
La película además cuenta con guión de Scott Frank, guionista bastante conocido en Hollywood y autor de libretos de películas como Minority Report, La Intérprete o Lobezno Inmortal. Al parecer el proyecto interesó al actor, que nunca ha jugado a los juegos, debido a la posibilidad que ofrece meterse a vivir los recuerdos y las memorias ajenas. Un gran actor, un guionista respetado y un buen director, podría ser lo que los aficionados a los videojuegos necesitamos para que, de una vez, una película basada en un juego deje de ser un producto comercial pero de calidad limitada (la lista de ejemplos es interminable desde Tomb Raider o Super Mario Bros a Hitman o Max Payne) y se convierta en una buena película por derecho. Tratar el material original como se tratan los cómics en su mayor parte hoy en día, y no sólo como una máquina de hacer dinero, algo que casi nunca funciona. Sobre todo cuando tenemos un universo tan rico y complejo como el de Assassin’s Creed, que tiene algunos guiones muy interesantes y personajes maravillosos (¿alguien dijo Ezio Auditore?).
Jesús Usero
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