Repasamos toda la saga Terminator: películas, series, curiosidades, Skynet, Schwarzenegger, Sarah Connor y las enrevesadas líneas temporales.
Con motivo del 35 aniversario del estreno de Terminator 2: El juicio final que celebramos en el número de octubre de la revista Acción con un artículo y un póster vamos a realizar un repaso por la saga creada por James Cameron y estrenada en el distópico año de 1984.
Bueno, eso fue en Estados Unidos. En España tardó algo más en llegar y pudo verse en los cines desde el 18 de enero de 1985. Tuve la suerte de disfrutar de Terminator en pantalla grande, gracias a que mi hermano me llevó a verla aquel invierno, y todavía hoy, cada vez que escucho alguna noticia sobre los supuestos avances de la inteligencia artificial, me acuerdo de aquellas escenas del futuro en las que la humanidad sobrevivía bajo tierra, contemplando hogueras dentro de la carcasa de una vieja televisión, mientras despiadadas máquinas daban caza a los pocos supervivientes que quedaban.
El vil metal hizo que el éxito en taquilla de la primera entrega generara varias secuelas, algunas con efectos especiales mucho mejores, pero que comenzaron a embrollar de mala manera un argumento que en la primera película era un círculo perfecto del que nunca tendrían que haber salido. La historia debería haber terminado con Sarah Connor huyendo en un todoterreno hacia las montañas con su perro pastor alemán, una grabadora con indicaciones para su hijo y una pistola.
Ir añadiendo nuevas historias, algunas bastante rocambolescas, generó nuevas líneas temporales, creando un embrollo muchísimo mayor y con más tramas paralelas que las correrías de Marty McFly con el DeLorean que le robó a Emmett «Doc» Brown.
En algunas moría Sarah Connor; en otras, el que fallecía era John Connor, e incluso en algunas ni siquiera existía Skynet, que era sustituida por una IA maligna llamada Legión, y sus cíborgs se dedicaban a la decoración de interiores. Eso por no hablar de los intentos de marcarse un John Connor Begins o de los remakes camuflados protagonizados por cierta madre de dragones aficionada a las barbacoas.
James Cameron lleva varios años trabajando en una nueva historia de Terminator, esta vez con la intención de alejarse de la familia Connor. Normal, tal y como se quedó la cosa después de Terminator: Destino oscuro, quedaba poco por usar. El cineasta ha reconocido que uno de sus principales problemas consiste precisamente en encontrar una historia que no quede obsoleta en cuestión de meses debido a la velocidad a la que avanza la inteligencia artificial real.
Bueno, sin más dilación y pasando de puntillas sobre mis paranoias con la IA, vamos a echarle un vistazo a todas las producciones, tanto de cine como de televisión, que nos ha regalado Skynet. Síganme, tengo datos precisos…

Terminator (1984)
Dirigida por James Cameron y protagonizada por Linda Hamilton, Michael Biehn, Arnold Schwarzenegger, Paul Winfield, Lance Henriksen, Dick Miller y Earl Boen.
James Cameron siempre ha asegurado que la idea de la película se le ocurrió durante una pesadilla febril mientras trabajaba en la fase de posproducción de Piraña II: Los vampiros del mar (1981). En ella, el realizador vio un esqueleto metálico que atravesaba una cortina de fuego.
Sin embargo, poco antes del estreno, las productoras Orion Pictures y Hemdale tuvieron que llegar a un acuerdo con el escritor de ciencia ficción Harlan Ellison, quien acusó a la película de tomar elementos de su obra. Entre las historias señaladas se encontraba Soldier, episodio de la serie de televisión The Outer Limits emitido en 1964 y escrito por Ellison. El acuerdo económico se mantuvo confidencial e incluyó una mención al escritor en los créditos de Terminator. La decisión no sentó demasiado bien a Cameron, que siguió insistiendo en que la idea se le había ocurrido durante aquel sueño febril en Roma.
Lo curioso es que Ellison también acusó a Marvel de copiar elementos de su historia en el número 286 de The Incredible Hulk, aparecido en 1983. El conflicto se solucionó con un acuerdo y un reconocimiento a Ellison en los créditos del cómic.
Lo que sí se le puede atribuir a James Cameron es el término tech noir, con el que bautizó el club nocturno que aparece en la película y que posteriormente ha servido para denominar un subgénero que mezcla la ciencia ficción con el cine negro, representado por títulos como Blade Runner, Dark City, Ghost in the Shell, Minority Report y la propia Terminator.
Arnold Schwarzenegger pasó más de un mes entrenándose con armas, aprendiendo a disparar y a desmontarlas hasta con los ojos vendados, un esfuerzo que fue reconocido por algunas revistas especializadas en armamento, que alabaron el manejo realista del intérprete en pantalla.
Era una buena forma de destacar, ya que su robótico personaje apenas decía unas pocas decenas de palabras en todo el largometraje. Y aunque Schwarzenegger no tenía demasiada fe en el éxito de la película, esta sirvió para catapultar su carrera como héroe de acción durante los años ochenta.
Con apenas 6,4 millones de dólares de presupuesto, la película se convirtió en un éxito de taquilla que logró recaudar más de 78 millones en todo el mundo, además de convertirse en un referente para cualquier película de acción o ciencia ficción que se precie.

Terminator 2: El juicio final (1991)
James Cameron y Arnold Schwarzenegger volvieron a la franquicia que había impulsado sus carreras siete años antes. El austríaco estuvo acompañado en el reparto por Linda Hamilton, que repetía papel como Sarah Connor; Earl Boen, que hizo lo propio con el doctor Silberman, y Michael Biehn, que rodó una escena como Kyle Reese en la que se aparecía en sueños a Sarah y que fue eliminada del montaje cinematográfico. Pero que estén tranquilos los fans de Biehn: dicha escena puede verse en versiones ampliadas de la película.
Robert Patrick se incorporó al reparto para dar vida a una nueva clase de Terminator, el T-1000, hecho de una polialeación mimética de metal líquido que le permite cambiar de apariencia. En un principio se llegó a valorar que Schwarzenegger interpretara a los dos Terminators: el protector de John Connor y el enviado para matarlo, ambos basados en el modelo T-800.
Aunque la idea de enfrentar a Schwarzenegger consigo mismo tenía su atractivo, se acabó descartando, entre otras razones, porque visualmente resultaba mucho más interesante enfrentar dos tipos de máquina completamente distintos. Cameron acabaría describiendo ambos modelos diciendo que el T-800 era un carro de combate mientras que el T-1000 era un deportivo.
Edward Furlong, por su parte, fue el encargado de dar vida a un joven John Connor, cuando el futuro líder de la resistencia humana se dedicaba a robar dinero de cajeros automáticos y pasear por ahí en moto escuchando a Guns N’ Roses.
Linda Hamilton tenía dudas sobre si regresar en la secuela, ya que no quería volver a interpretar a una mujer en apuros. Cuando se reunió con Cameron, le propuso la idea de que su personaje estuviera algo desequilibrado por cargar con el conocimiento del oscuro futuro que esperaba a la humanidad.
Finalmente accedió y se sometió a un intenso régimen de ejercicios de unas tres horas al día durante varios meses, además de entrenarse en el manejo y disparo de armas de fuego. Todo ello después de haber dado a luz poco antes.
Cameron, con ánimo de gastarle una broma a Schwarzenegger, procuró que no se encontraran hasta que la transformación física de la actriz se hubiera completado. Cuando llegó el momento, los invitó a cenar a ambos y el culturista se quedó impresionado por el cambio físico que había experimentado Hamilton y por los definidos músculos que lucía la actriz, dignos de una competición de culturismo.
La inversión de los papeles de la primera película, convirtiendo a la víctima en una guerrera y al asesino en un protector, fue uno de los grandes aciertos de la película, al igual que sus espectaculares efectos especiales, en los que participaron Industrial Light & Magic y el estudio de Stan Winston.
Otras empresas, como Fantasy II Film Effects y Pacific Data Images, también colaboraron en los efectos de una película que logró el Óscar a los mejores efectos visuales en 1992.
Con un presupuesto de unos 102 millones de dólares logró recaudar alrededor de 518,8 millones en todo el mundo, cifra a la que se han ido sumando posteriormente distintos reestrenos.
Y aunque el argumento rompía el círculo perfecto de la primera entrega, no deja de ser una película tremendamente entretenida que se ve casi sin darse cuenta, a pesar de durar dos horas y diecisiete minutos.

Terminator 3: La rebelión de las máquinas (2003)
James Cameron, embarcado en otros proyectos, cedió el testigo de la dirección a Jonathan Mostow, mientras que Arnold Schwarzenegger repitió papel como Terminator «bueno».
En un principio, Edward Furlong debía volver a interpretar a John Connor, pero sus problemas personales acabaron provocando que la productora buscara un sustituto. El papel terminó en manos de Nick Stahl.
Kristanna Loken, que consiguió el papel después de un amplio proceso de selección, fue la encargada de dar vida al modelo de Terminator T-X, que combina un endoesqueleto metálico con una cubierta exterior de metal líquido. Pronto fue rebautizada como la «Terminatrix».
Loken pasó por una intensa fase de entrenamiento durante varios meses. La actriz ganó varios kilos de músculo y también se entrenó en combate cuerpo a cuerpo y en el manejo de armas, a lo que añadió clases de mimo para controlar sus expresiones faciales y parecerse más a una máquina sin sentimientos.
Y hay que señalar al heroico doctor Peter Silberman, al que Earl Boen encarnó en las tres primeras películas y que, salvo algún que otro percance —como el brazo que le rompe Sarah Connor en la segunda entrega—, logró sobrevivir a varios Terminators.
Los efectos especiales volvieron a contar con la participación de Industrial Light & Magic y del estudio de Stan Winston. La película hizo un uso considerable de herramientas digitales para simular fuego, humo y explosiones, así como dobles digitales de los intérpretes para algunas escenas demasiado peligrosas.
Con un presupuesto cercano a los 200 millones de dólares, logró recaudar más de 433 millones en todo el mundo, convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de 2003. Eso, sin duda, ayudó a que hubiera una próxima entrega de la saga, en la que el círculo perfecto de la película que lo había originado todo siguió deshilachándose en múltiples líneas temporales cada vez más embrolladas.

Terminator: Las crónicas de Sarah Connor (2008)
Serie de televisión creada por Josh Friedman que pasó olímpicamente de la tercera entrega y se dedicó a continuar la historia desde el final de Terminator 2: El juicio final. Lena Headey fue la encargada de dar vida a Sarah Connor, mientras que Thomas Dekker hizo lo propio con su hijo John. Y hasta aparecía el doctor Silberman, esta vez interpretado por Bruce Davison.
Summer Glau fue la encargada de dar vida al Terminator protector enviado por el John Connor del futuro para proteger a su yo más joven. Se trataba de un modelo diseñado para realizar una infiltración entre los humanos mucho más discreta y psicológica. Su apariencia estaba basada en una luchadora del futuro llamada Allison Young. Como homenaje al creador de la franquicia, Friedman decidió bautizarla como Cameron.
Entre los Terminators que buscan acabar con John Connor se encuentran varios modelos T-888, más letales y capaces de regenerar su tejido orgánico dañado, que fueron interpretados por Garret Dillahunt, Owain Yeoman, Aaron Stainthorpe, Todd Stashwick y Jeffrey Pierce.
Para encarnar al modelo T-1001, la serie contó con la vocalista de la banda Garbage, Shirley Manson. Dicho modelo de metal líquido se infiltra en la empresa Zeira Corporation haciéndose pasar por una ejecutiva llamada Catherine Weaver.
Con un presupuesto estimado de unos 2,6 millones de dólares por episodio durante su primera temporada, la serie contó con una primera tanda de nueve capítulos y una segunda de 22.
Varios factores contribuyeron a su cancelación. La huelga de guionistas de 2007-2008 redujo el número de episodios previsto para la primera temporada, mientras que posteriormente la serie sufrió una bajada de audiencia y mantenía unos costes de producción elevados debido, entre otras cosas, a sus efectos especiales.
La cancelación de la serie en mayo de 2009 dio al traste con los planes que Friedman tenía para una tercera temporada. Después de viajar en el tiempo a un futuro apocalíptico acompañado de la T-1001 Catherine Weaver al final de la segunda temporada, John Connor debía enfrentarse a un mundo en el que nadie conocía todavía su identidad como líder de la resistencia.
Las campañas de recogida de firmas de los fans para resucitar de algún modo la serie, aunque fuera mediante una película para televisión que cerrara la historia, no surtieron efecto. Así, una línea temporal más se añadió al deshilachado círculo perfecto de la primera película, que empezaba ya a parecer un embrollado laberinto.

Terminator Salvation (2009)
Cuarta entrega cinematográfica de la saga, dirigida por McG y protagonizada por Christian Bale, Sam Worthington, Bryce Dallas Howard, Anton Yelchin, Moon Bloodgood, Common, Michael Ironside y Helena Bonham Carter. Linda Hamilton realizó varias grabaciones de voz como Sarah Connor, aunque no apareció físicamente en pantalla.
Fue la primera película de la saga en la que Arnold Schwarzenegger no pudo participar físicamente, ya que en aquella época ejercía como gobernador del estado de California. A pesar de ello, sí realizó una aparición digital, ya que su rostro fue recreado sobre el cuerpo del culturista Roland Kickinger mediante efectos visuales.
Y, hablando de los efectos especiales, como en entregas anteriores contó con la participación de Industrial Light & Magic y del estudio de Stan Winston. El legendario especialista falleció durante la producción de la película, el 15 de junio de 2008, motivo por el que el largometraje fue dedicado a su memoria. Asylum Visual Effects y Rising Sun Pictures participaron también en sus efectos visuales.
En la primera versión del guion, a cargo de John Brancato y Michael Ferris, el personaje de Marcus Wright, que acabaría interpretando Worthington, tenía mucho más peso en la historia y John Connor desempeñaba un papel menor. Sin embargo, cuando el proyecto llegó a Christian Bale, el actor prefirió interpretar a Connor.
Posteriores reescrituras ampliaron considerablemente el papel de John Connor. Jonathan Nolan trabajó en el guion, aunque finalmente no apareció acreditado.
Algunas de las ideas barajadas para la historia tampoco llegaron a verse en la película definitiva. Entre ellas se encontraba un polémico desenlace en el que John Connor moría y Marcus Wright ocupaba su lugar, utilizando el rostro del líder humano para mantener viva su figura ante la resistencia.
La filtración en Internet de detalles de aquel desenlace y las reacciones negativas que provocó entre algunos seguidores contribuyeron a que la película terminara utilizando otro final. No desvelaré cuál, por si ustedes todavía no han visto la película.
Con un presupuesto estimado en 200 millones de dólares, logró recaudar más de 371 millones en todo el mundo. Aunque recuperó ampliamente esa cantidad en taquilla bruta, el resultado comercial no fue suficiente para poner en marcha la proyectada trilogía de películas con Bale como John Connor. Habría estado curioso ver cómo se desarrollaba eso…

Terminator Génesis (2015)
Dirigida por Alan Taylor y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, Emilia Clarke, Jai Courtney, Jason Clarke, J. K. Simmons, Lee Byung-hun y Matt Smith, se trata de un intento de reactivar la franquicia recurriendo a un potaje en el que se mezcla el remake camuflado con el homenaje y alguna pizca de innovación innecesaria.
Aun así, el T-800 «bueno» interpretado por Schwarzenegger no podía faltar en la receta, por lo que el actor austríaco, nacionalizado estadounidense, tuvo que pasar por un periodo de entrenamiento, como ya habían hecho Linda Hamilton o Kristanna Loken en entregas anteriores.
Schwarzenegger volvió a trabajar intensamente su forma física para la película, aunque en algunas escenas era necesario mostrar una versión más joven del T-800. Para ello tuvieron que recrear digitalmente su apariencia juvenil sobre el cuerpo de un culturista, como ya había ocurrido en Terminator Salvation. En esta ocasión, el doble de cuerpo del actor austríaco fue Brett Azar.
Emilia Clarke fue la encargada de dar vida a Sarah Connor y volvió a coincidir con el realizador Alan Taylor, con el que ya había trabajado en la serie Juego de Tronos, que había convertido a la actriz en una estrella internacional. Clarke rodó la película entre temporadas de la exitosa serie y posteriormente recordó aquella etapa de su carrera como una experiencia especialmente complicada.
Los efectos visuales fueron realizados por Moving Picture Company, que colaboró con otras empresas como Double Negative, Lola VFX y Legacy Effects —compañía fundada por antiguos miembros del estudio de Stan Winston—. Industrial Light & Magic también participó en el trabajo visual de la película.
La película contó con un presupuesto aproximado de 155 millones de dólares y logró recaudar más de 440 millones en todo el mundo, salvada del naufragio en buena medida gracias a las entradas vendidas fuera de Estados Unidos, donde no tuvo tanto éxito.
Solo en China logró superar ampliamente los 100 millones de dólares. Como en la entrega anterior, el rendimiento comercial no fue suficiente para que siguiera adelante la nueva saga prevista, que debía continuar con otras películas.
Y las tramas embrolladas seguían perjudicando la historia original, en esta ocasión añadiendo a un John Connor «malvado», interpretado por Jason Clarke —sin relación de parentesco con Emilia—, que trabaja en favor de Skynet. ¡Habrase visto semejante desatino! Pero, como decía Super Ratón, no se vayan todavía, aún hay más…

Terminator: Destino oscuro (2019)
La entrega en la que James Cameron volvió a implicarse directamente en la franquicia, participando como productor y colaborando en la historia en la que se basa el guion. También supuso el regreso de Linda Hamilton a la saga para volver a interpretar a Sarah Connor, el personaje que impulsó su carrera.
La dirección de la película corrió a cargo de Tim Miller y Linda Hamilton estuvo acompañada en el reparto por Mackenzie Davis, Natalia Reyes, Gabriel Luna y Alicia Borrachero.
Tampoco podía faltar Arnold Schwarzenegger dando vida a Carl, el que sin duda es el T-800 más lisérgico y descacharrante de toda la saga: un cíborg asesino al que no le ladran los perros, diestro en cambiar pañales y experto en decoración de interiores y en la colocación de cortinas, estores, visillos y demás adornos para el hogar. Vamos, lo que viene siendo el marido perfecto.
Schwarzenegger regresó de nuevo a la saga mientras Cameron y Miller intentaban encontrar una forma de renovar la franquicia para atraer también a nuevas generaciones de espectadores. Las diferencias creativas entre ambos cineastas fueron importantes y, tras el estreno de la película, Miller reconoció que no volvería a trabajar con Cameron, no por animadversión personal, sino porque quería mantener un mayor control sobre su propio trabajo.
Otro que retornó también de forma algo sorprendente fue Edward Furlong, relacionado nuevamente con John Connor. Bueno, es un decir: su apariencia fue recreada digitalmente para una polémica escena que cabreó bastante a un sector de los fans y que no desvelaré por si no han visto todavía la película.
Con esta entrega, cualquier intento de que la franquicia siguiera una línea temporal más o menos aceptable acabó tirándose por la ventana, sobre todo debido a lo que le sucede a John Connor. Después de semejante desatino, un T-800 poniendo cortinas ya era solo un mal chiste. Quizá Skynet tuviera razón…

Terminator Zero (2024)
Serie de anime desarrollada por Mattson Tomlin y compuesta por ocho episodios. La animación fue realizada por el estudio japonés Production I.G. para Netflix, mientras que Masashi Kudo se encargó de la dirección.
Atsushi Takeuchi y Yukinobu Tsuneki son dos veteranos de la industria de la animación japonesa que participaron en el diseño de la serie y que han trabajado en producciones relacionadas con títulos como Ghost in the Shell (1995), Psycho-Pass o The Legend of the Galactic Heroes: Die Neue These.
La intención de Tomlin era apartarse del Terminator representado por Arnold Schwarzenegger y crear un personaje casi más cercano a figuras del terror como Jason Voorhees o Michael Myers. Un asesino implacable que, eso sí, al operar en Japón —donde la legislación sobre la posesión de armas de fuego es mucho más restrictiva—, las pasa canutas para encontrar una pistola y acaba recurriendo incluso a una ballesta.
Pero querer apartarse de lo realizado anteriormente no quiere decir que no introdujeran homenajes a momentos míticos de la saga, como la llegada del Terminator a 1997 —año en el que se desarrolla buena parte de la historia—, las imágenes de la guerra futura contra las máquinas o la reacción de los animales ante la presencia del cíborg asesino.
Tomlin había concebido un plan narrativo de hasta cinco temporadas y tenía previsto desarrollar con mayor profundidad la guerra futura contra las máquinas durante las siguientes entregas. Sin embargo, la serie fue finalmente cancelada después de su primera temporada.
El propio Tomlin confirmó en febrero de 2026 que, pese a la buena recepción crítica y de buena parte del público, la audiencia no había sido suficiente para justificar el elevado coste y el largo proceso de producción de la serie. El creador ya había escrito los guiones de la segunda temporada y esbozado buena parte de la tercera.
Netflix llegó incluso a ofrecerle la posibilidad de realizar dos o tres episodios adicionales para cerrar la historia, propuesta que Tomlin rechazó al considerar que el desenlace de la primera temporada ya funcionaba como cierre y que condensar todo lo que tenía previsto en tan poco espacio no habría hecho justicia al proyecto. Una pena y otro bache más en la franquicia.
Javier Juan
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¿Cuántas películas de Terminator existen?
La saga cinematográfica cuenta con seis largometrajes estrenados entre 1984 y 2019: Terminator, Terminator 2: El juicio final, Terminator 3: La rebelión de las máquinas, Terminator Salvation, Terminator Génesis y Terminator: Destino oscuro.
¿Cuál es la primera película de Terminator?
La primera película es Terminator, dirigida por James Cameron y estrenada en Estados Unidos en 1984. Arnold Schwarzenegger interpreta al T-800 enviado al pasado para asesinar a Sarah Connor. El artículo recuerda que la película llegó a los cines españoles posteriormente.
¿Cuál es el orden de las películas de Terminator?
Por fecha de estreno, el orden es Terminator (1984), Terminator 2: El juicio final (1991), Terminator 3: La rebelión de las máquinas (2003), Terminator Salvation (2009), Terminator Génesis (2015) y Terminator: Destino oscuro (2019).
¿Por qué existen varias líneas temporales en Terminator?
Porque algunas secuelas ignoran o modifican acontecimientos de películas anteriores. Terminator: Las crónicas de Sarah Connor, por ejemplo, continúa directamente los acontecimientos de Terminator 2, mientras que Terminator: Destino oscuro también plantea una continuidad alternativa respecto a otras secuelas.
¿Qué películas de Terminator dirigió James Cameron?
James Cameron dirigió Terminator y Terminator 2: El juicio final. Posteriormente volvió a involucrarse en la franquicia como productor y responsable de la historia de Terminator: Destino oscuro.
¿Arnold Schwarzenegger aparece en todas las películas de Terminator?
Está relacionado con prácticamente toda la saga cinematográfica, aunque en Terminator Salvation no participó físicamente en el rodaje como protagonista. Su apariencia del T-800 fue recreada digitalmente sobre el cuerpo del culturista Roland Kickinger.
¿Qué es Terminator Zero?
Terminator Zero es una serie de anime desarrollada por Mattson Tomlin para Netflix y animada por Production I.G. La primera temporada consta de ocho episodios y sitúa buena parte de su historia en Japón.
¿Habrá una nueva película de Terminator?
James Cameron ha trabajado en nuevas ideas para continuar el universo de Terminator, planteando una historia menos dependiente de los Connor y más vinculada a la evolución contemporánea de la inteligencia artificial. Por ahora, el proyecto debe tratarse como un desarrollo todavía sujeto a cambios.



