Crítica Ballerina película dirigida por Len Wiseman con Ana de Armas, Anjelica Huston, Gabriel Byrne, Lance Reddick, Norman Reedus
Ana de Armas y la acción son lo mejor, el guion lo peor, anecdótico y tópico.
A pesar de que la protagonista lo da todo en las secuencias de acción, y gracias a ella la película es entretenida y en algún momento incluso disparatadamente divertida, Ballerina pelea no solo contra los antagonistas de ficción a que se enfrenta su protagonista sino contra otras poderosas fuerzas frente a las que no la han dejado armarse bien.
Ana de Armas merece más
Ana de Armas merece más atención y cuidado por parte de los productores a la hora de meterla en este tipo de proyectos de acción. Ya le dieron menos espacio del que merecía en la última de 007, Sin tiempo para morir, cuando claramente ella era lo más interesante y lo más fiel a la mitología de James Bond de la película, y ahora en la franquicia de John Wick la mandan a navegar contra los elementos sin pertrecharla como es debido ni desde el guion ni desde la creación del origen del personaje, que es un tópico infumable y poco original resuelto además visualmente por el director de forma plana y con menos vigor visual que un culebrón de telenovela. Esos momentos de arranque son una de las más vagas, poco interesantes y cansinas historias de origen de un personaje que he visto en los últimos años.
Así que el primer oponente de Ana de Armas es la alargada sombra de Keanu Reeves y las cuatro películas estrenadas de la franquicia de John Wick. Después de hartarse de decir que Ballerina no es una versión femenina de John Wick e incluso introducir en el diálogo del personaje de la instructora una alusión al desarrollo de una manera propia de luchar para el personaje de Ana de Armas diferente de la de los hombres a los que se enfrenta, luego nada de eso tiene reflejo material en la película, que, en contra de lo declarado por el director y de las buenas intenciones de Ana de Armas a la hora de desarrollar su personaje, es finalmente aquello que no querían que fuera: una variante femenina de John Wick.

John Wick dependencia
¿Por qué sucede eso? Pues buena pregunta y además fácil de contestar: porque ni argumentalmente ni desde el punto de vista del despliegue de las secuencias de acción como columna vertebral del largometraje, Len Wiseman y los artífices de Ballerina consiguen emanciparse de la alargada sombra de sus precedentes y buscar su propio espacio dentro de la franquicia desarrollando con eficacia y solidez un argumento y un guión que establezca líneas de territorio propio.
Además, Ballerina cae en la trampa de la John Wick dependencia, hasta el punto de que, no sé si llevados por un ataque de síndrome del impostor, deciden que necesitan invocar al propio Keanu Reeves para que les eche una mano como apoyo, en lugar de desarrollar más y mejor su propios recursos y personajes

Desperdicio de personajes y recursos
Es lamentable el desperdicio de esos recursos y personajes presentes en la propuesta, caso del precipitadamente desperdiciado aporte de la jefa de los matones de la nueva tribu de asesinos sectaria y la propia secta, al frente de la cual el talento de Gabriel Byrne merece que le den más que una colección de lugares comunes del manual del antagonista bidimensional para pasar el día.
En esa misma línea de disparate y error, se empeñan en convertir la aportación de Norman Reedus, cuyo personaje debería haber sido la vacuna para la John Wick dependencia ocupando más recorrido en el relato casi en un cameo involuntario.
Y Robert Maaser, el músculo de los antagonistas que además tiene la más espectacular y loca secuencia de enfrentamiento con Ana de Armas de toda la película -aunque no la mejor en el despliegue arrollador de combates que junto con la actriz protagonista, insisto, son lo mejor del largometraje-, se queda casi en mero recortable sin desarrollo previo a esa secuencia ni alcance posterior a la misma.
Dos películas atadas por la acción
Lo que le pasa a Ballerina es que hay dos películas dentro de ella. La primera en el tono bidimensional y con inclinación al telefilme que planea por toda la filmografía de Len Wiseman. La segunda el despliegue de acción trepidante con combates cuerpo a cuerpo espectaculares en los que brilla Ana de Armas y los dobles de acción, así como la coreografía, siendo ésta última la más cercana a las películas de John Wick.
Miguel Juan Payán
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