Crítica A la deriva película dirigida por Jia Zhangke con Zhao Tao, Zhubin Li
Una obra abstracta, compleja y profunda para un público muy específico
De qué va A la deriva
A lo largo de 20 años, en una ciudad del noroeste de China se desarrolla la compleja y triste historia de amor de Qiao Qiao y Guao Bin. Un amor nacido en un ecosistema roto y entablado por dos personas destrozadas.
Crítica de A la deriva: Una historia de amor abstracta y muy compleja
A la deriva es una película muy complicada. Es una de estas cintas que no encajará con todo el mundo, pero sin duda se quedará contigo de una manera u otra. Así es de la mejor manera que podría describirla, pues yo misma aún estoy intentando descifrarla. Es una de esas cintas que ganan con los revisionados, con mil y una cosas ocultas ocultas entre sus fotogramas.
Ahí radica lo que la hace especial y, a la vez, también su punto débil, si es que se le puede calificar realmente así. A la deriva es un magnífico cuadro abstracto sobre la soledad y la decadencia, con nulos diálogos y un collage de imágenes sobre la sociedad china por parte del director Jia Zhangke. Probablemente, para quienes conozcan ya la obra del director, la cinta será toda una delicia, pero resultará un ejercicio mucho más complicado para alguien cuyo primer contacto con él sea esta obra.

A la deriva es una película muy introspectiva cuya historia de amor, más bien de desamor, es una mera excusa para hablar de algo mucho más grande a lo largo de 20 años en lo que ves la evolución de la sociedad china, pero también la deshumanización, que no solo se aplica a este país. Es una película con elementos de documental y no ficción muy exigente con su público.
La soledad como hilo conductor en una cinta demasiado pausada y muy amplia
A la deriva tiene más de un punto en común con otra película estrenada este año, Grand Tour. Ambas son propuestas bastante abstractas, pero mientras que en aquella se usa el surrealismo de una manera más efectiva y atractiva, A la deriva peca de tener un ritmo muy lento y pausado, claramente lo que buscaba su director para ofrecer una historia mucho más introspectiva, pero que puede sacrificar el interés del espectador al no tener muy claro durante bastante tiempo del metraje qué dirección va a tomar esto.

Como digo, es una película con muchas capas a la cual beneficiarán muchos más visionados, encontrando detalles o simbolismos que de primeras se han pasado por alto, con una historia personal entre dos personas rotas que llega una vez que consigues encajar en lo que propone el filme —curiosamente, A la deriva tiene una de mis escenas favoritas este año—; pero en líneas generales, por su manera de contar la historia, tan dispersa y abstracta, puede resultar muy complicado conectar del todo con ella.
Luces y sombras en una propuesta muy interesante sobre el papel
A la deriva llama la atención en su premisa y es fascinante en su ejecución, pero es una cinta demasiado de nicho, que desconcierta igual de fácil que toca la fibra emocional cuando da en la tecla correcta.
Elena Campos
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