un grupo de fieles seguidores que la consideran una película de culto.

Máximo riesgo (1993)
La productora Carolco tenía previsto que Sylvester Stallone y Renny Harlin colaboraran en otro proyecto muy diferente titulado Gale Force, que era básicamente La jungla de cristal en medio de un huracán, pero cuyo presupuesto previsto era demasiado elevado.
Así que Harlin y Stallone, que estuvo acompañado en el reparto por Janine Turner, John Lithgow, Michael Rooker y Paul Winfield, se trasladaron a este thriller montañoso en el que los Dolomitas italianos se hicieron pasar en pantalla por las Montañas Rocosas de Colorado.
Una vez más, Harlin se enfrentó, junto al reparto y el equipo, a un rodaje duro, con frío extremo, ventiscas, avalanchas y hasta olas de calor sofocante en los estudios de Roma. Para tranquilizar a los intérpretes y miembros del equipo de rodaje por la ausencia de redes de seguridad que habrían estropeado la veracidad de algunos planos, el propio realizador tuvo que probar en persona el arnés y correaje de montañero y descender por un acantilado.
Una escena complicada, en la que el doble de acción Simon Crane pasa de un avión a otro a través de un cable a más de 4.000 metros de altura, tuvo que ser rodada en Estados Unidos debido a que la legislación europea prohibía este tipo de riesgos. El coste de la escena fue de 1 millón de dólares y ninguna aseguradora se atrevió a cubrirla, por lo que Stallone aportó la cifra de su propio salario.
Todas estas peripecias hicieron ascender el presupuesto hasta los 70 millones de dólares, y logró recaudar más de 255 millones en todo el mundo. Fue una de las películas más taquilleras de 1993 y eso, siendo estrenada junto a títulos como Parque Jurásico, El fugitivo o La lista de Schindler, tiene su mérito. No en vano, sirvió para revitalizar la carrera de Stallone.

La isla de las cabezas cortadas (1995)
Esta película tiene el dudoso honor de figurar en todas las listas de sonados fracasos en taquilla y llevó a la bancarrota a la productora Carolco. Ahí es nada.
Protagonizada por Geena Davis, Matthew Modine, Frank Langella, Stan Shaw y Harris Yulin, se adelantó en ocho años en intentar revitalizar las películas de piratas que tanto juego dieron a Hollywood durante las décadas de los 30 y los 40 del pasado siglo, tarea que finalmente lograría Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (2003), de Gore Verbinski.
De hecho, durante las fases iniciales del proyecto, los guionistas se la ofrecieron a Disney como una versión cinematográfica de la famosa atracción Piratas del Caribe. Sin embargo, fue la productora Carolco la que acabó adquiriendo los derechos por una cifra cercana a los 2 millones de dólares.
El proyecto estuvo plagado de inconvenientes, desde el abandono de la estrella principal, Michael Douglas, tras ver que su personaje quedaba eclipsado por el de Geena Davis —a la sazón, esposa de Harlin desde septiembre de 1993—. Otras estrellas de Hollywood, como Keanu Reeves o Tom Cruise, rechazaron también el papel, que acabó en manos de Matthew Modine gracias, sobre todo, a sus amplios conocimientos de esgrima.
Harlin, que tuvo que aportar de su bolsillo 1 millón de dólares para pagar la reescritura del guion, siguió empeñado en aportar veracidad a las escenas de acción, afición que su esposa pagó con moratones, caídas y lesiones varias. El realizador también tuvo problemas con el operador de cámara jefe, Nicola Pecorini, al que acabó despidiendo, para enfado del resto del equipo, que decidió hacer patente su disgusto abandonando el rodaje.
A los problemas se añadió un presupuesto inicial de 90 millones de dólares, que ascendió hasta los 98 según algunas informaciones. El largometraje solo logró recaudar 16 millones en la taquilla mundial, convirtiéndose en uno de los fracasos en taquilla más grandes de la historia, digno de figurar en el Libro Guinness de los récords.
En descargo de Harlin, habría que señalar que Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra tuvo un presupuesto aún más caro: 140 millones de dólares. Quizá simplemente fue cosa de suerte.

Memoria letal (1996)
Nueva colaboración entre Renny Harlin y Geena Davis, que estuvo acompañada en el reparto por Samuel L. Jackson, Brian Cox, David Morse, Yvonne Zima y Craig Bierko. El guion corrió a cargo de Shane Black, que se hizo popular gracias a títulos como Arma letal (1987) o El último boy scout (1991), y que los fans de Depredador (1987) recordarán por interpretar al chistoso Hawkins. Black se embolsó nada menos que 4 millones de dólares por su guion.
De nuevo, Harlin tuvo que afrontar problemas durante el rodaje. En esta ocasión, se trató del incendio de la mansión de más de cien años de antigüedad situada en Ontario en la que se estaba llevando a cabo la filmación.
Algunos malpensados le echaron la culpa del incendio de la ancestral morada a los focos empleados en el rodaje, pero nunca pudo demostrarse. Lo más curioso es que estaba previsto rodar unas escenas de incendio que no pudieron llevarse a cabo por el siniestro y fue necesario filmar en otra localización.
Con un presupuesto de 65 millones de dólares, logró recaudar en la taquilla mundial más de 95 millones y, aunque no fue un éxito rotundo, sirvió para restañar las heridas de La isla de las cabezas cortadas. Además, habría que añadir que con el tiempo se ha convertido en una película de culto de entretenido visionado y es una antecesora e inspiradora directa de las películas de acción protagonizadas por féminas que han venido después.

Deep Blue Sea (1999)
Harlin se sacó de la manga con esta película una de las más divertidas sobre escualos desde que Steven Spielberg estrenó Tiburón en 1975. Cabría decir que es digna heredera de aquella.
Protagonizada por Thomas Jane, Saffron Burrows, Samuel L. Jackson, Stellan Skarsgård, Michael Rapaport y LL Cool J, supuso un reto para el director finlandés, al que Hollywood comenzaba a acusar de no lograr un gran éxito en taquilla desde Máximo riesgo, seis años antes.
Una vez más, no faltaron incidentes en el rodaje. En la escena en la que los protagonistas intentan rescatar al personaje de Skarsgård, se liberó accidentalmente una carga de agua demasiado elevada, por lo que las caras de susto de los protagonistas son reales, ya que no estaba en el guion. Harlin, comprometido siempre con mostrarse realista, decidió dejar la escena tal cual gracias, hay que añadir, a la profesionalidad de los intérpretes, que siguieron en su papel a pesar del inesperado percance.
No fue la única inconveniencia sufrida por el reparto, ya que el realizador se empeñó en filmar algunas escenas con tiburones reales en las Bahamas. Rodada en los mismos estudios que Titanic (1997), de James Cameron, contó con un presupuesto de 60 millones de dólares y sus ganancias en la taquilla mundial sobrepasaron los 164 millones, por lo que Harlin tuvo por fin el éxito que le requerían en Hollywood.

Cazadores de mentes (Mindhunters) (2004)
Protagonizada por Val Kilmer, LL Cool J, Christian Slater, Patricia Velasquez, Kathryn Morris, Clifton Collins Jr. y Jonny Lee Miller, trata de un grupo de perfiladores del FBI de esos que pululan cual plaga por las series de televisión actuales, a los que un misterioso asesino va eliminando poco a poco.
Al igual que hizo en Deep Blue Sea, Harlin se apoyó en un reparto coral, mezclando estrellas famosas con nuevos intérpretes para despistar al público sobre quién sería el siguiente en morir. De esa manera se garantizaba mantener el interés en los espectadores.
El incidente más destacado del rodaje se produjo en la escena en la que el grupo llega en helicóptero a una playa, que se filmó en medio de una tormenta que casi destruye el aparato, así como al equipo.
Aunque el presupuesto logró ceñirse a los 27 millones de dólares gracias, sobre todo, a los beneficios fiscales obtenidos al filmar en los Países Bajos, la película logró recaudar poco más de 21 millones en todo el mundo. Lastrada por los problemas de distribución, el retraso de dos años en su estreno debido a la compra por parte de Disney de Miramax y Dimension Films no propició su éxito en taquilla.

5 días de guerra (2011)
Renny Harlin se embarcó en esta película sobre la guerra entre Rusia y Georgia de 2008 después de que su proyecto de llevar a cabo un biopic sobre el político finlandés Carl Gustaf Emil Mannerheim no lograra salir adelante.
Fue protagonizada por Rupert Friend, Heather Graham, Val Kilmer, Dean Cain, Johnathon Schaech y Andy García, el último en incorporarse al proyecto y elegido gracias a ser el actor favorito del presidente de Georgia, Mijeíl Saakashvili, así como por gozar de cierto parecido físico con el político.
Rodada en Georgia durante 36 días y aprovechando los escenarios reales del conflicto, contó con todo el apoyo del Gobierno, por lo que Harlin pudo hacer uso de personal militar —2.500 efectivos— y equipamiento real —cerca de 80 carros de combate y helicópteros— en las escenas de acción.
Con un presupuesto de 12 millones de dólares, alguno de ellos aportado por el dueño de una mina de oro, logró recaudar poco más de 316.000 dólares en todo el mundo, y su rendimiento se vio lastrado por la escasa distribución de la cinta, calificada desde la parte rusa como «propaganda occidental».

El paso del diablo (2013)
Incursión de Renny Harlin en el subgénero de terror dedicado al «metraje encontrado». Ya saben, esas cintas o películas halladas por el protagonista que narran la aventura supuestamente real de los desdichados personajes y que se pusieron de moda tras el estreno de El proyecto de la bruja de Blair en 1999.
El argumento se basa en un suceso real en el que un grupo de 9 experimentados esquiadores de fondo, compuesto por 7 hombres y 2 mujeres, murió en un paso de los montes Urales en febrero de 1959. A lo largo de los años se han esgrimido diferentes explicaciones para el incidente, que han llegado a incluir a los extraterrestres o al hombre de las nieves como posibles responsables.
Harlin se tomó su tiempo e investigó en los archivos rusos, llegando a la conclusión de que las causas eran un poco más terrenales y tenían que ver con un experimento del Gobierno que había salido mal. Su intención fue utilizar intérpretes poco conocidos para no despistar a los espectadores con grandes estrellas de Hollywood, para lo cual reunió un elenco compuesto, entre otros, por Holly Goss, Matt Stokoe, Ryan Hawley, Luke Albright, Gemma Atkinson, Richard Alan Reid y Jane Perry.
El director finlandés siguió con su estilo de acercarse lo más posible a la realidad y decidió rodar en Rusia, concretamente en la península de Kola, donde encontró las localizaciones más parecidas al lugar donde ocurrió el suceso. Tanto el equipo como los intérpretes tuvieron que soportar un frío extremo, con el mercurio llegando en algunas ocasiones a alcanzar los 17 grados bajo cero.
Con un modesto presupuesto de 7 millones de dólares, logró recaudar poco más de 5 millones de dólares, la mayor parte de ellos recabados en los cines rusos.

Strangers: Capítulo 1 (2024)
En esta ocasión, el aventurero Harlin decidió meterse en un jardín bastante complicado llevando a cabo la primera parte de un reboot o reinicio de la película de 2008 Los extraños, dirigida por Bryan Bertino y protagonizada por Liv Tyler, Scott Speedman y Gemma Ward.
Para rizar aún más el rizo, se decidió rodar simultáneamente las tres partes de la trilogía: Strangers: Capítulo 1, Strangers: Capítulo 2 y Strangers: Capítulo final, en un periodo de 52 días, lo que aseguraba la continuidad de la historia y el ambiente, además de abaratar los costes de producción.
El rodaje principal se realizó en Eslovaquia en 2022 y, dos años después, se rodaron nuevas escenas de la segunda y tercera entrega para mejorar el ritmo de la historia, que ocupaba casi 300 páginas de guion y, unificada, se habría convertido en una película de más de cuatro horas.
Cada uno de los capítulos tuvo un presupuesto algo superior a los 8 millones de dólares y, en conjunto, alcanzaron casi los 30 millones de gasto. Este primer capítulo logró recaudar en taquilla más de 48 millones de dólares, mientras que la segunda entrega superó los 20 millones de recaudación.
Javier Juan
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11 películas de Renny Harlin



